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Menos ropa, más looks: el secreto para empacar mejor en tus próximos viajes

Sí es posible llevar una maleta ligera sin sacrificar tus mejores outfits; aquí te enseñamos qué debes hacer.

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Manos de mujer irreconocible poniendo cosas en su maleta. - Foto: Getty Images

Cuando hacemos maleta, empezamos con la buena intención de empacar ligero, pero esa actividad suele terminar con veinte prendas sobre la cama, tres pares de zapatos que probablemente no usaremos y la sensación de que, aunque la maleta no cierra, no tenemos nada que ponernos. Y el problema no es solo la cantidad de ropa, sino que se deriva de llevar prendas que funcionan en una única combinación posible.

Por eso, la solución está en pensar la maleta como si fuera un pequeño armario cápsula, es decir, funcional, compacto, donde la frase ‘menos es más’ cobra todo el sentido. No sobra decir que, antes de empezar a doblar alguna prenda, revisa el destino, el clima, las actividades que tendrás y cuántos días estarás fuera. Después, y solo después, vas a construir el equipaje en torno a piezas que puedan combinarse con varios looks: ahí está la clave.

Empieza por una paleta de colores

Para crear una ‘maleta cápsula’, escoge dos o tres colores neutros como base y añade uno o dos tonos que aporten personalidad. Negro, blanco, beige, azul marino, gris o denim suelen ser fáciles de combinar, mientras que un color protagonista puede aparecer en una blusa, un vestido, un bolso o algún accesorio. Incluso en el maquillaje, como un pop de color en los labios.

Antes de guardar cada prenda, haz una prueba sencilla: intenta combinarla, ahí sobre la cama, con al menos tres piezas que ya estén en la maleta. Si solo funciona con una, probablemente ocupa un espacio que podrías aprovechar mejor con otra. También lleva prendas que puedan cambiar de ocasión; una camisa blanca puede acompañar unos jeans durante el día, luego con un pantalón para salir a cenar o junto a un short en un destino de clima cálido. Un vestido sencillo puede funcionar con sandalias durante el día y con zapatos más elaborados y accesorios diferentes por la noche.

La clave está en evitar prendas excesivamente específicas. En lugar de llevar un outfit completo para cada plan, elige piezas que puedan transformarse con los complementos. También funciona pensar en capas. Una chaqueta ligera, un blazer o un cárdigan pueden cambiar un look y, al mismo tiempo, resolver las variaciones de temperatura sin obligarte a llevar un abrigo diferente para cada ocasión.

Los zapatos necesitan una estrategia

El calzado ocupa demasiado espacio como para llevarlo por impulso. Para un viaje promedio, intenta que cada par tenga una función clara y que pueda combinarse con prendas diferentes para usarlos como un comodín.

Un par cómodo para caminar debería ser prioridad si vas a recorrer una ciudad. Después puedes sumar una opción más elevada y, si el destino lo requiere, un tercer par específico, como sandalias de playa o botas. Un buen truco es viajar con el par más voluminoso puesto y guardar los demás.

Empacar maleta
Empacar la maleta de viaje se facilita utilizando métodos sencillos. | Foto: Getty Images

Ahora, no basta con imaginar que “todo combina”. Pon las prendas juntas sobre la cama y arma varios looks completos. Si tienes cinco blusas y solo dos pantalones con los que realmente funcionan, probablemente estás llevando demasiadas partes de arriba.

No olvides que los accesorios ocupan poco espacio y pueden cambiar bastante un conjunto. Un cinturón, unos aretes, un pañuelo o un bolso diferente pueden hacer que una combinación repetida se sienta completamente distinta.

La regla más útil: no empaques para una versión imaginaria de ti

Lleva la ropa que realmente usas. Si normalmente no caminas con tacones durante horas, unas vacaciones no son el momento ideal para descubrir si te van a gustar ahora. Si nunca utilizas una prenda porque “algún día encontraré con qué ponérmela”, tampoco necesitas llevarla a otro país.

Una buena maleta no contiene todas las posibilidades. Contiene prendas que funcionan entre ellas, responden al clima y se adaptan a los planes que realmente tienes. Antes de cerrarla, mira cada pieza y pregúntate: ¿con cuántas cosas de esta maleta puedo combinarla?

Si la respuesta es una sola, probablemente ese espacio esté mejor ocupado por algo que pueda acompañarte en tres o cuatro looks diferentes para que viajar ligero sea una tarea más fácil de lo que alguna vez pensaste.

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