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Breve glosario sexual de una provocadora

Por Juan de Frono

Breve glosario sexual de una provocadora

Catherine Millet ha estremecido al mundo con las revelaciones sexuales de sus dos libros. . Aquí, algunos conceptos de sexualidad femenina definidos por ella.

Millet: fundadora de Art Press, la revista de arte más prestigiosa de Europa. Millet: 254 páginas del libro La vida sexual de Catherine M., en el que ella misma cuenta cómo centenas de hombres la penetran de las maneras y en los lugares más inesperados, en rutinas sexuales en parques, en apartamentos, en playas, en áticos, en oficinas. Millet: dos lunares en la mejilla derecha, como un planeta solitario con su satélite flotante, demasiado cercanos y demasiado lejanos. Millet: crítica de arte. Millet: la esposa del escritor Jacques Henric. Millet: una mujer que sonríe con escándalo y malicia cuando descubre un giro erótico en la conversación.

El encuentro con Catherine Millet sucedió una mañana fría de abril, en la sala de prensa de la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), donde fue una de las invitadas estrella. Desde 2001, cuando publicó su libro best seller, traducido a más de 40 idiomas, esta mujer de menos de 1,55 de estatura se ha convertido en una referencia de la liberación sexual de la mujer y el feminismo. Su segunda publicación, Celos: la otra vida de Catherine M., también de corte autobiográfico, narra la crisis que sufrió en su matrimonio a raíz del descubrimiento de las fotos de una amante desconocida de su marido.

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Fui quien decidió publicar mi intimidad. Entonces no podía reprocharles a los periodistas que me preguntaran cosas muy íntimas”. Millet se declara no provocadora, pero su libro la ha convertido en una de primer orden hasta ser comparada con su compatriota el marqués de Sade, del que se confiesa admiradora. A este currículum de provocación se sumó, a comienzos de 2018, un manifiesto en contra del movimiento internacional #MeToo, el cual firmó y publicó en compañía de otras intelectuales y artistas francesas, como Catherine Deneuve.

Veinte minutos son pocos para comprender a esta escritora (el tiempo destinado por la FILBo para la entrevista). Sin embargo, fueron justos para reunir en un mínimo glosario algunas ideas de una mujer que plantea una separación sexual entre el cuerpo y el espíritu, lo que le ha permitido vivir sus encuentros con hombres sin remordimientos, porque, según ella, lo que le sucede al cuerpo no afecta la esencia.

Libertad

Lo más importante para las mujeres de hoy, cualquier mujer de cualquier categoría social, es consolidar su posición profesional, al tiempo que conquista su desarrollo sexual. Creo que es esencial que las dos vayan de la mano. Al principio del siglo XX, las mujeres que fueron sufragistas –un movimiento que se encuentra en el origen del feminismo– tenían una autonomía económica, trabajaban y tenían una actividad profesional, lo cual les daba libertad frente a los hombres. Así nació el movimiento feminista, porque las mujeres también tenían libertad económica.

Experiencia

Creo que la sexualidad de las mujeres se desarrolla de tal manera –es un lugar común decir esto– que les toma más tiempo que a los hombres entender cómo encontrar su propio placer. Y es con la experiencia como esto se descubre. Lo que me sorprende mucho hoy es que las mujeres son más exigentes que antes para obtener placer sexual. Y esta exigencia se adquiere con los años.

Matrimonio

Hasta donde sé, hay sociedades primitivas en las que los vínculos del matrimonio no están asociados a los lazos amorosos. En las sociedades occidentales y sus prácticas matrimoniales, como las de Europa en la Edad Media o en el Renacimiento, el matrimonio era muy distinto del asunto amoroso. Fue en el Romanticismo cuando el amor llegó a relacionarse con lo sexual. Y hoy somos herederos de este concepto romántico que asocia la pareja hombre-mujer, socialmente, con el amor.

Deseo

Los deseos y las pulsiones sexuales son ajenos a la historia. El conocimiento que hoy tenemos sobre estos temas, gracias al psicoanálisis y a una libertad de expresión mucho más grande en el arte y la literatura, no cambia lo que sabemos sobre el instinto humano. Aunque las prácticas sexuales tienen una historia, el mecanismo del deseo, en esencia, nunca progresa. Hasta el final de la humanidad habrá ondulaciones entre momentos de gran libertad y de represión de ese deseo. Por ejemplo, en Francia el siglo XVIII fue muy liberal en lo sexual, mientras el XIX fue muy moralizador.

Fantasías

Las imágenes, las fantasías, tienen una importancia considerable en la sexualidad. Soy crítica de arte y sigo siéndolo cuando escribo mis libros autobiográficos; en ellos he utilizado el mismo método descriptivo que aplico en el ámbito artístico. El oficio de crítica me permite ejercer y movilizar mucho mi memoria, especialmente la visual. Antes del invento de los teléfonos con cámaras, cuando visitaba una exposición, un crítico de arte tenía que acordarse de todo para escribir su artículo. Y esto me ayudó mucho para situaciones que he descrito en La vida sexual… o en Celos”.

Inocencia

Una gran inocencia había en las prácticas sexuales que tuve a los 20 o 30 años, que corresponden con el momento que se llamó la revolución sexual, muy conectado con Mayo del 68. Estamos celebrando los 50 años que cumple el movimiento. Yo tenía 20 entonces y hago parte de esa generación, razón por la cual varias revistas me han pedido testimonios. Pensando en esa época, lo que caracterizó la llamada revolución fue una gran ingenuidad, una gran inocencia. Éramos muy ignorantes de la cuestión del mal, que me parece habita en el ámbito de la sexualidad y no lo teníamos en cuenta. Sin embargo, estamos en un período de retroceso, al menos en mi percepción. Veo menos libertad sexual en los jóvenes de la generación actual, mucha más moral. Y tal vez un miedo de la sexualidad que nosotros no teníamos.

#MeToo

Creo que hay exageraciones en el movimiento. Una es la de confundir, o mezclar, la seducción grosera de ciertos hombres con un acto de violación; creo que hay una diferencia de gravedad entre estos dos fenómenos. Y otra es que se pone en escrutinio público a hombres que están denunciados de acoso sexual, de gestos sexistas o palabras sexistas, y que no se pueden defender frente a una especie de tribunal. Y no todos son necesariamente culpables en el mismo grado..

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