Libro

Sofía Spaggiari y un libro que no solo se lee

Redacción Fucsia, 31/3/2026

La autora cuenta cómo transformó una experiencia traumática en una oportunidad para enviarle un mensaje al mundo.

Sofía Spaggiari | Foto: Martin Jaramillo

Por: Juanita Moreno

Sofía Spaggiari estuvo 12 días en coma y al despertar eligió no volver atrás: reemplazó el dolor en propósito, mismo que se convirtió en una comunidad llamada Yo vivo en gratitud y ahora en su libro El poder de la gratitud. Ambas iniciativas son un recordatorio de que agradecer incluso en los momentos difíciles se transforma en la herramienta más poderosa para vivir, no solo para sobrevivir.

Después de un punto crítico, Sofía entendió que la “normalidad” anterior a esa experiencia era solo una existencia en automático. La gratitud le devolvió la presencia: dejó de buscar volver a ser quien era y empezó a construir una versión más viva, consciente y amorosa. Desde entonces, dedica su vida profesional a entregar herramientas prácticas de bienestar emocional a través de su comunidad,m con la firme convicción de que la gratitud cambia vidas.

El poder de la gratitud es mucho más que su historia de superación, es un manual práctico lleno de ejercicios para el perdón, el amor propio, la respiración y el manejo de emociones intensas. Sofía lo describe como un botiquín de emergencia, pero para el alma, donde prima la gratitud como columna vertebral al igual que la empatía y el amor. A quienes leen su libro o se suman al movimiento, ella siempre les recordará lo que lo principal y más importante siempre será empezar para transformar el día a día desde la gratitud.

¿Quién eres y qué es lo que te gusta hacer?

Mi nombre es Sofía Spagliari, soy una mujer apasionada por la vida, por la creatividad y amo servir a los demás. Y eso lo he diversificado un poco en lo que hago[...] Desde lo que estoy en mi día a día es servir a los demás. Entonces, si estoy en la calle, pues claramente uno no está como en un trabajo, pero pues sí estás ayudando a los demás. Entonces hoy me dedico como profesional a entregar herramientas prácticas y útiles para el bienestar del ser a través de Yo vivo en Gratitud, que es una comunidad, pero es donde yo entrego herramientas, productos como oráculos, diarios, y estoy llevando a organizaciones y a empresas acompañamientos alrededor de la gratitud.

En el libro cuentas un poco de lo que fue este proceso de despertar del coma de 12 días. ¿Cómo fue ese volver a ser tú y volverte a construir con lo que en ese momento tenías?

No volví a ser la persona y eso es como la gran trampa del ser humano: queremos volver a la normalidad. Yo estuve en coma, pero todos vivimos el COVID. ¿Y cuántas veces era decir “queremos volver a la normalidad”? No va a haber un instante exactamente igual al otro. Y eso fue lo que me permití. En el momento en el que yo sané, entendí que yo no iba a volver a ser la de antes. Precisamente porque yo antes no vivía. Yo antes sobrevivía, era alguien que hacía las cosas para estar bien, en una sociedad para entrar a lo que es normal. Entendí que esa normalidad no era lo que mi corazón quería y entonces ahí fue donde cambió toda mi vida.

Sofía Spaggiari | Foto: Martin Jaramillo

Y en este proceso de sanar, ¿Hubo algún punto en el que dijeras “yo no estoy avanzando” o sintieras un retroceso de alguna forma?

Mil veces, porque yo fui donde muchos terapeutas, fui donde muchos médicos. El proceso no fue fácil (…) porque aquí cada quien va a vivir su proceso, pero en el tiempo en el que yo estuve, quería tirar la toalla muchas veces. Muchas veces me pregunté, ¿Qué más tengo que hacer para poder ser feliz? ¿Qué más tengo que hacer para sentirme plena y feliz? Me cuestioné muchísimo, mucho tiempo. Y hoy, todos los días, cuando estoy cansada, estoy triste, estoy aburrida, digo, ¿Qué voy a hacer? Empiezo a agradecer lo más mínimo, respirar, parpadear, todas esas cosas.

¿Cuál fue el reto de escribir el libro?

Para mí no hubo reto. Para mí fue un proceso supremamente lindo, porque todo este tiempo entregando las herramientas de poder vivir tranquilo y cuando se lo compartes a alguien, que le das luz, para mí esto era una motivación demasiado grande. Obviamente hay retos emocionales, como revivir tantas cosas, pero durante este proceso también he sanado. Cuando quería escribir llorando, pues como que ya me he permitido llorar sin sentirme mal, es revivir muchísimas cosas, es revivir momentos que hoy los miro con muchísima gratitud, porque sin nada de eso no sería quien soy hoy.

¿Cómo le explicarías a alguien que la gratitud no significa negar el dolor, sino acompañarlo de otra manera?

Yo no quiero que las personas tengan que vivir un coma, un quiebre, una enfermedad fuerte para empezar a agradecer las cosas que ya tienen. Entonces, claro, y me pasaba a mí, agradecer un regalo, un viaje y yo que te voy a decir -oye, gracias infinitas- pero las cosas más lindas son las cosas que no son materiales, y aprendes a agradecerlas. Entonces claramente cuando yo me sentía en la inmunda, por decirlo así, empecé a agradecer por parpadear, por respirar, por tener pulso, por tener dos piernas, dos manos, y fue donde entendí que las cosas que hacen tu vida extraordinaria son las que supuestamente son ordinarias.

¿Tienes algún otro ritual que te ayude como a reconectar aparte de la gratitud?

Es que la gratitud es como lo que yo digo la columna vertebral, pero a partir de la gratitud se van desglosando muchos. En el libro van a encontrar ejercicios del perdón, ejercicios del amor, ejercicios de respiración, porque no creo en una ciencia absoluta, entonces ahí es que van a encontrar ese botiquín de emergencia.

De todos los ejercicios que compartes en el libro ¿tienes algún favorito?

Pues mi favorito siempre es iniciar el día, así sea con los ojos cerrados, y agradecer por despertar, por ese suspiro y me digo a mí: hoy será un buen día y agradezco lo que hubo porque estoy comprometida a entregar todo.

¿Qué le recomendarías a alguien que apenas está empezando este proceso de agradecer?

Quiero empezar invitando a las personas que dicen “yo no necesito eso”, porque la mayoría de personas también dice que en algún momento la están pasando mal, que no le ven salida a sus vidas, pero que se dan la oportunidad de empezar a explorar este tipo de herramientas. Quiero decirles que nunca pierdan la fe y la esperanza, porque algún día van a decir: “fue la mejor decisión que tomé”. Yo no sabía para dónde iba, pero hoy solo tengo certezas de que cambié mi vida para ser feliz; entonces, si hay una lucecita por allá, así sea al final del túnel, que dice persiste.

¿Qué le dirías a alguien que está leyendo tu libro?

Gracias por darse la oportunidad de activar el poder de la gratitud y gracias por ser fiel a ese corazón que quizás no ha encontrado dónde se siente plenamente esa persona o ese ser y que con estas herramientas sé que va a cambiar su vida… que confíe y que se dedique a ella.

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