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La leche, ¿la necesitamos tanto?

Revista FUCSIA

La leche, ¿la necesitamos tanto? La leche, ¿la necesitamos tanto?

La decisión de qué leche elegir debe estar determinada por las necesidades y las intolerancias de cada uno. FUCSIA indaga en esta nueva polémica alimentaria.


El hombre es el único ser vivo que determina qué come y qué no. Hace aproximadamente 10.000 años encontró en la leche nutrientes esenciales para su desarrollo y siguió consumiéndola. Sin embargo, el auge de leches vegetales ha visibilizado algunas alteraciones que, según algunos expertos, tiene este alimento y que resultan nocivas para muchas personas. FUCSIA indaga en esta nueva polémica alimentaria.

Los estudios a favor y en contra de algún alimento parecen bombardear los medios de comunicación, las redes sociales e incluso las conversaciones más coloquiales. Con la misma rapidez con que la OMS (Organización Mundial de la Salud) declara cancerígena a la carne procesada (ojo, muchos solo leen o escuchan la palabra carne y empiezan a temerle hasta a un filete de ternera de la nevera del supermercado), aparece un estudio de una facultad de medicina que revela que la carne magra es la mejor fuente de proteína y que incluso puede contribuir a disminuir el riesgo de contraer una enfermedad del corazón.

Lo mismo sucede con la leche. Un estudio revelado por The School of Public Health, de la Universidad de Harvard, afirma que la leche no es la única fuente de calcio, incluso no es la más importante. Es claro que el calcio es necesario para el bienestar de los huesos y que debe consumirse desde la infancia para evitar enfermedades futuras como la osteoporosis, pero el estudio sostiene que los productos lácteos pueden ser altos en grasas saturadas y retinol (vitamina A), lo que, paradójicamente, puede debilitar los huesos. Es decir, el atributo más explotado de la leche (la fortificación de los huesos) podría ser re evaluado.

Quisimos darle voz a la especialista en producción de leches vegetales y estudiosa del tema, Silvana Lena, y a la nutricionista Martha Casasbuenas, quienes defienden los lados opuestos del debate.



Los detractores de la leche

Aquellos que han eliminado de su dieta la leche de vaca tienen diferentes razones por las que han reemplazado este alimento por leches naturales como la de pistacho, almendras, soya, y arroz, entre otras. Silvana Lena explica cuáles son los mayores problemas que se encuentra en la leche de vaca.

  • Las hormonas que se le aplican a las vacas para incrementar su producción, crecimiento y rendimiento pueden convertir este alimento en una sustancia genéticamente alterada.
  • La pasteurización (proceso en el que se le remueven las bacterias a la leche), los conservantes y sustancias químicas que se agregan cuando se empaca, hacen que la bebida sea menos natural y más modificada. Y si a eso le sumamos que cada vez hay más clasificaciones de leche (descremada, deslactosada, baja en grasa, fortificada), lo que finalmente consumimos es una mezcla de productos químicos que no resultan beneficiosos para el organismo.
  • Muchas personas presentan intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche), lo que se convierte en problemas palpables cada vez que consumen este producto: gases, náuseas, distensión abdominal, cólico y molestias que llevan a rechazar este alimento. Las leches de origen vegetal no contienen lactosa, lo que las hace aptas para aquellos que no la toleran.
Los defensores blancos

Marta Casasbuenas, nutricionista y dietista de la Universidad Nacional, ha recomendado siempre a sus pacientes el consumo de leche de vaca. Eso sí, después de determinar y analizar la salud de cada uno y las intolerancias de su cuerpo. Por ejemplo, en el caso de personas que padecen inflamación del colon, no la recomienda. La nutricionista defiende la leche en comparación a muchos alimentos y explica por qué:

  • Sirve para formar los huesos a través del calcio y debe consumirse desde la niñez.
  • La leche no solo aporta este elemento sino que además contiene proteínas, carbohidratos y grasas naturales que son esenciales para su desarrollo. Para los niños recomienda entre 3 y 4 vasos diarios. En cuanto a los adultos, 1 o 2 vasos al día.
  • Aunque no es el único alimento que contiene calcio, sí es uno de los que mayor contenido de nutrientes tiene. Además, contiene vitamina D, que permite la absorción del calcio para que no se descalcifiquen los huesos; el complemento ideal.
  • En cuanto a las hormonas con las que en ocasiones se alimenta a las vacas, Martha afirma que esto no se refleja (ni lo ha experimentado en ninguno de sus pacientes) en las personas, pues para eso se realiza la pasteurización de la leche. Este proceso minimiza los riesgos de contaminación de la leche recién ordeñada y no le quita los nutrientes esenciales, como afirman muchos, solo las infecciones o bacterias.

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