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Blanco vs bronceado, ¿cómo lograr el ideal?

Revista Fucsia

Blanco vs bronceado, ¿cómo lograr el ideal?

No hay un color ideal de piel para exhibir durante las vacaciones y lucir mejor el traje de baño. Cualquiera de las dos elecciones puede hacerla sentir sexy y saludable.

Seguramente recordará haber buscado algo de sol en las vacaciones familiares o en el jardín de la casa para oscurecer uno o dos tonos el color de piel.

Esta acción, a veces inconsciente, está afincada en la mente de muchas mujeres que han visto cómo la publicidad y los medios de comunicación han validado un ideal de piel para vacaciones: dorada. ¿La justificación? Es más atractiva y más sana que una tez blanca.

No es cierto. La piel bronceada per se no es necesariamente más saludable que la blanca, y un cuerpo bronceado no está más tonificado que uno de tono más claro. Todo se debe a un efecto visual.

Sin importar si lo suyo es verse bronceada o si, por el contrario, desea mantener una apariencia de porcelana, la salud está primero y apreciar cada centímetro de la piel con la que nació es el mayor gesto de amor que puede tener con usted misma y con su cuerpo.

Pero ¿qué ventajas tiene cada cara de la moneda? FUCSIA recopila los puntos a favor de lucir una piel bronceada —con todas las precauciones que la exposición al sol exige— y de mantenerla en su estado original.

Toma este test para saber realmente cuánto sabes de protectores solares y bronceado.

Piel bronceada

Visualmente, la piel bronceada tonifica la figura, dándole mayor definición a los músculos y a los contornos del cuerpo.

Las rojeces, las manchas y las hiperpigmentaciones son menos evidentes.

Los ojos verdes, azules y grises se destacan con fuerza.

Las venas y las varices se hacen menos visibles.

Si opta por una piel bronceada es importante tener en cuenta:

Si la exposición es muy prolongada y muy intensa, pueden aparecer quemaduras solares graves e insolación, aun con el uso de un buen protector solar.

Si se expone al sol de manera periódica y sin el factor de protección adecuado, corre un mayor riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer de piel, como el melanoma o el carcinoma.

La exposición prolongada a los rayos solares puede alterar los niveles de elastina y colágeno, acelerando así el proceso oxidativo que desencadena el envejecimiento prematuro de la piel.

Si quiere lucir una tez bronceada puede optar por opciones más saludables y seguras, como las cremas autobronceadoras y el método airbrush (bronceado con aerógrafo).

La clave está en la moderación. La exposición a la luz solar también es importante, pues ayuda a la síntesis de vitamina D en el cuerpo. Este proceso es vital, ya que permite una mejor absorción del calcio en nuestro organismo.

Lee también: Los sí y los no del bronceado

Piel blanca

Ha sido por muchos años sinónimo de elegancia y sofisticación. Actrices como Eva Green, Nicole Kidman, Liv Tyler y Anne Hathaway han lucido su tez clara no solo en los platós y en las alfombras rojas, lo hacen también en la playa con diminutos trajes de baño.

Irradia una luz natural

Da una apariencia más juvenil.

Los colores fuertes harán un contraste bellísimo. El rojo, el negro y el verde esmeralda son algunos de los que mejor resaltan con las pieles blancas.

Por su claridad y brillo, capta la atención de manera inmediata en cualquier lugar en que la persona esté presente.

Las pieles blancas pueden verse igual de sexis, atractivas y saludables que las pieles bronceadas, es solo cuestión de mantener una muy buena rutina de cuidados y de que se sienta totalmente a gusto y cómoda en su propia piel.

Si opta por mantener su piel blanca es importante que tenga en cuenta:

El protector solar con FPS 50+ debe ser un imprescindible en su vida cotidiana para evitar quemaduras, lesiones y manchas.

Las pieles blancas son más delicadas y sensibles. Es normal que, en ocasiones, la humedad del clima caliente o el sudor puedan producir irritaciones y la aparición de pequeños brotes.

Si quiere disfrutar del sol es importante que evite una exposición directa entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, horas en que los rayos UVA y UVB llegan a la tierra con mayor intensidad.

Evite exposiciones directas de más de 30 minutos.

Use sombrillas, sombreros y gafas no solo como complementos, también como alternativas de protección de los rayos solares.

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