Salud

Cuando el cuerpo cambia: cómo los desequilibrios hormonales afectan la salud sexual femenina

Embarazo, posparto, menopausia y tratamientos médicos transforman el organismo de la mujer. Expertos recomiendan alternativas para recuperar el bienestar íntimo.

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salud femenina - Foto: Gettyimages

Durante la menopausia, casi la mitad de las mujeres experimenta resequedad vaginal, un síntoma que puede generar dolor en las relaciones sexuales, disminución del deseo y efectos emocionales en la autoestima, según un estudio del Journal of the North American Menopause Society. Aunque suele asociarse a esta etapa, la resequedad vaginal también aparece en el embarazo, el posparto o en mujeres que atraviesan tratamientos oncológicos, debido a los cambios hormonales que reducen la producción natural de lubricación.

Más allá de lo físico, la resequedad vaginal impacta directamente en la calidad de vida. El dolor durante las relaciones sexuales puede traducirse en un descenso de la intimidad de pareja, inseguridad personal y un deterioro en la autoestima. Estos cambios, muchas veces silenciados por tabúes culturales o falta de información, generan un círculo de incomodidad que impide a las mujeres hablar abiertamente de lo que sienten y buscar soluciones efectivas.

La menopausia es un periodo fisiológico en la vida de las mujeres, que se caracteriza por cambios hormonales.
La menopausia es un periodo fisiológico en la vida de las mujeres, que se caracteriza por cambios hormonales. | Foto: Getty Images

Las cifras reflejan un panorama que muchas veces se silencia: el 44% de las mujeres en menopausia evita la intimidad por las molestias vaginales, de acuerdo con el mismo informe. En pacientes oncológicas, la situación puede ser aún más frecuente, ya que hasta el 70% presenta alteraciones en su salud sexual derivadas de la quimioterapia o terapias hormonales, según estudios publicados en The Lancet Oncology.

Frente a este escenario, especialistas recomiendan incorporar cuidados íntimos que respondan a las nuevas condiciones del cuerpo. Entre ellos, el uso de lubricantes de base acuosa se presenta como una de las alternativas más seguras, ya que ayudan a disminuir el dolor, previenen microlesiones vaginales e infecciones, y permiten recuperar el confort en la vida sexual. Se trata de una solución sencilla, pero clave para mejorar la calidad de vida y el bienestar íntimo.

La menopausia es un periodo fisiológico en la vida de las mujeres, que se caracteriza por cambios hormonales.
La menopausia es un periodo fisiológico en la vida de las mujeres, que se caracteriza por cambios hormonales. | Foto: Getty Images

Según Maria Laura Guirald, de Elixir, durante los cambios hormonales —como la menopausia, el posparto o ciertos tratamientos médicos— la sexualidad femenina requiere cuidados específicos que respondan a las nuevas condiciones del cuerpo. En estos casos, se recomienda el uso de lubricantes íntimos a base de agua, ya que permiten reducir el dolor y la incomodidad durante la relaciones sexuales, previniendo las microlesiones vaginales, infecciones y mejora la experiencia  física.

“Los lubricantes neutros de base acuosa, sin fragancias, sabores, ni colorantes, son los más recomendados para utilizar durante estas etapas, porque respetan el pH vaginal y minimizan el riesgo de irritación. Además, su uso regular actúa como una medida preventiva contra microlesiones y molestias frecuentes asociadas a la resequedad vaginal”, señala la especialista.

A pesar de su eficacia, hablar de lubricación vaginal continúa siendo un tabú que atraviesa generaciones y culturas. Sin embargo, reconocer que se trata de una necesidad común y natural es un primer paso hacia una sexualidad más libre y saludable.