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Esa sería la mejor manera de calificar el desfile de Louis Vuitton que cerró la Semana de la Moda de París.

 
FUCSIA tuvo la oportunidad de estar presente en el desfile de la centenaria Casa francesa, y como primicia para sus lectores presenta las fotos de detrás del escenario. El evento tuvo lugar en el Cour Carré en el Museo del Louvre, en una carpa montada para la ocasión. Las canciones de Edith Piaf, la más francesa de las cantantes, fueron las encargadas de crear una atmósfera cargada de emociones que puso a vibrar al auditorio. La colección de Marc Jacobs con una inspiración étnica hizo el resto. Según le dijo el diseñador a la prensa, “No es África, es París”. Podemos suponer que Jacobs se refería a la mezcla de razas y culturas que se pueden ver en cualquier calle parisina, donde no es raro ver marroquíes, argelinos, paquistaníes y gente de otro rincón de África, cada uno de ellos con coloridas vestimentas que le dan a la ciudad ese aire cosmopolita. Este toque étnico muy a la Josephine Baker, la famosa bailarina negra de los años 30, junto con la nostalgia que produce la música de Edith Piaf, hicieron de este desfile uno de los mejores de la temporada.

Faldas hechas de plumas, pieles de reptiles, estampados de animales, una especie de tótems o caras abstractas de africanos en los tacones de los zapatos, toda una diversidad tribal que hizo de los accesorios y de la ropa un show asombroso; cada uno de ellos con un espíritu similar, pero con características totalmente individuales.
Faldas ultra cortas en modelos muy delgadas y con sandalias altísimas que caminaban como gacelas en las estepas africanas, se preparaban para salir a la pasarela en medio del ruido y de las carreras de los asistentes. Una colección con muchos accesorios, con las cinturas cinchadas con obis, suéteres plagados de brillantes, chaquetas con hombreras muy femeninas y pantalones anchos: todos los elementos para seducir a cualquier mujer.
Las carteras que son la esencia de la marca, una vez más sorprendieron al auditorio con sus formas infladas de pieles suaves mezcladas con gamuza de colores metalizados en tonos brillantes, con piel de serpiente y con cueros que imitan las manchas del leopardo. Todas ellas con cuentas de colores. En una palabra: ¡irresistibles!

Una especie de desafío a la situación de depresión económica a la que se enfrenta el mundo. Un esfuerzo para revivir el deseo en las mujeres y obligarlas a comprar. Un mensaje de optimismo para que el consumo reviva la economía… eso fue lo que se vio.
 
 

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