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6 Tipos de jefes y cómo lidiar con ellos

Fucsia.co

6 Tipos de jefes y cómo lidiar con ellos

Una guía practica para sobrevivir al jefe que te está volviendo loca

Un mal jefe es más que un problema, no solo puede arruinarte el día, sino también perjudicar tu carrera.

Respira. Respira profundo.

Primero debes aceptar que (en la mayoría de los casos) un mal jefe no es una mala persona, solo están ocupando el papel equivocado. Así que por lo general es una situación que puedes manejar, manipular y hasta sacarle beneficios.

Si estás lidiando con un jefe terrible parte por definirlo entre las siguientes categorías y descubre cómo poder lidiar con ello y mantener tu cordura al mismo tiempo.

El Jefe Controlador

Los jefes controladores se definen por querer saberlo todo a todo momento, querrá leer cada correo que envíes y seguramente no le bastará con figurar en copia- te respira en la nuca y te dicta palabra por palabra.

Su ‘Sheldon’ de ‘The Big Bang Theory’ quisiera poder organizar un horario de idas al baño, tazas de café y si pudiese hasta de respirar. Está claro, te está volviendo loca.

La mejor manera de lidiar con jefes controladores es tomando el mando, si no puedes contra ellos úneteles, dicen por ahí. Pide tiempo de su horario para reunirse (todos los días si es necesario) y exponerle tus tareas del día, pide consejos, y asegúrate de enviarle el resultado final. Organicen juntos una lista de prioridades, toma apuntes de la reunión y si quieres darle gusto preguntale hasta los más mínimos detalles: “¿qué tipo de tipografía le gustaría que use?”.

En pocas palabras, dale lo que quiere...y luego dale más.

Posibles resultados:

1. ¡Le encanta!- así que sí, sigues lidiando con un jefe controlador pero al menos ahora está feliz y tu puedes tomar tu café a la hora que te plazca.

2. Empiezas a ser más controlador que tu jefe, y te dejará en paz.

Puede que tome semanas o meses pero con el tiempo ganarás su confianza y seguirá siendo un jefe controlador con todos- menos contigo.


El Jefe Inepto

Sencillamente tu jefe no tiene la más mínima idea de lo que está haciendo, y tu y todos lo notan. Así que cuando te exige o te acusa de estar haciendo algo mal, o te dice cosas como que lo “llames por el Instagram”...pues es vergonzoso.

Lo cierto es que aunque no lo admita, seguramente tampoco siente estar desempeñando un buen trabajo, así que tu estrategia de ahora en adelante será hacerlo sentir como un buen jefe.

¿Cómo? Fácil. Haz que tus ideas parezcan las de él, hasta el punto que él mismo empiece a creerlo.

Ejemplo: “me encanta como dejas que el equipo se encargue de hacer eso. Es genial trabajar en lugares donde cada empleado puede asumir una responsabilidad”.

El siguiente paso es ocupar el lugar que a partir de ahora empieza a quedar vacío, y brillar en su ausencia. Al igual que en ‘Aladdín‘, después de restregar la lamparita habrás liberado tu oportunista interior.

En vez de gruñir y corregir sus errores participa en proyectos como su ayudante, asiste a reuniones como voluntaria, posicionate al mismo nivel que tu jefe y pronto empezarán a verte como una líder.

Lo más importante es darle crédito continuamente, incluso por tus propios méritos. Sé humilde y aprende del maestro pues con todo y (en voz baja) lo inepto por algo está ahí.

Descubre que detrás de todo hombre...


El Jefe Desconectado

Si le preguntas a qué se dedica la empresa seguro ni lo sabe con exactitud.

Así que si tu jefe está perdido, ¡felicidades! has sido promovido a ‘Guía Oficial‘. Bueno, no es un cargo real, ni tampoco supone un aumento, pero al menos garantiza cercanía con quien posee tu carrera en sus manos.

Proponle una visita guiada con demostraciones, recorridos por cada departamento, o organiza espacios para charlas con los otros empleados. Pero además busca conectar a nivel intelectual también, comparte datos y artículos de su interés y haz especial hincapié en ello.

Y si insiste en permanecer como un ermitaño dentro de las cuatro paredes de su oficina o cubículo, ya sabes, si la montaña no viene a Mahoma…


El Jefe Poco (o nada) Realista

El que propone algo que toma un mes y lo quiere para mañana, o que propone se haga algo descomunal con un presupuesto que simplemente no da, o ¡claro! por qué no invitar a esa celebridad si igual ya “están conectados por las redes”... pf, sí señor@, ya mismo.

Pues si es tan irreal no permitas que se haga real, ya que al final la responsabilidad de conseguirlo recaerá sobre tus hombros, y en vez de descartarlo desde el inicio pasará a ser algo que tu no lo lograste realizar. 

Pero antes de rechazar su idea busca números, fechas o lo que sea para reforzar tu contrapropuesta, sin que parezca que te quejas de tu carga de trabajo.

Prueba algo como “me encanta esa idea”, pero luego planifica con tu jefe hora por hora hasta que finalmente sea él mismo quien entienda que las horas del día no dan abasto para completar la tarea a tiempo como te lo ha pedido inicialmente.


El Jefe Malvado

¿Recuerdas esa vez que cometiste un error en el trabajo? Si lo recuerdas es porque tu jefe no te ha dejado olvidarlo, sus gritos aún te persiguen en los pasillos o aún no eres capaz de superar la humillación porque te regañó frente a todos tus colegas.

Básicamente estás protagonizando la versión de ‘Mean Girls‘ para adultos.

Si estás a un grito de una úlcera, has empezado a perder el pelo y ya has aceptado que te digan Andrea aunque tu nombre ni siquiera empieza con ‘A‘ (señales de que tu trabajo te tiene mal, muy mal), sé directa- y no, galletas recién horneadas no envían un mensaje, al fuego hay que responder con fuego. No intentes congraciarte pasivamente con cumplidos débiles- enfréntalo de manera fuerte y directa.

Intenta algo así, “me doy cuenta de que estoy recibiendo una mala reacción por parte tuya a mis ideas. ¿Podrías darme más información o dirección hacia donde quieres que dirija mis contribuciones?”.

Lo cierto es que algunos jefes quieren trabajar con compañeros y otros con súbditos. Solo asegurate de no dejar que cruce la fina línea entre jefe malvado y sencillamente malvado- llévalo a Recursos Humanos.

Y si en definitiva debes cambiar de trabajo, mira aquí como puedes mejorar tu perfil de LinkedIn para obtener el trabajo de tus sueños


El Jefe “Amigo”

¡Peligro, jefe amigo!- el letrero que por ley deberían poner en la puerta las empresas. Es simpático, cercano, amigable y promueve las cervezas después del trabajo, pero no te engañes.

Puede que esconda un lado oscuro que se asomará cuando menos te lo esperes. De repente, podría caer presa del pánico al pensar que sus empleados no lo respetan y adoptar una postura al mejor estilo del Jefe Malvado.

Por eso es mejor no dejarse llevar por el compañerismo, los apodos, y las bromas pesadas pues cuando menos te lo esperes no le parecerá nada chistoso, se ofenderá y te exigirá más respeto.

Míralo como un jefe con descripción de trabajo que incluye unas cervezas de cuando en vez y no de vez en cuando.

Y ¿qué hacer si tu jefe te agrega a sus redes sociales?- aunque cada caso debe analizarse a profundidad, lo mejor que puedes hacer es responder con una solicitud en LinkedIn, añadiendo un artículo de interés mutuo en el mensaje de solicitud. Redireccionar, redireccionar, redireccionar- el secreto detrás de cada truco de magia exitoso.


Ahora ya sabes cómo enfrentarte a tu jefe si se encuadra en alguno de estos seis retratos.

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