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Las neosolteras: el placer de no tener pareja

Fucsia.co

Las neosolteras: el placer de no tener pareja Foto: Ingimages

"Solas, exitosas y felices" es la consigna de las mujeres que le huyen a la vida en pareja. Su número va en aumento y nada tienen que ver con las típicas solteronas, porque entre los beneficios de su decisión está una vida sexual más emocionante.

De repente me di cuenta de que, a no ser que algo cambiara enseguida, iba a llevar una vida en la que mi relación más importante sería con una botella de vino. Y al final acabaría muriendo gorda y sola, y me encontrarían tres semanas después medio devorada por los perros”. Con esas palabras, Bridget Jones, la heroína trágica de la literatura inglesa y el cine, mártir de las solteras, resumió una idea que las mujeres han mantenido por muchas generaciones. Caricaturiza la versión según la cual la vida sin una pareja es sinónimo de una existencia patética.

Aunque a cierta edad ambos géneros sufren las presiones de “quedarse para vestir santos”, basta mirar el ejemplo de Hollywood para que el machismo sea evidente: a George Clooney y Leonardo DiCaprio se les considera los solteros más codiciados, y en cambio a Jennifer Aniston, con cada noviazgo fallido, se le vaticina que la va a dejar el tren. La soledad de ellos parecería ser una decisión; la de ella, una condena.

De acuerdo con la firma Euromonitor International, la cantidad de personas que viven solas se ha disparado en un 80 por ciento en los últimos 15 años. La mayoría son adultos entre los 35 y 64, y en Estados Unidos se habla de 18 millones de mujeres frente a 14 millones de hombres. En el Reino Unido el número de solteras de 25 a 45 se ha duplicado y una de cada cinco mujeres opta por no tener hijos. Ellas no le temen a adquirir su primera propiedad por su cuenta: el 73 por ciento lo hace, mientras que la cifra masculina a este respecto es del 48 por ciento. Además, las jóvenes de hoy son tres veces menos dadas a casarse que sus madres.

El psicólogo José Alonso Peña opina que detrás de esta tendencia suele haber una serie de temores: “toda una generación escuchó a sus padres decir ‘que la vida en pareja es muy dura, que es para valientes’ debido a las responsabilidades que se adquieren. Tiene que ver con la dificultad de mantener una relación estable, que implica negociar horarios y aficiones”.

“Nadie puede quitarnos la vida al romper con nosotros. En lugar de sacrificar una constelación social por cuenta de una sola persona que lo consume todo, buscamos la empatía de los amigos”, escribió en 2000 la editora Sasha Cagen en un ensayo que dio pie al movimiento “Quirkyalone”, que celebra el espíritu independiente y tiene como día internacional el 14 de febrero, precisamente el de San Valentín. El término se convirtió en un neologismo para referirse a los felizmente solteros y las cátedras de estudios femeninos tienen una unidad dedicada al tema.

En su libro Going Solo, el autor Eric Klinenberg argumenta que el desarrollo profesional ha hecho posible que las mujeres, como los hombres, puedan costearse su propia vida. El culto al individualismo también fomenta una mayor inversión de tiempo en la persecución de ambiciones personales; y a estos factores se suma la revolución de las comunicaciones, que ha permitido disfrutar de la interacción con otros sin la necesidad de que haya un compañero esperando en casa. Para él, este sector de la población ha sido clave revitalizando la economía. En eso coincide con Melanie Notkin, quien acuñó en inglés la sigla PANK (professional aunt no kids) para referirse a las tías cool que por lo general no tienen compromiso marital ni maternal y están dispuestas a invertir tiempo y dinero en sus sobrinos o ahijados.

A este grupo pertenecen profesionales que gastan un promedio de 400 dólares por niño, un nicho de mercado al que las marcas empiezan a apuntar. “En muchas sociedades las mujeres sin hijos son vistas como si fueran menos, como si solo la maternidad les diera plenitud”, comentó a FUCSIA la líder de las PANK. Pese a que reconoce que a sus más de 40 años es soltera porque no ha encontrado al “indicado”, le parece una ventaja “no ser la esposa equivocada en la relación equivocada” y poder ser ella misma sin importar lo que otros esperan. “No estoy esperando a ser escogida”.

La autora Elizabeth Gilbert reflexiona en su libro Committed: A Love Story, acerca de que las casadas no ganan tanto como las solteras, tienen menos éxito y son más propensas a la depresión, mientras que los hombres con argolla acumulan más riqueza y hasta viven más tiempo que los que no tienen esposa. Su conclusión: “el matrimonio es de lejos mucho más beneficioso para los hombres que para las mujeres”.

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