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Cuando los hijos quieren tener sexo

Luisa Torres

Cuando los hijos quieren tener sexo Foto: Pantherstock

Aunque quieras protegerlos, va a llegar el momento cuando tus hijos empezarán a preguntarse sobre el sexo. No te asustes, te damos consejos de cómo guiarlos en esta nueva etapa de su vida para que tengan una vida sexual sana y sin riesgos.

En temas de educación sexual, la familia y el colegio tienen una función complementaria. Aunque algunos objetivos son diferentes, temas como las relaciones interpersonales, la importancia de la comunicación, la espiritualidad, el conocimiento interior, el cuidado personal, la inteligencia emocional, los valores y la ética entre otros; también deben ser abordados desde instituciones educativas en conjunto con la familia, para garantizar una sexualidad adecuada y bien estructurada. 

La importancia que tiene la apertura de espacios para dialogar sobre sexualidad, uno de los temas más difíciles y complejos de tratar con los hijos, es el de la virginidad. A continuación daremos alguna orientación para que los padres  puedan hablar confiadamente con sus hijos sobre este tema.
Para empezar, es  importante tener conciencia de que los tiempos han cambiado, y que la educación que los padres recibieron no es necesariamente la misma que sus hijos deben recibir.

Al momento de conversar, no se debe juzgar sino tener una actitud abierta y receptiva para que la comunicación fluya y los hijos puedan hablar con libertad y sin temor. Así mismo, hablar con claridad, utilizar palabras sencillas, frases cortas y concretas y ser prudentes al transmitir la información. No hablar más de lo debido y tener en cuenta la edad de nuestros hijos para tratar temas indicados y correspondientes para cada transición.

Los jóvenes en ocasiones tienen relaciones sexuales tempranas por las siguientes razones: curiosidad causada por películas o revistas, problemas provocados por la presión de los amigos y de las parejas e incapacidad de canalizar las sensaciones nuevas causadas por las hormonas sexuales principalmente.

Es primordial saber que en la adolescencia, los jóvenes empiezan su “despertar hormonal” y que sus necesidades sexuales comienzan a tener un papel importante en sus vidas. Para enseñar a sobrellevar sana y adecuadamente esta etapa tan determinante de la vida, es de gran ayuda tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Brindar la confianza para que esas nuevas sensaciones sean expresadas y reconocidas.
  • Aceptar que nuestro cuerpo es sexual, único y que existen cambios en él que son normales.
  • Informar que existe una madurez física para las relaciones sexuales al igual que una madurez psico-afectiva que es la que perdurara  a lo largo de la vida.
  • Orientar sobre la importancia de la intención de las relaciones sexuales.
  • Conocer los genitales masculinos y femeninos y su funcionamiento, al igual que el ciclo de reproducción.
  • Hablar y orientar sobre las enfermedades de transmisión sexual.
  • Explicar cuáles son los métodos anticonceptivos, su confiabilidad y también sus riesgos.
  • Enseñar a reconocer el cuerpo como propio, como un templo sagrado al que  hay que cuidar y proteger y respetar siempre.  
  • Enseñar a tomar decisiones propias y no por presión de grupo o por “moda”.
  • Enseñar a poner límites y a saber decir que “no” sin temor a ser rechazados.
  • Enseñar a diferenciar entre los diferentes tipos de afecto: el deseo, la atracción, el enamoramiento.
  • Enseñar a reconocer los riesgos asociados a la actividad sexual y las consecuencias que esta conlleva.
  • Informar sobre la existencia del abuso y la violencia sexual.
  • Reiterar la importancia de  hablar con la pareja abiertamente sobre este tema.
Para los adolescentes, las actitudes y las vivencias frente a la sexualidad y a la afectividad son cruciales, sobre todo las que se gestan en el núcleo familiar. Es decir, que para los jóvenes es más importante lo que se hace en casa que lo que se dice por fuera.

Por ésta razón, el modelo de pareja de los padres (como se relacionan, su capacidad de dar y recibir afecto, la comprensión, el trato, la apertura, los valores, el cariño, su comunicación, su coherencia, cómo viven su sexualidad, etc.), representa para los jóvenes uno de los aspectos más determinantes para la formación sexual y afectiva, y es finalmente el responsable de que las relaciones sexuales no solamente sean correctamente asumidas sino que inicien en el momento indicado.

Estas actitudes positivas y amorosas les genera una voz interior que los guía para resistir las presiones para mantener relaciones sexuales antes del momento indicado.

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