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Guía para sobrevivir a una dieta

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Guía para sobrevivir a una dieta Guía para sobrevivir a una dieta

No hay receta mágica para adelgazar. Hacer dietas es peligroso para la salud, porque estas no funcionan y, a la larga, lo único que logran es engordar.

La resolución de hacer dieta es tal vez el peor error que puede cometer una persona, según dos expertas, Judith Matz y Ellen Frankel, quienes acaban de sacar un nuevo libro, The Diet Survivor’s Handbook, una especie de guía que contiene 60 lecciones para aprender día a día a llevar una existencia sana, lo que redunda en una mejor calidad de vida emocional y espiritual.

La gente rompe la dieta por muchas razones y se deja llevar por la sensación de fracaso, cuando en realidad lo que falla es que la persona se priva de ciertas comidas y alimentos. Nadie puede pasarse la vida negándose el placer y la gratificación que produce la comida, para no hablar del daño que esta práctica le causa al cuerpo.

La especie humana no fue hecha para aguantar hambre
, pues el cuerpo reacciona de inmediato a la falta de alimento, disparando alarmas, porque se siente atacado y el instinto de supervivencia no obedece las órdenes del cerebro. Según Matz, cada vez que rompemos una dieta, el hacerlo significa un triunfo en términos de la supervivencia de la especie. Todo el mundo empieza una dieta con grandes expectativas y si no se logran los resultados esperados, la estima personal sufre un duro golpe y uno siente que si ha fallado es por falta de fuerza de voluntad, por debilidad.

Se presenta, entonces, un efecto acumulativo de fracasos que lleva a problemas sicológicos como la depresión y que entraña el riesgo de padecer desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia. Este análisis lleva a la conclusión de que la mayoría de nosotros rompemos las dietas, pero que esa no es razón para sentirnos culpables al hacerlo.

El libro sostiene que cuanto más dietas haga una persona, más se engordará con el tiempo
, porque su cuerpo se vuelve más eficiente en la tarea de acumular grasa y el metabolismo se ralentiza: “La mejor forma de ganar peso es hacer dieta”, dice Matz.

Para las autoras, la solución está en tener compasión consigo mismo y en cuidarse como se cuidaría a un amigo. Estar permanentemente preocupado acerca de cuanto comió uno al desayuno, cuantas calorías tienen un whisky o un pedazo de torta de manzana y, fuera de eso, pesarse continuamente, hace que no destinemos tiempo para darnos gusto, consentirnos y sentirnos bien. Felicidad y salud van de la mano, y el consejo de Matz y Frankel es perentorio: “Practique el cuidarse a sí mismo”.

Porque lo que se necesita es afinar la intuición, hacerle caso al cuerpo. Es algo que tenemos que reaprender, pues los años de malas costumbres alimenticias no son fáciles de cambiar de un día para otro. Hay que hacerle caso a las señales que emite el cuerpo tanto cuando tenemos hambre como cuando estamos saciados. Sin olvidar la importancia de “mover el cuerpo”, como dice Frankel. Hacer ejercicio y gozárselo es la clave para conseguir resultados. Aprender a descansar manejando el estrés, meditando, buscando buenos patrones de sueño.

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