Moda

Materiales sostenibles para seguir luciendo a la moda

Catalina Ariza, 22/6/2022

Es urgente mitigar las consecuencias de esta industria en el medio ambiente, estas son algunas alternativas sostenibles para la producción de prendas de vestir.

Moda sostenible
El fique es uno de los materiales sostenibles para la producción de ropa. - Foto: Getty Images

La industria textil es una de las más contaminantes en el mundo, no solo por su proceso de producción, sino también por su distribución, exhibición y desechos. El académico con especialización en biología ambiental, Rogelio Omar Corona Núñez, le dijo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que esta industria hay que entenderla como un sistema bastante complejo.

En primer lugar, durante la producción de prendas de vestir se recicla poco y se utilizan demasiados químicos que tienen graves repercusiones sobre el suelo y el agua, como lo son los pesticidas y fertilizantes. De acuerdo con Corona, una vez la producción concluye, el agua contaminada suele ser desechada en ríos y mares. Eso sin tener en cuenta los niveles de energía necesarios para producir textiles, los cuales resultan ser nocivos para el medioambiente.

Pero el problema no acaba ahí, pues el transporte de estas prendas requiere un consumo importante energético; asimismo, produce grandes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero. Luego, cuando la ropa es exhibida en almacenes, el gasto energético es exorbitante.

“Estamos hablando de al menos 12 horas constantes de luz para hacer la exhibición de ese producto. Es una serie de emisiones vinculadas a la industria. No estamos hablando de un consumo solo en la producción, sino en todo el ciclo de vida del producto”, le dijo el académico a la UNAM.

Finalmente, cuando una prenda de vestir concluye su ciclo útil su consumidor suele desecharla sin considerar el impacto ambiental que esto ocasiona. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo”.

Esta no es la única cifra inquietante que ofrece esta organización, también estableció que el rubro del vestido utiliza anualmente más de 93 mil millones de metros cúbicos de agua, lo que sería suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas.

“Además, produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que ello tiene en el cambio climático y el calentamiento global”, asegura.

Todos estos datos se han duplicado durante los últimos años gracias al modelo fast fashion, que es la ropa hecha para imitar tendencias, donde el ciclo de la vida de estas prendas es demasiado corto sin importar las repercusiones en el medioambiente.

Por todas estas razones, la industria de la moda es la segunda más contaminante de todo el mundo, tan solo detrás de la petrolera y sus derivados.

Alternativas sostenibles en la industria de la moda

En medio de las advertencias y teniendo en cuenta el impacto de la moda en el medioambiente, más consumidores y productores de ropa se preocupan por hacer de este un proceso algo mucho más amigable con la salud del planeta. Por tal motivo, cada vez existen más modelos de producción de prendas de vestir a base de materiales sostenibles y sustentables, como: fique, retazos de tela sobrantes y botellas de plástico.

De hecho, la industria colombiana no es ajena a estas alternativas que cada vez se apoderan del mercado, por lo que Fucsia habló con algunos emprendimientos sobre la producción de este tipo de prendas y cómo mitigan los efectos del cambio climático.

  • Retazos de tela sobrantes

Como mencionamos anteriormente, la cifra de desechos de tela son alarmantes; sin embargo, estas pueden ser usadas con el objetivo de impactar positivamente el cambio climático. El emprendimiento de moda colombiano Madre Tierra es un ejemplo de esto.

Madre Tierra le explicó a Fucsia: “Nosotros al usar los retazos de tela sobrantes de los procesos de confección estamos evitando que estos retazos se conviertan en desechos que pueden contaminar el ambiente o pueden llegar a ser quemados, así nosotros logramos que no se generen más gases invernaderos en el planeta y obviamente no se generen más desechos”.

  • Fique

El año pasado, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) recibió el registro de patente de invención por el proceso de fibras textiles derivadas de la planta de fique. La docente investigadora Cristina Isabel Castro Herazo tenía la “loca” idea de fabricar jeans a partir de la fibra de fique; sin embargo, los campesinos no creían que iba a ser posible, pues esta materia prima se caracteriza por su dureza.

Pero la docente de la UPB no se rindió y gracias a una investigación y junto a su equipo, se dieron cuenta que la confección de un jean a base de fique era posible a través de un proceso llamado cottonización.

“El proyecto representa una alternativa ambiental para la fibra de algodón, fibra que viene escaseando en el mundo y presenta una alta huella de carbono e hídrica. El fique es una planta que almacena su propia agua y no necesita ser regada; esta agavácea también cuenta con la ventaja de no ser atacada por muchas plagas, lo que reduce el uso de pesticidas”, asegura la UPB.

  • Botellas de plástico

Las botellas de plástico también tienen graves consecuencias en el medio ambiente en muchos sentidos: son hecha a base de materiales altamente contaminantes, se demoran más de 500 años en degradarse, liberan sustancias tóxicas las cuales se pueden filtrar por el subsuelo, afectando aguas subterráneas y nutrientes del suelo, entre otras.

A través de un proceso se les da una segunda vida a estas botellas para transformarlas en prendas sostenibles, a la vez que se fomenta la cultura del reciclaje, pues se evita que se contaminen vertederos y océanos, donde suelen terminar estas, según Madre Tierra. Además, añade que “en cada prenda que hemos creado generamos muchos ahorros ambientales como, por ejemplo, la disminución significativa de recursos hídricos o recursos energéticos a lo largo del proceso de fabricación”.

Asimismo, Daniel Velásquez, CEO y fundador de Bohio Playa, marca de ropa de playa sostenible, le contó a Fucsia, “nosotros producimos con un 80 % de materiales que son reciclados y que son a base de plástico reciclado sacado de los océanos, eso mitiga el impacto de los plásticos en los océanos, disminuye la energía que se necesita para crear materia prima y contribuye a la economía circular”.

Añadió: “Es una mitigación muy alta para el cambio climático y es una nueva apuesta que marca el ritmo de lo que tiene que ser la moda de aquí en adelante porque ya no hay más planetas”.

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