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Se acabó la tiranía afeitadora

Se acabó la tiranía afeitadora Foto: AFP

¿Qué hay detrás de los maniquíes de American Apparel, que ostentan un ensortijado desorden en su zona íntima? ¿Por qué un asunto tan privado como el vello púbico se convierte en un tema de debate mundial? Expertos nos ayudan a resolver estas dudas.

En la década del cincuenta, las mujeres, metidas en sus cuartos de baño, bajaron su quijada, levantaron los brazos y miraron ahí a donde nunca habían mirado. Repudiaron por primera vez lo que vieron: esos pelos tibios que habían crecido en sus axilas durante siglos de manera natural y que jamás habían sido molestos, que ni siquiera se habían notado. Remington había lanzado casi una década atrás la primera afeitadoraeléctrica “para ellas”, pero su uso a duras penas se había hecho suficientemente popular.

En los años sesenta, el pelo femenino continuó siendo víctima de la que sería una larga ejecución, esta vez de la mano del debut de las bandas depiladoras, que trajeron como un mandato retirar el pelo que ahora entorpecía la tersura de las piernas. En los años setenta, con la creación de unas cremas depiladoras menos abrasivas, los pelos que se asomaban imprudentes por los bordes del bikini, prenda imbatible en la carrera de las mujeres por verse sexis, fueron excomulgados, expatriados, cortados de raíz. Aun así, quedó unpoco de pelo remanente en el cuerpo femenino.

Escondido en su pubis, este pelo extrañamente sobrevivió y fue celebrado durante los años 1980, sobre todo por la pornografía, pero su triunfo no fue más que un efímero permiso social, porque pronto llegó la depilación láser y con ella la idea de que ellas podrían estar inmaculadas, sin pelo, los genitales depilados por delante y por detrás.

Ahora que durante más de una década hemos oído decir a las mujeres que quizás fue por no estar completamente depiladas que ese chico no volvió a llamarlas, que sistemáticamente se han dejado convencer por otra amiga para entregarle su síntimas vellosidades a una mujer armada de guantes en una peluquería, después de años enteros de desear una vagina casi infantil, irrumpe desde varios frentes una extraña reivindicación de un look más natural, un llamado a para el exterminio masivo del pelo íntimo.

American Apparel, la polémica marca que ha apostado por cánones más reales de la belleza femenina, puso en las vitrinas de varias de sus tiendas unos maniquíes que, a la vez que hacen alarde de la nueva colección de ropa interior, dejan entrever un pubis peludo, muy peludo. Ya el año pasado, la marca había lanzado una camiseta con un explícito dibujo de una vagina, prenda que se agotó en todas las tiendas del mundo.

“American Apparel es una compañía que celebra la belleza natural. Creamos estas vitrinas para invitar a los transeúntes a explorar la idea de lo que es sexy y cómo podríamos sentirnos más cómodos con las formas femeninas más naturales”,explica en un comunicado Dov Charney, el fundador de la marca, quien se ufana de no usar PhotoShop en ninguna de sus campañas publicitarias. Mientras que los que pasaban por allí no podían evitar sonreírse o sonrojarse ante esos montes tan frondosos puestos sobre los maniquíes, algunas lectoras en otras partes del mundo empezaron a inquietarse con las declaraciones que Cameron Díaz hacía en su libro Body Book para reivindicar los pubis peludos: “¡Chicas, manténganlo completamente vestido!”, sentencia la rubia que ha alardeado de tener todo un ensortijado desorden allá abajo.

La acrtriz Cameron Díaz y la columnista Caitlin Moran han publicado libros en los que reivindican un look natural en la zona íntima femenina, lejos de la depilación brasileña.

Al mismo tiempo otras voces, como la de la rock-star feminista Caitlin Moran en su libro How to Be a Woman (Cómo ser una mujer) lamenta y condena los desastres ocasionados por la práctica extendida de la depilación púbica femenina, a la vez que en el portal The Bush Project, 9 2mujeres valientes dejaron al descubierto su entrepierna para que un fotógrafo registrara la realidad de esa zona en congéneres de todas las edades. Una apuesta por mostrar que la rasurada al estilo brasileño no era un mandato.

Pero, ¿cómo es que de repente una zona tan íntima recibe tanta atención pública? En realidad, lo que acontece con la intimidad de los cuerpos nunca ha sido un asunto menor para las sociedades, desde siempre lo que ha pasado en el baño, en los dormitorios, en la cama, en los espacios más privados, ha estado de alguna manera vigilado y determinado por discursos culturales. “El cuerpo femenino nunca ha sido meramente colectivo ni netamente individual. Históricamente ha sido una especie de pantalla en la que se proyectan ideales, convenciones y debates de la cultura”, explicó a FUCSIA la crítica de moda de la Universidad de Parsons, Vanessa Rosales, quien asegura que lo interesante de lo que está pasando con la campaña de American Apparel es que se hacen circular otras imágenes que crean nuevos referentes estéticos.

“Lo que define aquello que se clasifica como moda propia de una época son las imágenes y, en últimas, lo que es bello o fashionable en un momento específico coincide siempre con ellas. Por ejemplo, si en los setenta circulaban imágenes de mujeres que no se depilaban por completo, esa modalidad de depilación se volvía ‘a la moda’”.

Pero estas nuevas imágenes que pueden estar buscando reivindicar otro look púbico parecen ser divulgadas no solo a través de la moda y los libros. Joe Slade, profesor de medios y cultura de la Universidad de Ohio, le dijo recientemente a la revista The Atlantic que a pesar de que la depilación total, a la manera brasileña, es un estilo ampliamente expandido en la pornografía, había ahora todo un nicho creciente de consumidores que preferían el look natural de otras décadas. “Algunas revistas de vanguardia como V Magazine o Love han mostrado modelos sin depilación completa, mientras que el calendario Pirelli dejó entrever una tendencia hacia la depilación total.

Los discursos de moda de hoy son múltiples y rara vez son fijos”, explica Rosales. Después deaños de un estricto higienismo que nos hizo vincular lo sucio con los pelos, ¿qué ha motivado a que se levante un grito contra la tiranía de la afeitadora?No creo que sea una reivindicación feminista, porque al contrario de lo que muchos creen, los hombres y sus pelos empiezan a ser también víctimas de los señalamientos y condenas a la depilación, así que estamos logrando esa igualdadque tanto reclamamos, solo que no volviéndonos nosotras más seguras de nuestro cuerpo, sino haciéndolos a ellos también unos inseguros”, explica Sian Boyle, periodista especializada en temas de género de The Independent, quien aseguraque el vello púbico es, en sentido metafórico, “la franja de Gaza”, la última frontera que tiene el pelo en el cuerpo femenino, y después de su desaparición ya no habrá pelo contra el cuál militar.


Vitrina de la tienda American Apparel y las maniquiés de la polémica. Foto: AFP

Por su parte, María Fernanda Sanudo, investigadora del Instituto Pensar, tampoco cree que esas vitrinas o esos libros sean un acto de emancipación o que revelen una conceptualización diferente del cuerpo. “Creo que es una estrategia de consumo, que tal como otras, por ejemplo, el que ahora se muestre a mujeres con siluetas normales y cotidianas lo que busca es que consideremos que no necesariamente lo que se produce para el consumo necesita unos requisitos particulares de belleza, sino que, por el contrario, puede ser consumido por todos”.

Según una encuesta conducida por la Universidad de Indiana entre 2451 mujeres en Estados Unidos, dos terceras partes del grupo que estaba entre la edad de 18 a 24 años se había retirado totalmente el vello púbico en el último mes, pero además era interesante notar que esta práctica parecía atravesar las diferentes edades, pues un 10% de las encuestadas mayores de 50 años se lo había removido parcial o totalmente durante ese periodo.

La autora del artículo “La política del vello púbico”, Louisa Saunders, asegura que lo que ha empujado a las mujeres a naturalizar una práctica como la de la depilación vaginal no solo está vinculado a la reducción cada vez mayor en el tamaño del bikini, sino que está estrechamente relacionado con el ideal de permanecer siempre jóvenes. “Depilarse las piernas, redefinir los labios, levantar las cejas, liberarse la zona pélvica de pelos, son todas acciones que persiguen un look infantil, con la consecuente paradoja de que son las mujeres adultas, y no las niñas, las que tienen sexo”.

Pero si de consecuencias se trata, muchas son las señales de alarma que se han encendido desde la comunidad médica en torno a esta moda que parece cada vez más un hábito. Por eso, puede ser que, aunque detrás de las peludas entrepiernas de los maniquíes de American Apparel no haya más que una astuta estrategia de marketing, sean muchos los que se estén valiéndose de la alharaca creada por estos para poner a las mujeres a pensar por qué un día dejaron de cuestionarse si querían o no tener su piel completamente libre de pelos.

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