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El universo portátil de las carteras Osttrich

Revista FUCSIA

El universo portátil de las carteras Osttrich El universo portátil de las carteras Osttrich

El diseñador de modas Julián Betancourt toma como referencia conceptos arquitectónicos para jugar con la idea del espacio portátil femenino y crear carteras que guardan universos personales.

Una noche en Nueva York, rodeado de grandes diseñadores y arquitectos amigos de su madre, el diseñador de modas Julián Betancourt conoció al interesante personaje que inspiraría la creación de su marca, Jack Osttrich. Cuenta Julián que en la conversación con Osttrich se discutió acerca del concepto arquitectónico del espacio, se despertaron inquietudes fundamentales sobre la apropiación femenina de los objetos y entre los dos sacaron conclusiones relativas a las formas en las que se configura el espacio cuando se trata de un objeto portátil, como lo es una cartera. Fascinado por la idea de que una mujer no es solamente el espacio que habita, sino el que porta, encantado por la idea de la feminidad y su universo móvil, personal y casi intransferible, Julián vio la oportunidad de pensar el tema a través de una primera línea de carteras que dieran cuenta de esa misma atracción. Eso lo llevó a crear Osttrich. 

“Si tú abres la cartera de una mujer sabes todo sobre ella, qué le gusta y qué no, conoces detalles de su temperamento y su carácter, es su propio universo”. Y es que el comienzo de la historia de Osttrich solo podía darse en un entorno fascinante: Julián nació dentro de una familia de mujeres artistas, creció en medio de la exaltación del color en la pintura y la inspiración formal propias de la arquitectura y el diseño, en la que no es raro encontrarse con objetos, herramientas, talleres y espacios, obras y personajes que invitan a la creación. Julián dio el paso para acercarse al diseño y dejar de lado el sector comercial de la moda, en el que había trabajado anteriormente, y hacer honor a una tradicional insistencia familiar a dedicarse a las labores del arte y el diseño. Así creó la marca, e inspirado en los conceptos arquitectónicos de la Bauhaus bautizó su primera colección como Belthaus. Entre correas que se superponen y juegan con esta referencia construyó mundos listos a ser conquistados. Dirigió el proceso para convertir su marca en un sello que hiciera culto a la perfección (su logo muestra las dos “T” dispuestas como el número pi) a través de cada material y acabado. 

“Las formas se convirtieron en un valor de identidad, eso era lo más importante para mí: que en el futuro la gente vea la cartera y sin necesidad de observar el logo sepa de qué marca es”.

Julián insiste en que lo vital detrás de Osttrich es que cada pieza pueda convertirse en una compañera de uso diario, que esté presente a cada momento, una manera de honrar su admiración a las mujeres, en especial a aquellas muy fuertes de su familia, que lo inspiran a crear. Las tres líneas de Osttrich (Linden, para uso cotidiano; Gin, más formal, y Little Pleasures, de monederos y objetos pequeños y sencillos) pueden encontrarse en el almacén con el que se ha asociado Julián Betancourt: Pequeñas Indulgencias, 

C.C. El Retiro, L-184-3, Bogotá. Cra. 2O este N.º 1-68, El Peñón, Cali. www.osttrich.com.

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