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El regreso de Miranda Priestly: el elenco original revela los secretos de la esperada secuela
‘El Diablo Viste a la Moda 2′ tiene al mundo entero a la expectativa. Aquí, sus protagonistas y el director revelan los detalles de volver a la revista Runway.

En 2006, una joven Andy Sachs arrojaba su teléfono a una fuente de París, cerrando un capítulo que se convertiría en el manual de estilo de toda una generación. Durante dos décadas, la idea de una secuela de El Diablo Viste a la Moda parecía un sacrilegio para sus creadores. Sin embargo, el declive de las revistas impresas, el surgimiento del iPhone y un cambio cultural sin precedentes crearon el escenario perfecto para el regreso más esperado de la industria. Hoy, la redacción de Runway vuelve a encender sus luces, pero bajo reglas muy distintas.
Así se presentaba el dilema del legado: ¿Por qué ahora? Para el director David Frankel, la clave no fue el éxito comercial, sino la veracidad de la historia. “No queríamos hacer una secuela si no resultaba verosímil reunirlos”, explica. El momento llegó cuando entendieron que la verdadera historia hoy es el legado. Si la primera película fue una historia de aprendizaje, esta secuela es el retrato de una mujer madura enfrentando las consecuencias de sus decisiones en un mundo que ya no la reconoce como la única autoridad.

Meryl Streep: el esperado regreso de Miranda Priestly
Meryl Streep, la pieza sin la cual este proyecto jamás habría visto la luz, confiesa que inicialmente la idea le horrorizaba. Sin embargo, la curiosidad de ver a Miranda navegando en “aguas turbulentas” pudo más. Aún así, encarnar nuevamente a la editora más temida del cine tuvo un costo físico real.
“¿Cómo volví a ponerme en los zapatos de Miranda? Con juanetes, así fue como lo hice. Me quejaba del dolor. ¡No puedo creer que hayan hecho a las mujeres usar esos zapatos hace 50 años! Son dieciséis horas al día de dolor”, revela Meryl entre risas.
Sobre la evolución de su personaje, Streep es tajante: Miranda es ahora más dura y libre porque le importa todavía menos lo que los demás piensen. “Físicamente tiene 76 años, no 56. Tiene menos cabello. Tomamos la peluca original de la primera película, le quitamos mucho cabello y la peinamos con un estilo más lacio y moderno”, detalla sobre los cambios estéticos que reflejan el paso del tiempo.

Emily Blunt y el nuevo poder en Dior
Emily Charlton ya no es una asistente. Ahora ocupa un cargo senior en la casa Dior, lo que le otorga un poder que disfruta ejercer sin filtros. “Emily es una loca, pero me encanta interpretarla. Está constantemente indignada por todo... se queja incluso del aire”, comenta la actriz Emily Blunt.
Su ambición ahora es ser “icónica”, y su relación con Andy ha mutado en una especie de hermandad competitiva pero profunda, muy lejos de la rivalidad tóxica del pasado.

Anne Hathaway: una Andy madura y fiel a sí misma
Por su parte, Anne Hathaway describe su regreso como un encuentro con una vieja amiga. Su personaje, Andy, ha logrado algo que pocos consiguen en la industria: éxito profesional sin perder su esencia. “Su vida no necesariamente se parece a la de otras personas, pero sí se parece a la suya, y eso la hace feliz”, reflexiona Anne.
Hathaway destaca que la producción se trasladó a locaciones majestuosas en Milán. Aunque no participó en todas las escenas italianas, recuerda con emoción ver a Meryl filmar en una galería: “Es uno de los planos más hermosos que he visto en mi vida. Corrí hacia ella tras la toma y le dije: ‘Nunca has estado más hermosa que en este momento’”.

Secretos de producción: el detrás del regreso
El vestuario de esta entrega, a cargo de los jefes de departamento originales, promete reflejar el paso del lujo físico al lujo digital, manteniendo ese estándar de “buen gusto infalible” que David Frankel exige en cada plano.
Pero uno de los cambios más drásticos no ocurrió frente a cámara, sino detrás de ella. Mientras que en 2006 Meryl Streep evitó socializar con Anne y Emily para intimidarlas, en 2026 el set fue un refugio de calidez. “Meryl horneaba galletas para el equipo todos los días. Esta vez, el set se sentía como una familia”, confiesa Frankel.
Y, de hecho, esta cercanía es real: Stanley Tucci (Nigel) ahora es cuñado de Emily Blunt tras casarse con su hermana, un vínculo que nació precisamente gracias a la primera película.
El equipo coincide en que, aunque la película llegará eventualmente a los hogares, verla en el cine es una experiencia colectiva de alegría y escapismo. Con un guion de Aline Brosh McKenna que no necesitó que el estudio cambiara ni una sola palabra, la secuela promete ser un balance perfecto entre la comedia mordaz y la humanidad auténtica.
Como bien dice Stanley Tucci: “Es una historia maravillosa, emotiva y que te hace sentir bien. Está hecha con inteligencia”. En un mundo turbulento, el regreso de Miranda Priestly no es solo un evento cinematográfico; es el recordatorio de que la excelencia, aunque difícil, siempre será tendencia.




