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Bienvenido todo lo que empodere a la mujer. Que hablen, que se conozcan, se ayuden, se unan, debatan, hagan negocios y resuelvan sus problemas. Eso me gusta de Wikimujeres.

Desde que supe que existía un grupo secreto llamado Wikimujeres quise saber todo de él.

Siete mil mujeres tenía para la época y todo para mí era una invitación a conocerlo. Siempre he concentrado gran parte de mi atención en conocer a las mujeres, saber qué piensan, de ahí el interés. Sé que no estoy cerca de tener la respuesta y que nunca daré con ella, pero cada ocasión es un nuevo intento por cerrar la brecha de comunicación entre ellas y nosotros. Podrán volvernos locos, querremos acostarnos con ellas y hacer una vida juntos, pero al final lo que más queremos es entenderlas.

Alguna vez hice el chiste de que quería entrar a Wikimujeres, alguien se enteró y lo puso a consideración en el grupo, donde votaron. No tengo claro si ganó el sí o el no, lo que sí sé es que sirvió de tema de conversación durante varios días. Me hubiera encantado que me aceptaran como infiltrado, pero la decisión fue la correcta, nada tiene que hacer un hombre ahí.

-Adolfo Zableh Revela también 4 mitos del sexo---

Ahora, eso de que es secreto no es tan cierto así se haya fundado con esa intención. Todo el mundo sabe de él, y aunque está prohibido tomar pantallazos de lo que ahí se habla, pantallazos son los que circulan en WhatsApp. Y agradezco que existan, porque me han ayudado a entender un poco no solo la lógica femenina, sino humana. Nunca olvidaré, por ejemplo, la publicación de una mujer de 37 años que decía que se miraba al espejo y se veía vieja y cansada, luego stalkeaba uno su perfil de Facebook y se veía regia. Que las mujeres se sientan feas a ratos no es novedad, pero que alguien lo exprese con desparpajo y dolor ante las hoy trece mil miembros le da una nueva dimensión a la inseguridad.

Bienvenido todo lo que empodere a la mujer. Que hablen, se conozcan, se ayuden, se unan, debatan, hagan negocios y resuelvan sus problemas, eso me gusta de Wikimujeres. No solo es un experimento sociológico interesante sino una buena réplica virtual de lo que es la vida. Dos reparos. El primero, las consultas banales. Desde qué hacer con un bebé que tiene diarrea y fiebre (llevarlo a un médico, digo) hasta qué hacerle de aniversario al esposo (quién podría conocerlo mejor que su propia esposa), y ni hablar del paredón al que someten a las empleadas no solo porque se roben o no cosas, sino porque se comen la carne de la nevera. Llevar una casa no es fácil pero tampoco requiere mucho más que la lógica y sentido común. Deben ser muy grandes la soledad, la inseguridad o los problemas para acudir a una comunidad virtual con la esperanza de solucionar hasta el más mínimo de los escollos de la vida.

Cuando el sexo se va al carajo, otro artículo de Zableh que nos da mucho que pensar.

El segundo reparo, y en eso insisto que Wikimujeres es una buena réplica de nuestra realidad, es que es unipensamiento y tiende a rechazar lo diferente. Sus miembros están casi cortadas con la misma tijera, como nuestra sociedad, que es excluyente con lo diferente. Y entiendo que no debe ser sencillo manejar a miles de personas que todo el día opinan, de ahí la necesidad de un reglamento, pero quisiera uno que un lugar así fuera espacio para debatir desde distintas orillas sin ser señalado. Hay un tercer reparo, pequeño este, y es que le pongan el prefijo “wiki“ a todo: wikiamigas, wikichicas, wikicompañeras, wikipoder.

Todo esto para decir que no acabo de entender por qué se volvió en noticia nacional que expulsaran a una de sus integrantes. He leído las reseñas al respecto y sigo sin entender qué pasó, si es su grupo y ellas verán qué hacen con él. ¿No es mejor dejarlas ser, así no comulguemos con sus ideas y quien no quiera estar pues que se salga?

Adolfo Zableh también piensa que Tienen lo suyo las mujeres de 35 y cuánta razón tiene.-

Por un lado están las que pertenecen a él y por el otro las que están afuera, que a su vez se dividen en tres: las que estuvieron y ya no están en Wikimujeres, las que honestamente nunca han querido pertenecer y las que han intentado entrar, no las han aceptado y por eso reniegan de él. Estas últimas se comportan igual que los detractores de Game of thrones: hacen público alarde de su desprecio y se sienten especiales al considerarse parte de la pequeña disidencia. Yo manejo una relación aceptación-repudio hacia Wikimujeres cada vez que leo sus publicaciones, debo reconocerlo, pero es algo que me pasa con la vida en general, así que no hay nada de qué aterrarse.

En vez de fijarse en Wikimujeres, mejor poner la atención en Game of thrones, que está que llega al final de su séptima temporada. Ya sea con el grupo o con la serie de televisión, nunca es tarde para bajar la guardia y dejarse llevar. Y si se insiste en no formar parte de ellos, asumirlo con madurez y orgullo en lugar de llorar y hacer escándalo. El bajo perfil, esa cosa tan bella que pocas veces sabemos manejar.


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