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El peso de la depresión: más que un síntoma

Luisa Ramírez

El peso de la depresión: más que un síntoma Panhterstock

La depresión afecta a cerca de 121 millones de personas en todo el mundo y es la segunda causa de incapacidad después de las enfermedades cardiovasculares.

A Diana* le diagnosticaron un trastorno mixto de ansiedad y depresión. La médica de 31 años pertenece al menos del dos por ciento en Colombia que busca ayuda especializada para sus síntomas, ya que el 5.6 por ciento acuden al médico general y el resto no consulta. Así lo reveló un estudio hecho por la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

Diana relata que los síntomas le obstaculizaron su desempeño académico en múltiples ocasiones, particularmente en época de parciales y exámenes orales y añade que el estigma de la enfermedad mental no se limita a las personas del común: “una ginecóloga me dijo que los ‘problemas psicológicos’ no eran causal de incapacidad” al referirse a aquella vez que presentó una incapacidad diligenciada por su psiquiatra tras sufrir un episodio agudo de ansiedad generalizada: “No era pereza. Simplemente no podía levantarme de la cama, y cuando intentaba leer me demoraba 10 minutos en un párrafo.” Desde entonces, anota, ha preferido “sufrir callada” a tener que comentarle a sus colegas y superiores sobre una posible falta al trabajo: “prefería que me aumentaran la medicación a tener que dar explicaciones sobre por qué estaba deprimida, que pensaran que era ‘cansona’ o que estaba usando mi enfermedad como una excusa”

Un proceso lento

Cuando se publicó el bestseller “La Nación Prozac” de la autora estadounidense Elizabeth Wurtzel en 1994, la formulación de medicamentos psiquiátricos y el “sobrediagnóstico” de algunos trastornos mentales comenzaban a llamar la atención de las autoridades sanitarias del país del norte.

A pesar de esto la autora relataba en su memoria: “La gente suele pasar por alto la depresión no dándole la importancia debida. He conocido muchos casos de personas con problemas similares que al narrar su enfermedad han recibido las siguientes respuestas: “Arregla tu cuarto para que no pienses mucho”, “sal y diviértete con tus amigos”, “anda a comer un helado, eso te ayudará”. La depresión es una enfermedad real, tan real como una apendicitis o una hepatitis pero la gran diferencia es que no se la puede ver, está allí simplemente, no hay fiebre, quirófano o antibióticos que den fe de ella.”

El discurso público ha avanzado notablemente en Colombia. Ahora hay programas de televisión con psiquiatras invitados que hablan sobre diferentes enfermedades mentales. Las revistas publican artículos de varias páginas dedicados a patologías psiquiátricas frecuentes y urgen a sus lectores a consultar ante cualquier síntoma.

Pero la realidad en las calles es otra. Es más, sólo este año se aprobó la inclusión al Plan Obligatorio de Salud de algunos medicamentos psiquiátricos de primera elección tras 19 años de funcionamiento del sistema actual.

El panorama

La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión afecta a cerca de 121 millones de personas en todo el mundo, que es la segunda causa de incapacidad después de las enfermedades cardiovasculares y anticipa que será en el segundo motivo de consulta a los servicios médicos en 2020 sobre todo en personas entre los 20 y 50 años de edad.

La Psiquiatra Victoria Pérez explica que en Colombia la depresión afecta del uno al dos por ciento de la población, y que una de cada cuatro personas está en riesgo de desarrollar un episodio depresivo. También anota que es frecuente que los pacientes consulten al médico general por manifestaciones físicas de la depresión como el cansancio, la disminución de energía, dolores de cabeza o de espalda, molestias gastrointestinales, trastornos del sueño, disminución del deseo sexual, entre otros.

La especialista refiere que estas quejas físicas a veces llevan a que el diagnóstico se demore, lo cual puede hacer que la enfermedad empeore antes de que el paciente sea diagnosticado e inicie un tratamiento.

La psiquiatra puntúa que el tratamiento farmacológico, cuando es necesario, debe ir acompañado por una psicoterapia adecuada que puede dificultarse con el modelo de salud actual: “La psicoterapia es parte fundamental del tratamiento y a veces los médicos generales se la saltan por falta de tiempo en la atención”.

La doctora rescata que en la actualidad hay una mayor integralidad en cuanto al tratamiento de los pacientes con enfermedades psiquiátricas y más concientización por parte del personal de la salud. Sin embargo, aún hay un largo camino por recorrer antes que personas como Diana* no estén obligadas a cargar en silencio el peso que trae consigo el poco entendimiento de estas enfermedades.

*Nombre cambiado a solicitud de la fuente


                                                                

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