En el icónico Palazzo Serbelloni, la Maison revive el legado de Pierre Legrain con piezas de mobiliario que son auténticas obras de arte y lanzamientos que redefinen el diseño contemporáneo.
Cuando hablamos de Louis Vuitton, pensamos en el origen de la marca desde los viajes, pero su progreso no solo se puede ver como un trayecto lineal y físico, sino desde una evolución estética. Este abril, en el marco de la Milan Design Week 2026, la Maison ha transformado el Palazzo Serbelloni en un manifiesto del savoir-faire.
La nueva colección Objets Nomades no solo celebra el diseño actual, sino que rinde un homenaje histórico a los 100 años de la Exposición Internacional de Artes Decorativas de 1925, rescatando la figura de Pierre Legrain, el visionario que ayudó a Gaston-Louis Vuitton a llevar la marca más allá de los baúles.
El corazón de la exposición es el relanzamiento de la Coiffeuse Céleste, el primer mueble creado para la Maison en 1921. Este tocador en forma de Omega, originalmente en ébano lacado, regresa en una edición especial revestida en cuero Nomade, recordándonos que el buen diseño es eterno.
La muestra se despliega en salones temáticos que son un festín visual.
Si Legrain representa la herencia, el Estudio Campana aporta la vanguardia técnica. Este año, el icónico sillón Cocoon se reinventa como el Cocoon Dichroic. Se trata de una pieza única revestida con hojas iridiscentes cortadas a mano —un trabajo que requiere tres meses de precisión artesanal— y cambia de color según la luz, emulando la fachada de la nueva Maison en Pekín.
Para los amantes de lo lúdico y extraordinario, la mesa de futbolín regresa en versión aquamarine, con sirenas pintadas a mano y marquetería de nácar, demostrando que incluso el entretenimiento puede ser una proeza de alta manufactura.
Entre las novedades contemporáneas destaca la mesa Aqua de Franck Genser. Su tablero de mármol negro curvado evoca superficies acuáticas y hace una referencia sutil pero brillante al icónico bolso Speedy, con uniones en madera que imitan el revestimiento de cuero del bolso.
Además, en la tienda de Via Montenapoleone, la Maison exhibe el Malle Courrier Lozine, un baúl elaborado completamente en vitrales. Inspirado en el Art Nouveau y diseñado bajo la visión de Pharrell Williams, esta pieza es una linterna arquitectónica que une la tradición de Asnières con la innovación más atrevida del vidrio.
Más que una exhibición de muebles, Louis Vuitton propone un universo completo de art de vivre. Desde las nuevas mantas Flower Puzzle —que celebran los 130 años de la flor del Monograma— hasta la cristalería de Murano en la colección Twist, cada objeto está diseñado para ser heredado.
Esta exposición en Milán es un recordatorio de que el lujo no es solo posesión, sino la capacidad de rodearse de objetos que cuentan una historia, desde la geometría estricta del Art Déco hasta las ilusiones ópticas del diseño contemporáneo.