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Dulce espera alternativa

Revista FUCSIA

Dulce espera alternativa

Luego de una ecografía para ver cómo progresa el embarazo, ¿qué tal conectarse con la vida que llega a partir de colores, meditaciones, danzas y mantras? Este es el plan que la artista Antonina Canal les propone a las futuras madres.

Los cursos psicoprofilácticos, las visitas periódicas al ginecólogo, las revisiones de nutricionistas son algunos de los planes obligados de una embarazada que en la emoción del momento vive con alegría, nervios y ansiedad sus viajes de consultorio en consultorio. “Pero esa época es también una oportunidad de entender quién eres tú, cuál es tu misión, cómo manejar los cambios por los que atraviesas y ser consciente de que el ser que llevas en tu vientre te escogió a ti para ser su mamá”, explica Antonina Canal, directora de la academia Premshakti, “el templo de la diosa”, como ella la llama. Con 20 años de experiencia en el arte de las danzas orientales y en terapias sanadoras ancestrales, ha conformado todo un sistema para celebrar la energía femenina. “Soy hasta sacerdotisa de bodas”, cuenta.

Uno de sus pilares es el método holístico Aura-Soma, que aunque nació en la decada de los 1980, es una síntesis de conocimientos antiguos que incluyen la numerología y el tarot. Su filosofía: “Eres los colores que eliges y estos reflejan las necesidades de tu ser”. Así lo manifestó su creadora, la podóloga y herborista inglesa Vicky Wall, quien a pesar de su ceguera aseguraba tener el don de ver el aura de la gente.

Su núcleo son las más de 100 botellas del equilibrio que están divididas en dos franjas coloridas que señalan lo que es consciente e inconsciente. “Con ellas se hace una radiografía del ser humano, o contrato del alma, y no creo que haya un momento más oportuno que cuando nos convertimos en madres para conocer nuestros dones y desafíos y cómo resolver esos bloqueos, por todo el aprendizaje que ello implica. Nos dan una guía de con qué tonos deberíamos vestirnos, hasta con cuáles sería ideal pintar el cuarto del bebé -comenta Antonina-. Esto se aplica incluso en la comida. Si alguien tiene débil el rojo, que simboliza la seguridad, en su menú debería abundar la remolacha”.

La terapia comienza con la elección de cuatro frascos que se ubican en un orden específico. “Al reconocer nuestros colores, esos que nos atraen, podemos respondernos aquellas preguntas esenciales y así identificar cuáles son los potenciales que debemos desarrollar para crear la realidad deseada”. El paso siguiente a la interpretación cromática es realizar una tarea: “Consiste en reprogramar el ADN a partir de afirmaciones de poder que se repiten siete veces (en asociación con el número de chakras o centros energéticos), durante 21 días (para relacionar el período en que se renueva la sangre con la remoción de una idea fija). Por ejemplo digo: ‘Me abro a nuevas posibilidades’, si la debilidad está en el violeta. Y ‘todo fluye, yo también fluyo’, si está en el turquesa”.

La asesoría no termina ahí. Antonina es una convencida del poder que tiene la música en el cuerpo de una mujer gestante. Por eso mezcla Aura-Soma con danzas orientales, meditación y yoga. “Este tipo de baile activa los chakras básicos para el nacimiento a través del movimiento del bajo abdomen, la cadera y el vientre. Además prepara los músculos y genera un espacio de armonía física y emocional. Y lo mejor es que aumenta la autoestima, la sensualidad y la sabiduría femeninas”.

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