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Por qué se te escapan todos los novios

Por qué se te escapan todos los novios Por qué se te escapan todos los novios, foto: Thinkstock

Descubre aquí las posibles razones por las que se te escapan los novios y sigues renegando de tu soltería. ¿Cuál es el afán?

Por RevistaFucsia.com
 
¿Será que nunca me voy a casar?, una pregunta que toda mujer después de los 25 años se ha hecho. Que la cuestión sea aterradora o no depende de las ganas que tenga la persona de contraer matrimonio, entre más ardua e intensa sea su búsqueda, menos llegará a la meta.

A todos nos llega un momento en la vida en que nos dan ganas de tener una pareja estable para formar un hogar. Aunque ese deseo llegue en las mujeres de esta época alrededor de los 30 años, cuando se han alcanzado una serie de logros profesionales, este lapso no está necesariamente relacionado con la edad. Hay quienes toman la decisión consciente de tener hijos antes de los 20 años o quienes a los 45 aún no sienten aún el deseo de unir su vida a la de otra persona.

Lo cierto es que cuando llega el momento queremos encontrar al príncipe azul a la vuelta de la esquina, esta búsqueda no siempre es tan efectiva y exitosa, no porque no hayan hombres disponibles, ellos están en el mismo plan, sino porque nos focalizamos tanto en conseguir al hombre ideal para construir un hogar, que descuidamos otras áreas que también son importantes en la vida.

Un esquema revelador
Philippa Perry, columnista de la revista Psychologies, describe en una de sus artículos el método que utilizó para tratar el comportamiento medianamente obsesivo de una de sus pacientes por conseguir un esposo ideal.

Perry propone un ejercicio que puede ser muy útil para darse cuenta qué tanta energía de nuestra vida estamos invirtiendo en la consecución de un marido: dibuja en un diagrama tipo torta y divide qué tanto espacio de tu cabeza está asignado a diferentes áreas de la vida (conseguir pareja, trabajo, familia, amigos, apariencia física, pasatiempos, etc.). Así podrás darte cuenta qué tanto has permitido que la obsesión por conseguir un novio domine tu vida y tal vez te sorprendas al encontrar que estás imaginando un mapa de vida en el que no puedes encajar.

Luego dibuja otro diagrama dividiendo la torta según las actividades que te darían un mejor nivel de vida y te alejarán del pánico de no casarte, como nuevos intereses y pasatiempos, es decir, dedicar más tiempo en lo que puedes controlar y obtener placer de ello, no en lo que depende de una cacería a ciegas.

Mostrar la gana
Si vas por la vida con un letrero en la frente que dice ‘busco marido’ difícilmente conseguirás uno, incluso el más ansioso por casarse podría pensar que algún defecto debes tener para estar así de desesperada.

Cuando te enamoras, son los gustos musicales, la manera de afrontar las situaciones, el tipo de humor, las preferencias fílmicas, el trato con las personas, la actitud frente a la vida, lo que te hace caer en el hoyo profundo del amor. El atractivo físico es un gancho inicial que se fortifica o se desvanece según sea interesante la persona.

De la misma manera les pasa a los hombres. Una mujer insulsa, con la que no se puede hablar más de 15 minutos no es un prospecto muy atractivo para compartir el resto de la vida. Antes de ponerte a buscar pareja con miras a la eternidad, es más constructivo fortalecerte a ti misma justamente con las cosas que te gusta hacer, viviendo lo que quieres vivir ahora que tienes todo tu tiempo y tu dinero a tu entera disposición.

¿Cuál es el afán?
Aunque las normas en cuanto al matrimonio han venido cambiando, sigue siendo una convención social hondamente arraigada. Vale la pena preguntarse qué tanto se trata de corresponder con los estándares sociales y qué tanto hay de un plan de vida junto a otra persona. Al fin y al cabo está comprobado que el matrimonio no garantiza la felicidad.

De acuerdo con Jane Lewis, profesora de Política Social en el London School of Economics, “estos días el matrimonio implica un alto grado de riesgo para las mujeres. En los inicios del siglo XX el matrimonio ofrecía protección de seguro. Si el matrimonio funcionó, fue probablemente la mejor manera de hacer frente económicamente. Hoy, los costos del matrimonio en términos de maternidad son cargados de frente a la mujer. Si uno se casa, renuncia al trabajo mientras los hijos son jóvenes, sacrificando la contribución a pensión, ganancias, posibilidades de asenso ¿y después el esposo se va? El matrimonio se ha vuelto un riesgo. Entre más económicamente independiente es uno, más se puede proteger contra ese riesgo”, afirmó Lewis para medios de comunicación.



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