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10 tipos de compañeros de trabajo y cómo lidiar con ellos

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10 tipos de compañeros de trabajo y cómo lidiar con ellos Tipos de compañeros de trabajo. (Foto vía Getty)

El que siempre protesta, el fantasma, el inútil pero encantador... ¿Te suena?

No siempre se cumplen, pero si algunos estereotipos aún existen, es por algo. En todas las familias hay algún perezoso, por toda historia de amor ha pasado algún sinvergüenza, y en todos los trabajos existe una pelota. Por eso, te compartimos una lista de los diez personajes típicos en un entorno laboral, siempre desde el humor, por supuesto. Y claro, aprovehca además para identificar a los demás descubre si eres uno de ellos.

El que siempre protesta
Si hay una constante de este personaje son sus quejas. "Pero es que a fulanito de tal no le dicen nada y a mí sí", "no hay derecho, es el colmo" o "esta empresa no hace nada bien" son algunas de sus frases favoritas. Lo peor de este personaje es su mala vibra y actitud negativa. Para ellos cualquier cambio o noticia es siempre para peor, cuestiona todo y lo hace siempre en público, y aprovecha cualquier momento para quejarse ya sea en medio de una reunión, en el almuerzo o hasta mientras se sirve agua o café.
Consejo: Cuando comience la cantaleta recuerda una canción “Hit me baby one more time” de Britney Spears... siempre funciona. Y si eres tú... ya sabes, ¡cambia el ‘no‘ por el ‘sí‘!

El bocón
Habla sin pensar, dice lo que no debe, cómo no debe, en el momento más inoportuno y ante las personas inadecuadas.
Consejo: Si te sientes identificada, practica el mindfulness (sí, puedes hacerlo ahí mismo en tu oficina) para aprender a pensar dos veces antes de hablar. O si lo reconoces en un colega lo mejor que puedes hacer es acercarte a ellos cuando necesitas un promotor/defensor a la hora de presentar un proyecto, o más bien de lejitos si lo que necesitas es paz y tranquilidad.

El bombril: necesita brillar a todas horas
Seguro que hay alguien que resalta más que por lo que dice, por el volumen al que lo hace. Aunque puede ser un gran animador de fiestas, lo cierto es que en una jornada laboral, agota.
Consejo: Si eres tú, aprende a dosificar tu energía. Si estás pensando en algún compañero, ten paciencia pues seguramente es un buen tipo y solo intenta inyectarle buena vibra al ambiente. La próxima vez intenta plantarlo de manera profesional (ejemplo: "debo seguir con mis tareas, tengo mucho trabajo", por ejemplo).

El vago que es adorado
Se trata del típico colega que no reúne las competencias necesarias para haber conseguido el puesto pero, por alguna extraña razón, se mantiene en él. Es alguien desesperante y encantador a la vez. Nadie sabe cómo consiguió el trabajo pero, una vez dentro, ha pasado a formar parte esencial de la oficina y ¿quién se atreve a decirle algo al pobre?
Consejo: No te lleves mal con alguien que no es mal compañero y por algún motivo ha logrado sobrevivir a nuevos jefes, crisis y reajustes...¡Pero tampoco sigas en sus pasos! Y si eres tú... ya sabes my friend: “check yourself, before you wreck yourself”.

El "vivo"
Es eficaz, cumple con su trabajo y aparentemente se lleva bien con todo el mundo... aunque especialmente con los jefes. Esa es la parte que más te molesta. Mientras todo va bien es un compañero ideal, pero cuando las cosas se complican siempre tomará partido por los de arriba. No defenderá jamás a un compañero, esquivará los golpes y será aliado de injusticias y atropellos sin dudarlo, todo con tal de quedar bien.
Consejo: Si cuadra con tu perfil ten en cuenta que todos se dan cuenta de lo que haces (sí, hasta tus jefes) y al final puedes terminar pagando un precio muy alto por ello. Si tienes la mala suerte de convivir con alguien así, no te enfrentes, y salva cierta distancia o te podrás ver afectada por su modo operandi.

El torpe pero efectivo
Este personaje es particularmente bueno en lo suyo, es un total perfeccionista, y puedes confiar en él cien por ciento a la hora de trabajar juntos. ¿El problema? Cuando tenga que tomar alguna decisión o una iniciativa propia, tiene un don natural para elegir siempre la peor opción. En pocas palabras: se ahoga en un vaso de agua, y el territorio desconocido definitivamente no es lo suyo.
Consejo: No te dejes arrastrar por su momento de agobio. Y si la que está en total agonía eres tú... Confía un poco más en ti, lo sabes hacer mejor de lo que te parece.

La ilusión óptica
Encaja en la definición de ‘se cree mejor de lo que es‘. Cumple con sus obligaciones, aunque se limita a hacer lo estrictamente necesario. Rara vez da un paso más allá, ni se ofrece a echar una mano al de al lado. ¿Lo peor? Algunos se creen su cuento.
Consejo: Si no te entregas, no llegarás muy lejos. Y si te juntas demasiado con los que no se entregan, tampoco.

El mensajero de los dioses
Se trata de un mando intermedio que sólo es eso, intermedio. Tiene a un jefe de carácter fuerte y se limita a hacer de mensajero de sus órdenes. Su jefe es la ley, jamás discutirá con el por más absurda que sea su decisión, la asume y la comunica. Su estatus de semi dios es evidente ante el equipo de trabajo, pero la verdad es que ni le importa, seguramente le pagan bien y no aspira llegar a mucho más.
Consejo: ¿Acaso qué puedes hacer? Relájate y sigue trabajando duro, al fin y al cabo al Olimpo no se llega sin esfuerzo.

El fantasma
Lo suyo son las relaciones públicas. Acaba consiguiendo que todo lo que lo rodea se mueva a su propio ritmo. Por eso se cree Superman, pero al final promete mucho y nunca sale con nada. Pero fresca, a la larga suelen acabar cayendo dejando su sello en la empresa y más de un problema grave con clientes, proveedores y todo el que se cruza en su camino.
Consejo: Tienes más personalidad, así que no caigas en sus garras. Y si te identificas lo mejor es que cambies de estrategia si no te quieres quedar sin amigos, o peor aún, sin trabajo.

El marqués
Parece que hace mucho porque es el que más horas está en la oficina, pero en realidad se lo toma con mucha calma. ¿La explicación? En su vida personal encajan muy bien los horarios laborales infinitos. Cree que es el que más trabaja, incluso se ve a sí mismo como el salvador de la empresa, pero hace las mismas horas reales que el resto. Su caótica forma de organizarse hace que su eficacia sea inferior a su potencial. La imagen que crea en su entorno es que vive como un marqués consentido.
Consejo: La vida está para vivirla, no para pasar el rato. Así que ve al trabajo, exprime todo lo mejor de ti, y no malgastes ni un minuto. Pero acuérdate de vivir tu vida por fuera de la oficina también. Y si es alguien más, ¡problema de ellos! Al final los jefes miden resultados, no horas.

¿Reconoces con cuántos de estos trabajas?...Bien, ahora reconócelo, ¿fuiste sincera contigo misma? ¡Táchate de la lista!

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