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Pasante de moda Cortesía Warner Bors. / A.F.P.

Anne Hathaway protagoniza, junto a Robert De Niro, una comedia que tiene como telón de fondo un start-up de moda online donde los personajes lidian con la tecnología del presente. Hablamos con la directora, guionista y productora Nancy Meyers.

El funcionamiento de la industria de la moda ha sido objeto de inspiración del cine. No hablamos del poder que tiene el vestuario y la dirección de arte dentro de una película –como siempre ha sido- sino de cómo la historia que se lleva a la pantalla intenta retratar una parte de la experiencia real.

Sin ser necesariamente documentales imprescindibles, como la crónica de la directora de la revista Vogue, Anna Wintour, acerca de la preparación de una de sus ediciones más importantes (The September issue, 2009), las películas relacionadas con la moda ayudan a formar una imagen glamurosa sobre ese mundo que el espectador común desconoce pero sueña con al menos presenciar.

En la ficción se ha escrito sobre la pericia que se desarrolla dentro de las Semanas de la moda (Prêt-à-porter, 1994), pasando por la batalla que enfrentan los modelos al ser reemplazados tras haber sido el número uno de las campañas y las pasarelas (Zoolander, 2001), y los problemas de una mujer cuando es definida como shopaholic (Confesiones de una compradora compulsiva, 2009).

También se han aproximado a contar la búsqueda de los fotógrafos y editores por una cara nueva (Funny Face, 1957; Cover Girl, 1944), lo que hay detrás de una colección (Falbalas, 1945), y la manera en que se sobrevive en una revista de moda (El diablo viste a la moda, 2006).


Pasante de moda, la película que protagoniza Anne Hathaway y Robert de Niro. Foto: Cortesía Warner Bros.

Luego de casi 10 años de que la frase That’s All (Eso es todo) de Miranda Presley (Meryl Streep) nos hiciera aliadas del personaje que Anne Hathaway interpretaba en El diablo viste a la moda, la neoyorquina regresa en un protagónico en el que en vez de ser la aprendiz, tiene la oportunidad de ser la jefa. La película, Pasante de moda, que se estrena en Colombia en octubre 15, se añade a esta gran lista de títulos que han ilustrado, desde el drama hasta la comedia, lo que es esta industria.

Pasante de moda (The Intern, en inglés) introduce al espectador a un negocio dominado por lo digital, donde las prendas ya no se compran en tiendas sino en Internet. A ese universo tan sencillo para una generación computarizada llega Ben (Robert De Niro), un viudo de 70 años que se inscribe en el programa de pasantes seniors en la compañía dirigida por la sofisticada hipster Jules (Anne Hathaway). La relación de ambos esboza fielmente los cambios en nuestras interacciones sociales, gustos, hábitos y formas de consumir la moda.

La reconocida cineasta Nancy Meyers(The Parent Trap, What Women Want, It’s Complicated, The Holiday) quería contar la historia de un hombre de la tercera edad que elegía un trabajo como pasante por el simple hecho de querer divertirse, y cómo su presencia impacta a la gente más joven que trabaja con él, especialmente a su jefa. Hablamos con ella sobre lo que significó su más reciente película.

Ben (Robert De Niro) representa una época en que los caballeros usaban traje, y usted celebra eso en la película. Al igual que Jules (Anne Hathaway), ¿le gustan los hombres de traje?

Nancy Meyers (NM): Sí, creo que los hombres se ven maravillosos. Uno no ve tantos hombres de traje en Hollywood, por lo menos nunca durante el día. Solía haber viernes informales pero ahora cada día es casual, ¿no? En Pasante de moda, estoy reconociendo que tal vez este hombre pensativo, decente, que viste un traje por respeto a su empleador, está desapareciendo de nuestro paisaje. Y por supuesto, ¡el traje representa mucho más que un traje! Es un símbolo.


Nancy Meyers, directora, guionista y productora de la película. Foto: AFP


A través de Ben también nos damos cuenta de que nuestro paisaje se está transformando en un espacio de juventud imperante en Internet…

Sí, esa parte fue divertida de escribir. Tantas diferencias entre los Millennials y la generación de Ben. Y Ben es incluso un poco un retroceso de la gran generación que va antes que él. No creo que Ben Whittaker fuese alguna vez un hippie en los años setenta. Definitivamente la vieja escuela.

Cuando investigó sobre los start-ups online, ¿qué clase de cosas llevó a la película de esos ambientes?

Diseñamos un set para reflejar lo que vi en mi investigación. Todos los start-ups que visité están en un gran espacio sin oficinas privadas, y todos los fundadores se sientan justo en el medio de toda esta actividad, no se aíslan en una oficina privada. Es, definitivamente, un nuevo tipo de espacio de trabajo para una nueva generación.

Lo bueno de estas nuevas empresas es que hay este tipo de filosofía de "todos estamos juntos en esto". La comodidad y necesidades de sus empleados parecen primordiales, pues tienen zonas de estar para trabajar en un ambiente relajado. Un laptop es un escritorio portátil porque saben y quieren que sus empleados se sienten donde quieran. También, todas estas empresas tenían barras de café, comedores y un montón de comida gratis. Así es que eso fue lo que hicimos en la película para que se sintiera honesto y real.

En la película, el start-up de Jules está teniendo muchísimo éxito y hay una reunión sobre traer a alguien externo para ayudar con la administración…

Esto fue lo que leí que le dijeron a Mark Zuckerberg (Facebook) en el principio: que tenían que traer a otro CEO y, obviamente, dijo que no. En nuestra película, a Jules se le ocurrió esta idea, pero luego, muy rápidamente, tuvo 200 personas que trabajan para ella. Sus inversores se preguntaban si era ella la persona para escalar en esta empresa o si necesitaba ayuda. En la investigación que hice, me enteré de que esto es un debate en curso en la creación de empresas. ¿Es la persona con la idea inicial la misma persona que puede convertirla en un gran negocio? ¿Es el mismo conjunto de habilidades?


Foto: Cortesía Warner Bros.


Jules también se siente avergonzada con las madres de las compañeras de colegio de su hija por ser una mujer trabajadora que no siempre tiene tiempo para llevarla a la escuela…

Bueno, eso pasa todavía. Creo que hay una fricción sutil, y a veces no tan sutil, entre la madre que trabaja y la madre que no trabaja. Todo el mundo sabe lo difícil que es criar a los hijos, pero no estoy segura de que todo el mundo entienda lo difícil que es hacer eso y mantener un trabajo.

¿Cómo fue trabajar con Robert De Niro y Anne Hathaway por primera vez?

¡Grandioso! Anne está llena de energía y recursos, es muy inteligente y muy hábil. Es divertido dirigirla porque su actuación es muy profunda y eso es una gran ventaja para un director. Es un placer, de verdad. De Niro es simplemente uno de los mejores que haya habido. La forma en que abrazó el papel de Ben fue notable, era como si el Ben de mi cabeza se hubiera transferido a Robert. Además creo que en mi película sonríe más de lo que ha sonreído en todas sus películas.

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