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¿Por qué no logras ser ordenada?

¿Por qué no logras ser ordenada? Thinkstock.

Si cada fin de año volverte más organizada es uno de tus propósitos, si pasas por los puestos de trabajo de otros y te das cuenta que el tuyo es un desastre, si después de una visita capturas mil ideas para organizarte, pero finalmente nunca lo logras; he aquí la explicación de tu desorden irrefutable.

Sam Golsing, profesor de Psicología de la Universidad de Texas y experto en personalidad social, construyó una teoría acerca de la manera como nos expresamos a través de los objetos propios. En el libro llamado “Snoop: what your stuff says about you” (fisgoneo: lo que tus cosas dicen sobre ti), el autor describe cómo la personalidad de un individuo se proyecta a través de los espacios que lo rodean.

Entendiendo el término “cosas” de una manera muy general, es decir, no solo los objetos que se poseen, sino la manera como se decoran los espacios personales, el lugar de trabajo, la habitación, el tipo de música que se colecciona, cómo luce la página de facebook y otras redes sociales, el tipo de ropa que se utiliza, etc.

En una conferencia en junio del 2008, Golsing explica su teoría acerca de la iconografía de los objetos y las preferencias que tienen las personas, así como la razón por la cual unas personas son naturalmente ordenadas y otras simplemente no lo son.

Cada persona tiene una percepción diferente del mundo, por eso cada quien encuentra una manera ‘lógica’ de organizar sus espacios
y le parece que es la correcta, la que más sentido común tiene. Sin embargo, este ‘sentido común’ no es tan común como pensamos.

Cuando llegamos a un espacio nuevo, una cocina, por ejemplo, establecemos una manera de organizar los implementos, que tiene sentido en términos de utilidad, frecuencia de uso, facilidad de acceso, entre otros. Golsing explica que esta manera de organización no es universal, sino que depende de las preferencias de cada persona. Esta es una de las razones por las que las parejas tienen disgustos de vez en cuando, cada uno considera que su sistema es el más eficiente, y uno de los dos debe cambiar sus estándares de organización.

Yo entiendo mi desorden

Esta es la expresión que muchos utilizan para explicar a los demás que tener un puesto asignado para cada cosa y mantener cada cosa en su lugar, no es la mayor de sus preocupaciones
. En algunos casos una persona puede parecer desordenada pero ello se debe a que su sistema de organización es distinto; en otros casos se trata simplemente de desorden, cuando a la persona se le dificulta encontrar las llaves cada mañana, cuando no pude recordar en qué carpeta puso determinados documentos, cuando el cargador del celular aparece misteriosamente en la nevera.

Un desordenado puede tener el firme propósito y la intensión de organizarse, comprar cajas para ordenar, carpetas de colores diferentes para clasificar documentos, incluso dedicar un día exclusivamente para la labor organizativa. Pero en muchos casos no se trata de falta de voluntad, sino de una manera de percibir el mundo; por eso la buena práctica de mantener la ropa sucia en una canasta y guardar la loza en su puesto inmediatamente después de lavarla, se pierde en cuestión de días.

Sin embargo, no todos los desordenados quieren ordenarse algún día. De acuerdo con Golsing, son muchos los casos de personas que ni siquiera consideran la posibilidad de establecer un esquema de organización diferente a dejar las cosas en cualquier sitio. Esto se debe principalmente a que estas personas no perciben el desorden como algo negativo, no se sienten incómodas con la ropa en el suelo ni encontrando el desodorante en la mesa del comedor; simplemente no se percatan de que el desorden está allí y no están interesados en recogerlo.

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