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Rareza, poesía & música

Revista FUCSIA

Rareza, poesía  & música Rareza, poesía & música

Luego de haber estado ausente durante varios años, el dúo CocoRosie regresa con canciones románticas, nostálgicas e instrumentales. Conversamos con Bianca Casidy, una de sus integrantes, quien nos habló del nuevo proyecto y de su paso por Bogotá.

¿De qué manera creen que se han reinventado con este nuevo álbum y el tour que están haciendo?

Es particularmente una diversión. Está focalizado en la poesía y he disfrutado en especial hablar en las canciones.
Es un nuevo nivel de interacción con la audiencia. Para nosotras es muy común que nuestro show en vivo sea diferente a nuestra grabación, un nuevo álbum es algo íntimo y silencioso mientras que el show es una versión alegre de las canciones.

Es muy emocionante emprender un tour con nuevos disfraces y looks, que también son un poco diferentes de lo que usábamos en nuestros comienzos. Pasamos a una nueva identidad que incorpora ropa, accesorios y cosas que encontramos hace tiempo para que estos personajes vuelvan a nacer.

¿Cuál es la importancia del disfraz dentro de su propuesta?

Se trata de un acercamiento creativo holístico y es esencial para nosotras y nuestro performance encarnar a ciertas personas que están decoradas de alguna manera. Siempre ha sido igualmente importante que la música. Cuando éramos jóvenes nos gustaba usar disfraces, yo tenía una máquina donde hacía los míos desde que tenía 12 años y así arranqué mi proceso creativo.

¿Cómo fue la grabación del vídeo de Lost Girls y el proceso de casting?

Toda la idea fue completamente espontánea. Estábamos tomando muchos riesgos en colaborar con personas que no conocíamos.

Tuvimos muchas experiencias así en Buenos Aires, donde teníamos un amigo que tenía un amigo y eso nos llevaba a hacer proyectos juntos. Después, nosotras quisimos tener mujeres reales en este vídeo y hacer parte del proceso de selección. Fue un casting abierto y se presentaron alrededor de 200 jóvenes, la mayoría de ellas fans de CocoRosie.

Fue una confrontación diferente con nuestras seguidoras. Básicamente tenían que actuar para nosotras frente a la cámara en un pequeño cuarto, estábamos separadas apenas por un metro. Les pedimos que lloraran y cantaran. Eran muy vulnerables y fue una experiencia conmovedora que duró horas.



¿Por qué terminan en Argentina?


Hemos trabajado con un ingeniero que en este punto es un amigo muy cercano de ambas. Su nombre es Nicholas Kalwill, y lo conocimos hace 5 años cuando hacíamos nuestro cuarto álbum, Grey Oceans. Tenemos una conexión tan grande que fuimos sólo para trabajar con él. Fue uno de esos viajes en los que hicimos todo lo que podíamos.

¿Qué le dio a las canciones de Heartache City el hecho de haber sido grabadas en una granja del sur de Francia?

El paisaje y la granja destartalada son muy importantes porque hemos escrito ahí durante mucho tiempo.
Muchas de nuestras canciones describen cosas que están pasando en esa granja: tractores, animales… es donde se origina la poesía.

También cogimos todos los instrumentos de ese ambiente como juguetes viejos. Queríamos un álbum que fuera minimalista en términos de tecnología, entonces decidimos construir las canciones en este estudio que tiene un equipamiento simple.

¿Hubo algo que exploraron particularmente con los aspectos de la voz?

Esa es una buena pregunta. Yo no siento que hayamos estilizando mucho nuestras voces, siento que este álbum las muestra finalmente en el estado más natural posible. La poesía salió libremente y a veces no sabíamos qué historia estábamos escribiendo.

¿Cómo es el proceso de escritura de sus canciones?

En ocasiones yo cogía la máquina de escribir y se convertía en una especie de instrumento, nos sentábamos y escribíamos mientras tocábamos. Hay un montón de energía y tensión, un cierto tipo de lenguaje no hablado entre nosotras que hace que la canción nazca.

Ustedes todavía mantienen ese aire infantil tanto en su look como en su música. ¿Cómo fue esa infancia poco convencional y de qué manera la música se convierte en su punto de encuentro con esos recuerdos?

Definitivamente nosotras re-exploramos nuestras experiencias de la niñez.
Quizá es algo que realmente nadie más pueda entender y que nos ha hecho lo que somos. Exploramos también los lados oscuros de nuestra familia. He descubierto que desarrollamos un sentido creativo desde que éramos chiquitas como una necesidad para lidiar con las cosas difíciles que sucedían a nuestro alrededor. Seguimos usando eso como inspiración.

En ese sentido, estamos muy ligadas a esas experiencias y creo que, de alguna manera, por lo que pasamos nos hizo ser artistas para transformar esa oscuridad.
Además, hay relación con los personajes infantiles que están dentro de nuestra propuesta y yo, en especial, he desarrollado la voz como si fuera la de un niño. Si, por ejemplo, me veo en un contexto fuera del grupo, mi voz infantil desaparece, aun cuando hoy sea completamente natural pertenecer a ese mundo CocoRosie.

Ambas han estado involucradas con Future Feminism Art Collective con Antony Hegarty (Anthony & The Johnson’s), Johanna Constantine, Kembra Pfahler, y sus canciones siempre han tendido un poco hacia el feminismo. ¿Cuál es su percepción del rol de las mujeres en la industria musical? ¿Están atravesando una nueva etapa?

Hay algo grande pasando y solo puedo hablar desde mi punto de vista. A veces creo que mi hermana y yo hemos sido infantilizadas a través de los años y siento que tiene que ver con que seamos artistas femeninas. Ahora se precibe un tipo de respeto diferente, nos están tomando en serio y nos están tratando como adultas. Mi impresión se relaciona con un cambio acerca de la percepción de las mujeres y cómo las ideologías sobre nosotras están empezando a desintegrarse. El rol de la mujer es, simplemente, ser ella misma, brillar y seguir empujando los límites.

¿Cuál es su interpretación del feminismo?

Cambió. Al principio estaba tratando de sanarme porque tenía una connotación negativa asociada al feminismo, sobre todo con la palabra feminismo. Primero tuve que lidiar con eso y después parecía tan básico.

Era chocante interactuar con alguien que no estuviera cómodo o se considerara a sí mismo como feminista, porque para mí era esencial que se supiera que las mujeres han estado oprimidas por muchos años.

Es interesante, porque las artistas, especialmente las generaciones más viejas, no querían ser marginalizadas por ser llamadas feministas. Toma mucho trabajo que la gente vea al feminismo como un asunto importante, tal como es. La idea misma de que Dios es hombre hace que desde la religión haya una perspectiva desbalanceada.

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