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En la cueva del oso

En la cueva del oso Para los Tous es "una dicha" ver que a sus tiendas entran por igual una niña a comprar un regalo económico para su madre o un hombre a comprar un costoso presente para su amada.

Tous, la emblemática marca española de joyas y accesorios, conocida en el mundo entero por su simbólico oso, invitó a FUCSIA a su ‘cuartel general’ en Manresa, a una hora de Barcelona.

Rosa Oriol y Salvador Tous cuentan una historia conjunta desde hace 46 años. Un cuento que comenzó, como tantos otros, por amor y por el legado familiar de los Tous, dedicados a la joyería y a la relojería desde 1910, y por el interés de la jovencita Oriol por la moda. Ambos se concentraron en aprender. “A los 18 años no tenía idea de joyería, pero tenía claro cuánto me gustaba la moda y vi en el campo de las joyas un mundo muy bonito para las mujeres, que decidí explorar”, cuenta Rosa, con una sonrisa que refleja lo feliz que es con su esposo, su trabajo, su empresa y su vida.

Para Salvador y Rosa, casarse jóvenes fue una gran decisión, pues cuando menos pensaron sus cuatro hijos ya eran grandes y ellos aún muy jóvenes para seguir trabajando y expandiendo la empresa. Hace ya mucho de los tiempos en que ella viajaba desde Manresa a la vecina ciudad de Lérida a vender entre sus amigas las creaciones que salían de su cabeza, sus manos y sus talleres. “Eran como diez o doce clientas que siempre compraban algo y que además me daban prendas para reparar. Tiempos duros, pero lindos, cuando se forjaron lazos de amistad que hoy se conservan igual de fuertes”.

Para entonces, la felicidad radicaba en crear especialidades para personas con nombre propio. No era raro ver llegar a alguna conocida con un diamante cuya montura ya no le gustaba o a una señora que había traído de Brasil unas magníficas piedras para que los Tous hicieran algo con ellas. “Era todo un proceso desde que te traían las gemas, hasta que tú les dibujaras o les explicaras claramente cómo sería la pieza. Lo cierto es que al final quedaban felices y nosotros también porque habíamos dado todo para que fuera así”. La demanda aumentó de tal manera, que fue necesario viajar entre Manresa y Lérida una vez por semana. Ese momento también fue el que marcó la urgencia de abrir una tienda allí. La única fuera de Manresa hasta esa fecha. De ahí sobrevino el primer punto de venta en Barcelona. El que marcó la expansión de Tous a lo que es hoy, cuando se habla de más de cuatrocientas tiendas alrededor del mundo. Un crecimiento increíble, que se llega a entender cuando se está en la planta de joyería de la marca, una antigua fábrica textil, donde todo está milimétricamente dispuesto para que la producción sea impecable y se puedan atender así las demandas de los exigentes mercados que trabajan desde allí. Los bolsos, carteras y complementos de cuero están en otro lugar, muy cercano, que semeja un laboratorio científico, por su luz y la disposición de todo.

Con un equipo de cientos de personas en Manresa y muchas más alrededor del mundo, Rosa y Salvador siguen atendiendo el negocio como lo hacían al principio. Él, al frente de la industria y de la expansión de mercados. Ella se encarga del diseño, ahora con la ayuda de sus hijas, elige cada piedra, cada metal, cada insumo y cada detalle que hará parte de las joyas y accesorios que sus millones de seguidoras en los cinco continentes lucirán con orgullo.

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