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Seis mitos y realidades sobre el cuidado de la piel de la cara

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Seis mitos y realidades sobre el cuidado de la piel de la cara

Algunas de esas cosillas que todas decimos pero que no sabemos si son ciertas o no.

Cuando de consejos se trata, todas tenemos cientos que ofrecer: “Para mantener la piel radiante te sirve esto”. “Aplícate tal cosa”... Algunas dicen que dormir una cantidad determinada de horas previene las arrugas; otras aseguran que lavarse la cara tanto como se pueda hará que la grasa se vaya… Hay de todo. Pero, ¿qué debemos creer, o en cuáles opiniones debemos confiar? Ahí está el dilema.

La skincare routine hoy es tendencia, pero es clave tener en mente que mantener la piel sana debe ser más una cuestión de salud y bienestar, que de vanidad. Si aprendes a identificar sus necesidades específicas no solo ahorrarás dinero y esfuerzo, sino que evitarás caer en tips y recomendaciones que pueden perjudicarla sin quererlo.


Aquí te dejamos algunos mitos y realidades sobre su cuidado:

La rutina de limpieza de la cara es la misma para todas las personas y, por ende, requiere los mismos productos.
Es un mito muy arraigado, pero al fin y al cabo, mito. Cada día aparecen más y más artículos que prometen el cielo y la tierra en términos de protección, humectación y demás bondades. Y puede que no estén mintiendo. Pero en este punto es fundamental que encuentres los que realmente necesitas (una vez sepas qué tipo de piel tienes, será más sencillo), de manera que no le quites los nutrientes que le hacen falta, ni tampoco te excedas.

Tomar agua me asegura no tener imperfecciones.

¡Pilas! Esta afirmación es un mito. Si bien es importante tomar agua para mantenerte saludable en general, no puedes dejarle enteramente la responsabilidad del cuidado de tu piel. Si con litros y litros de agua al día no la ves ni la sientes como quisieras, será necesario que acudas a tratamientos y productos específicos.

Debo lavarme la cara, sí o sí, por la mañana y por la noche.
Realidad. Cuando te lavas la cara al levantarte, eliminas todos los excesos de grasa y sudor acumulados durante la noche. Cuando lo haces antes de acostarte, estás diciéndoles adiós a la polución y a la suciedad del día. Sin embargo, hacerlo de manera excesiva y desesperada puede crear el efecto contrario: una sobre producción de glándulas sebáceas, es decir, más grasa. ¡Cuidado!

El protector solar solo es necesario si el día está soleado o si me voy de viaje.
¡Mentira! Este es un mito total. Los rayos UVA, o ultra violeta, están tan presentes en la ciudad como en la playa, y contienen la mayor cantidad de exposición solar entre su tipología. Aunque no los sientas, pueden atravesar el vidrio e incluso la ropa. Por eso, estés donde estés, usa el protector solar que más le favorezca a tu piel y evita el envejecimiento haciéndolo parte de tu rutina diaria.

Dormir mucho evita las de líneas de expresión.
Por mucho que queramos creerlo... Este también es un mito. Dormir hasta mediodía para que las llamadas “patas de gallina” ni se nos acerquen, no es la solución. Lo es dormir bien, así sea por un periodo más corto (por lo menos, las siete u ocho horas de sueño recomendadas). Por otro lado, dormir menos tiempo del requerido puede traerle efectos dañinos a tu piel.

No debo esperar a ser mayor para empezar a cuidarme.
Esta afirmación nos encanta, porque no puede ser más real. Preocuparte por el cuidado de tu piel a una edad temprana no puede hacerle daño (siempre y cuando evites los excesos). Sin embargo, los signos de envejecimiento aparecen en tiempos y de formas diferentes en cada una de nosotras, razón por la cual es crucial que empieces pronto. Como dicen, siempre es mejor prevenir que lamentar.

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