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Hacer dieta engorda dietas

La nueva tendencia en regímenes alimenticios son las ‘no dietas’, que no aceptan la privación de alimentos y funcionan para toda la vida.

 
A dietas tan conocidas y mundialmente famosas como la Atkins y la Southbeach, ya les pasó su cuarto de hora. Atrás quedaron esos días en los que bajar de peso era sinónimo de hambre y baja energía. De un tiempo para acá, la nueva y revolucionaria tendencia para mantenerse en forma es, nada más y nada menos que… no hacer dieta. ¿Increíble? No es mentira. Las ‘dietas de la no dieta’ –si se les puede llamar de alguna manera– se han vuelto cada vez más populares porque tienen la ventaja de que quien las hace, además de no recuperar nunca el peso perdido, no siente jamás que está a régimen.
Aquellos que han hecho una dieta en su vida sabrán de primera mano que, generalmente, si se hacen a cabalidad son ciento por ciento efectivas. El problema, sin embargo, no radica en sí sirven o no, el dilema está en qué pasa cuando se llega al peso deseado. ¿Tiene uno entonces que vivir el resto de la vida a dieta para no subir los kilos que se bajó? El experto en nutrición Geoffrey Cannon y autor del libro Dieting Makes You Fat (Estar a dieta te hace gordo), dice que no. La teoría que sostiene este británico radica en que la gente tiende a medir el éxito de la dieta en el momento en el que finaliza, lo cual, para él, es una locura. “Al terminar una dieta la gente entra en una especie de síndrome bulímico. Se da cuenta de que no puede parar de comer y eso crea más ansiedad, lo que lleva a recuperar el peso perdido y hasta más, en cuestión de semanas”, afirma Cannon.

La solución que plantea en su libro está en mantenerse alejado de esas dietas que prometen una pérdida sustancial de peso en poco tiempo. Ésas, para Cannon, son las peores. A cambio, propone un nuevo estilo de vida libre de dietas y con más conciencia de lo que se come. Su argumento es sencillo: afirma que el cuerpo humano no diferencia entre hacer dieta y hambruna. En términos evolutivos, los humanos están diseñados para que, ante la falta de comida, retengan calorías. Así, cuantas más dietas se hagan, más se acostumbra al cuerpo a disminuir sus funciones y a acumular grasa.

Gran parte del éxito de su tratamiento radica en dos pilares muy importantes: actividad física y paciencia. Cannon asegura que quien tiene una actividad física constante no tiene porque privarse de las comidas que más le gustan. Así mismo, asegura que para ver resultados contundentes deben pasar por lo menos seis meses. Una eternidad si se ve desde la hambrienta perspectiva de una dieta relámpago, pero una verdadera oportunidad para mejorar hábitos alimenticios.

Cannon asegura que aquel que siga sus siete reglas de oro, no tiene que preocuparse nunca más por su peso. Cada regla debe ser cumplida en un mes. Al final de esos siete meses el cambio físico e interno será extraordinario.

Más contraargumentos
Otra de las también llamadas dietas lentas es la que propone el doctor Brian Wansink en su libro Mindless Eating: Why We Eat more than We Think (Comiendo sin pensar: por qué comemos más de lo que pensamos). En él dice que todos los días tomamos más de 250 decisiones que conciernen a temas que tienen que ver con comida, y que todas ellas están relacionadas con hábitos que, sin pensarlo, nos hacen subir de peso. Lo que Wansik defiende es adoptar comportamientos científicamente comprobados para reducir de peso, y así bajar unas 200 calorías al día sin darse cuenta. Algo así como engañar al cerebro de que se está comiendo más de lo que piensa. Al estilo de las reglas de Cannon, Wansik hace una lista de los 10 mandamientos en su régimen alimenticio que hacen que la dieta no se sienta. Estos son consejos para seguir diariamente y conseguir excelentes resultados.

En su libro, Wansik asegura que existen gatillos en el ambiente que disparan los signos de hambre y nos hacen comer más. Así, la iluminación o la música pueden ser decisivas a la hora de pedir una hamburguesa o una ensalada. La clave está en reacondicionar viejos hábitos por unos nuevos y sanos. Una vez se creen nuevas costumbres, la tendencia a comer más de la cuenta desaparecerá.

Además de ofrecer posibilidades sanas y duraderas para bajar de peso, estos dos expertos en el tema alimenticio deben ser reconocidos por su preocupación ante el grave problema de la obesidad. Parte del resultado de sus investigaciones deriva de una lucha incansable por contribuir con quienes sufren de esta enfermedad que cada vez es más común en el mundo. Sus teorías no sólo buscan, como la mayoría de la dietas, reducir de peso, sino que se centran en mantenerlo bajo sin necesidad de restringirse de nada, lo que, por consiguiente, se traduce en una óptima calidad de vida.

Las siete reglas de oro según Geoffrey Cannon

1. Agua
Esta regla dice que durante el primer mes el gran cambio está en incluir grandes cantidades de agua a la vida habitual. Se recomiendan dos litros diarios de líquido. Al beber mucha agua los riñones, hígado y otros órganos vitales se revitalizan eliminando toxinas. Además, el sistema digestivo tendrá una sensación de llenura permanente.

2. Actividad física
En el segundo mes se debe comenzar a incluir en la rutina diaria algo de actividad física para mantener la energía balanceada. Esa actividad puede ser ocupacional, doméstica o recreacional, y debe ser practicada durante una hora al día, durante cinco días a la semana. Se trata de incluir algo de ejercicio a la vida cotidiana, por lo que caminar a la oficina o subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor pueden ser los primero pasos.

3. Frutas y vegetales
Una vez agua y ejercicio sean parte importante en el día a día, el siguiente paso está en hacer de los vegetales una parte importante de todas las comidas. Lo ideal es consumir un kilo diario. Seguir esta regla implica un cambio radical en todas las comidas ya que es una cantidad superior al lo que normalmente se consume. Durante este tercer mes se puede tomar y comer todo lo que se desee mientras se incluyan la cantidad indicada de frutas y vegetales.

4. La dieta diaria
El siguiente paso es escoger comida fresca. Durante este mes, además de cumplir las reglas 1 a 3, se deberá consumir por lo menos medio kilo de comidas como cereales, nueces, huevos, proteínas y lácteos. Tenga en cuenta que a la hora de elegir, asegúrese que sean los productos más frescos y menos procesados. La preparación debe ser baja en grasa. Eso si, lo mejor de esta dieta es que puede comer y tomar lo que quiera en la noche, mientras cumpla todas las reglas a cabalidad durante el día.

5. Celebrar
Cannon dice que las celebraciones deben ser incluidas como algo especial en la familia y en la vida social. En ocasiones como Navidad, cumpleaños o una simple reunión se debe contar con la mejor comida y bebida. El libro recomienda, durante este primer mes, hacerlo una vez a la semana. Estas comidas no deben ser enormes, pero sí se puede una cantidad superior a lo normal. La diferencia entre este mes y los pasados es que se siguen la reglas 1 y 2, pero una vez a la semana, el día de la celebración, se pueden omitir la 3 y 4.

6. Ayuno
Para crear más conciencia sobre comida y bebida, y sus efectos, en este sexto mes se debe trabajar en añadir la abstinencia a la vida cotidiana. La primera semana se deben seguir las reglas 1 a 5 sin consumir nada más. La segunda semana, se cumplen las mismas reglas, pero con otras bebidas y comidas de libre elección.
A la tercera semana, se deben seguir igual, pero debe eliminarse una comida y una bebida de aquellas que más nos gustan. La última semana se debe hacer lo mismo que en la segunda, salvo que el último día se hace un ayuno total en el que sólo se debe tomar agua.

7. Reducir grasa corporal
Esta regla es opcional y es para aquellos que deseen bajar de peso. Y sólo se debe cumplir una vez se hayan terminado los seis meses de trabajo con buenos hábitos de vida. Esta regla funciona prefiriendo los alimentos que tienen bajas calorías. Cuidado, no se debe entender como el mes de abandonar todas las comidas que nos gustan. Simplemente, se deben hacer elecciones a conciencia y aumentar la actividad física entre 25 y 50 por ciento. Es decir, no se prohíbe ninguna comida, se deben simplemente evitar, y quien ya cumplió los seis meses verá que no es nada complicado hacerlo.


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