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Los protectores solares al banquillo

Los protectores solares al banquillo Los protectores solares al banquillo

Las nuevas normas de la FDA norteamericana ofrecen una nueva visión acerca de los protectores solares y su efectividad.

 
Mientras que la mayoría de las personas piensa que el uso de productos antisolares con mayor factor de protección solar las pone totalmente a salvo de las peligrosas consecuencias de los rayos ultravioleta que emana el sol, las autoridades norteamericanas acaban de expedir una nueva normativa que aclara en buena parte los malentendidos acerca de este álgido tema, sobre todo, debido a la manera acomodaticia como se usan los protectores, de la que han surgido serias enfermedades dermatológicas, entre las cuales la más temible es el cáncer de piel.

En virtud de tales normas, los fanáticos del sol que, ciegos, hacen caso omiso de las advertencias, tienen todavía la posibilidad de cambiar su actitud y variar la manera como adquieren y usan los protectores. Artículos recientes del New York Times y otros diarios norteamericanos le han dado un notable despliegue a las nuevas investigaciones de la Food and Drug Administration de Estados Unidos, más conocida como FDA, a las que seguirán, en el curso de los dos próximos años, reglas con respecto a las etiquetas de los protectores solares, justamente en aras de evitarle confusiones al usuario cuando adquiere estos productos, y a decirle qué debe hacer para prevenir dolorosas quemaduras, inflamaciones o, en el peor de los casos, un cáncer de piel.

Preguntas clave
Las preguntas más comunes acerca de este tema gravitan alrededor de qué tan alta gradación debe tener el protector, si resulta mejor resguardarse con un factor de protección solar 60 ó 30, qué quiere decir que un bloqueador es de ‘amplio espectro’, y si todos los ingredientes de las pantallas solares son igualmente efectivos y seguros, entre otras. Pero la pregunta más inquietante es por qué la incidencia del melanoma, el más grave de los cánceres de piel, se redobló desde que los protectores, opuestos a los bronceadores, se volvieron populares.

Lo primero que hay que saber es que, aun cuando el firmamento esté nublado, los rayos ultravioleta golpean intensamente su piel. Y en este punto es preciso aclarar que la clasificación de los protectores está hecha de acuerdo con dos clases de rayos solares: unos de corta longitud, llamados UVB, que causan quemaduras y cáncer de piel, y otros de larga longitud, llamados UVA, que causan arrugas y cáncer de piel. La clasificación FPS o factor de protección solar refleja solamente a qué grado se extiende la protección contra los rayos UVB. Cuanto más alta sea esta gradación, más largo puede ser el tiempo de exposición al sol antes de empezar a quemarse.

Pero la FDA hace dos importantes advertencias acerca de este punto: la clasificación del factor de protección solar se basa en una capa de protector preferiblemente ‘gruesa’, no como la cantidad que usualmente se ponen las personas, que a menudo es una cuarta parte o la mitad de la aplicada en los tests hechos por los fabricantes. Para abundar en ilustración, los expertos dicen que un adulto en vestido de baño debería untarse tres cucharadas de protector cada dos horas.

En segundo término, en los factores que están por encima del FPS30, que tiene capacidad de bloquear 97 por ciento de los rayos UVB si se usa en las cantidades indicadas, la efectividad crece solamente en uno o dos por ciento. Y teniendo en cuenta la manera como la gente usa los bloqueadores, un producto con FPS30 realmente garantiza una protección de 2,3 a 5,5 por ciento, mientras que otro con FPS50 provee de 2,7 a 7,1 por ciento de resguardo, según lo indica un reporte del Drug and Therapeutics Bulletin.

Por otra parte, los rayos UVA, que representan 95 por ciento de la radiación solar que alcanza a la Tierra, no figuran por lo general en la clasificación de los protectores. Si bien el término ‘amplio espectro’ significaría una protección contra estos rayos, no hay una base numérica que sustente su efectividad. Bajo las nuevas reglas de la FDA, los productos cuya etiqueta señale las palabras ‘amplio espectro’ deben garantizar igual protección contra los rayos UVB y UVA, y solamente a aquellos a partir de FPS15 o más les será permitido indicar que protegen contra el cáncer de piel o el envejecimiento prematuro.

Entre tanto, los dermatólogos sugieren escoger solamente productos marcados como de ‘amplio espectro’ que tengan una gradación de FPS30 a FPS50, porque no hay evidencia de que los que están por encima de esta numeración sean mejores. A esto hay que agregar que aplicarse protector antes de la exposición al sol y reaplicárselo dos horas después no es suficiente, pues éste pierde efectividad a lo largo de las horas. Y aunque diga que es ‘resistente al agua’, hay que estar seguro de reaplicárselo después de nadar o de sudar copiosamente.

Aunque el aumento de la incidencia del melanoma señala al sol como la causa real de este mortífero cáncer, existen otras explicaciones procedentes que apuntan a que son las personas las responsables, pues se confían en que están protegidas mediante el uso de protectores y se exponen mayor tiempo a la radiación de los rayos UVA. Lo cierto es que muchas, si no la mayoría, de las víctimas del melanoma se vieron afectadas mucho antes de que los bloqueadores se hicieran populares. Lo que prueba que una larga ‘historia’ de exposición al sol es el factor más riesgoso de contraer este cáncer, además de que cinco quemaduras en una década triplican este riesgo.
 
A buen resguardo
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El mejor consejo es permanecer fuera del alcance del sol al mediodía, lo mismo que cubrirse con ropa apropiada, sombrero y sombrilla durante el resto del día, aunque haya nubosidad.
- La radiación ultravioleta se refleja en el agua y la arena, lo que intensifica la exposición aunque te halles debajo de un parasol. La ropa ajustada protege cuando está seca, mas no cuando está mojada.
- Y hay ropa especial para el sol, que aunque un poco costosa es una buena opción, sobre todo, para los niños que permanecen en el agua durante muchas horas.
- Aunque el uso de protector y repelente de insectos puede ser un intento de cuidarse en salud, las aplicaciones reiteradas de éstos dos pueden resultar en una sobredosis de repelente.
- No importa cuán bien cubierta estés , no olvides ponerte protector en la cara, orejas, cuello y manos. Y recuerda que, de todas maneras, una razonable exposición al sol es necesaria para mantener un nivel saludable de vitamina D.

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