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Las mujeres salen del closet

Revista Fucsia

Las mujeres salen del closet Foto: Getty Images

El lesbianismo es una orientación sexual que muchas mujeres han asumido como una opción de amar a otra mujer, sin que tengan que ser estigmatizadas por ello en Colombia todavía hay mucho repudio.

Existen miles de mujeres que han acogido el lesbianismo como opción de vida, pero que buscan salir del closet porque todavía les cuesta mucho trabajo asumirlo ante una sociedad “Las lesbianas somos invisibles en este país”, dice Fabiola Espitia una homosexual coordinadora de un grupo de mujeres de orientación sexual diferente a la heterosexual, llamado Triángulo Negro. 

Y esa invisibilidad a la que se refiere Fabiola tiene mucho que ver con que pocas personas perciben de verdad a una pareja lesbiana cuando ve a dos mujeres juntas. Para muchos simplemente son dos amigas íntimas, dos compañeras de apartamento, dosprimas, y casi nunca se imaginan que sean pareja. 

Para casi nadie el hecho de que dos mujeres se cojan de la mano, se abracen, se saluden de beso, compartan apartamento o vayan a cine juntas, representa que haya una relación romántica y erótica implícita. Pero las homosexuales quieren demostrar que no tiene nada de malo amar a otra mujer. Que no les gusta ser invisibles, aunque haya algunas que prefieran ocultar su orientación sexual por las discriminaciones o los traumas familiares que les acarrea. Y que quieren expresarse su amor en público sin ser agredidas.

“La gente quiere que uno sea lesbiana, pero en privado, que nos guardemos en nuestros apartamentos para demostrarnos los afectos. Nosotras somos seres humanos sociales y sexuados que necesitamos permear todos los ambientes de la sociedad”, dice Fabiola. Aunque se ha logrado avanzar en lo que implica el respeto hacia la diferencia y hacia las orientaciones sexuales distintas a la heterosexual, aún falta mucho camino por recorrer. 

Hace apenas 25 años que la Asociación Siquiátrica Americana dejó de considerar al homosexualismo como un trastorno siquiátrico y en su Manual de Diagnóstico y Tratamiento publica: “el lesbianismo es una forma de conducta sexual, así como otras, que no son en sí mismas trastornos siquiátricos, no se incluyen en la nomenclatura de trastornos mentales”. 

Según la sicóloga Ana María Salazar “ha habido apertura en razón de la orientación sexual de los individuos pero aún falta. Y aunque muchos piensan que el mal llamado ‘problema’ de estas mujeres representa un gran conflicto para ellas, normalmente es un conflicto mayor para las familias o amigos que no logran asumir que esa mujer que han visto crecero que creen conocer bien, sea homosexual.

“Normalmente llegan a mi consultorio —dice Ana María Salazar—mujeres en busca de orientación de cómo contarle a su familia y casi nunca por confusiones sobre su orientación sexual”. Este hecho sirve de termómetro de lo que ha significado el lesbianismo en la sociedad. Si hasta hace sólo medio cuarto de siglo, ser lesbiana era considerado una patología, obviamente, relaciones heterosexuales y después se interesan por las mujeres.

Yo he visto casos de algunas que a los 50 años, casadas y con hijos, empiezan a inclinarse por las relaciones lésbicas”, dice la sicóloga. “La sexualidad —dice Fabiola— es un proceso síquico, uno la construye. La heterosexualidad nos encasilla porque es la única posibilidad de relación que tienen hombres y mujeres y no permite otras posibilidades. Que se hace o se nace, la verdad es que no se ha descubierto. En este momento, lo más importante es lo que se está sintiendo y hay que tener las posibilidad de decidir”.

Hablar con los padres

Cuando estés decidida a contarle a tus familiares ten en cuenta estas recomendaciones de los sicólogos:

1. Tienes que estar segura de tu orientación sexual: si aún tienes confusión al respecto, aumentará la de tus padres. Lo ideal es esperar a superar sentimientos de culpa o estados depresivos.

2. Cuenta con el apoyo de otras personas: en caso de que los padres reaccionen negativamente, es de gran ayuda recurrir a algún amigo o pariente en busca de apoyo y fuerza emocional.

3. Ten conocimientos claros sobre la homosexualidad: si comparte con tus padres información basada en estudios confiables y serios puede ser tranquilizador.

4. Habla en el momento oportuno: ya que no es posible encontrar un ‘buen momento’ para dar una noticia como esta, por lo menos es posible evitar hacerlo en momentos de tensión o problemas familiares.

5. Sé paciente: debes estar preparada para un proceso largo de aceptación. Lo importante es no permitir que se niegue tu homosexualidad.

6. Es una decisión tuya: no todas las personas tienen la obligación de revelar su orientación sexual a sus padres.

Sofismas de safismos

Fabiola en alguna época de su vida tuvo relaciones con hombres pero después decidió quedarse con las mujeres y así ha construido su sexualidad. “Con las mujeres me siento mejor sexual y afectivamente. Y mi relación con los hombres fue buena”.

Ese es otro de los estereotipos que se ha creado en torno a las lesbianas:muchas veces se piensa que se quedaron con las mujeres por algún despecho con un hombre. Este es un concepto totalmente machista porque a los hombres les ha costado aceptar que haya mujeres que no necesiten “de sus favores” para ser felices. 

“Despechos los he tenido, pero con mujeres”, dice Fabiola. “En la adolescencia yo ya lo sentía. Me atraían lasmujeres y los hombres, pero mi primera relación sexual fue conuna mujer y fue muy linda. Eso marcó mi vida. Después tuve relacionescon hombres y después volvícon las mujeres”.

Fabiola asegura que como ha tenido la experiencia sabe a ciencia cierta lo que significa amar a otra mujer. “Es una relación de iguales, del mismo género, es muy linda porque no hay ese estereotipo de que yo soy el hombre y usted la mujer. Esto es una relación de más condiciones de igualdad.

A nivel erótico es muy rico porque nuestra relación sexual no está permeada por el pene, entonces somos más libres y es un juego erótico mucho más lindo”.

Sexo sentido

Otros de los clichés que se han tejido en torno al lesbianismo es que una hace el papel de mujer y otra de hombre. Eso también está revaluado. “Se habla de un activo y un pasivo. Es una relación de iguales, de dos mujeres que se aman, porque si fuera cierto que hay un hombre y una mujer en una relación lésbica, la primera en quedarme con los hombres sería yo”, dice Fabiola.

Las lesbianas defienden a capa y espada el placer que sienten entre ellas porque logran descubrir mucho más sus propios cuerpos. Según varias homosexuales entrevistadas “los hombres usan una parte de su cuerpo para darle placer a las mujeres, nosotras, en cambio, involucramos todo nuestro cuerpo”.

También se piensa que siempre que tienen sexo usan juguetes con formas fálicas para lograr los orgasmos. Según Fabiola “el falo no se convierte en el centro de toda la sexualidad. El erotismo viene en lo que se ha permitido de su cuerpo. Eso es como una pareja heterosexual. Cada persona tiene su forma de asumir el sexo, es diferente mi orientación sexual a mi práctica sexual”. Por otra parte, también hablan de una mayor entrega entre las mujeres ya que no corren el riesgo de quedar embarazadas o de contraer el VIH.


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