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Morir y renacer en el amor

Morir y renacer en el amor Corazón, foto: Thinkstock

'Ser creativo es tener la posibilidad de reinventarse, de morir y renacer de las cenizas como el Ave Fénix', Nicolás Velázquez. Aprende a morir y a renacer en el amor.

 
Sin duda alguna, el amor es la más compleja de las emociones humanas. Ha sido a través de los siglos la principal fuente de inspiración de poetas, escritores, músicos, pintores, cineastas y artistas de toda índole.

Su naturaleza nos arrastra a ratos por calles de miseria y luego nos sube al más placentero de los paraísos. En nombre del amor, vamos, venimos, cambiamos, lloramos, sufrimos, reímos, nos extasiamos. Pasamos por una interminable paleta de emociones tan diferentes, complejas y contradictorias que hacen imposible definir el amor. El amor no es definible, no se puede meter en un marco conceptual, no cabe en una idea, canción o poema. El amor ES, punto.

Y parte de lo que es el amor es cambio. El amor muta, se modifica a través del tiempo. En las relaciones de pareja, pasamos por diferentes momentos que van desde el enamoramiento idealizado de los primeros meses, a la solidez de un amor maduro de acompañamiento y realización personal.

Sin embargo, el hecho de que el amor esté en constante mutación plantea a las parejas desafíos que de no ser atravesados y superados, ponen en peligro la existencia misma de la relación. A estos momentos generalmente les llamamos "crisis" de pareja y son incómodos, difíciles y hacen temblar las estructuras mismas de lo construido hasta ese punto.

Es ahí en donde entra la creatividad en juego. Ser creativo es tener la posibilidad de reinventarse, de morir y renacer de las cenizas como el Ave Fénix. Como el amor, también nosotros somos seres cambiantes y en permanente mutación.
Así, el amor de pareja es básicamente un sentimiento complejo y cambiante que se da entre dos personas que a su vez son complejas y cambiantes. Lo que dicho así puede resultar en un panorama desolador termina convirtiéndose en un milagro. Pero para que este milagro ocurra se necesita de mucha disposición, ganas, algo de suerte y por supuesto, CREATIVIDAD.

Para ser creativo hay que morir primero. Hay que atreverse a dejar atrás viejos esquemas, modos de actuar, conductas repetitivas y disfuncionales. Hay que atreverse a ver que una parte de lo que creemos que somos ha caducado, ya no sirve y básicamente huele a podrido. Sin embargo nos aferramos a eso como si de ello dependiera todo lo que somos. Y así, seguimos relacionándonos con el mundo y con la pareja con modos viejos y rancios. Seguimos cumpliendo los “compromisos” adquiridos hace años y no nos atrevemos a ver la obviedad de que somos seres nuevos todos los días con necesidades y realidades en constante modificación.

Entonces lo que en principio fue un amor joven, vital, jovial y relajado, se convierte en una estructura rígida, aprendida y ensayada en el día a día. La gasolina del amor poco a poco se va agotando y se va instaurando de manera muchas veces irremediable un estado dañino y que es la definición misma del anti-amor, la COSTUMBRE.

Entonces como decía antes, para ser creativo hay que morir primero. Morir a lo rígido, a lo inflexible. Morir a lo oscuro, morir a lo rancio. Morir a todo lo que creemos que somos y tirarnos al vacío.

Sí, se necesita de mucho riesgo para hacer esto. Riesgo a salirnos de nuestra zona cómoda y quedarnos desnudos sin herramientas. Pero es justamente ahí donde se gesta el milagro. Cuando ya no tenemos de que agarrarnos, entonces no tenemos más remedio que reinventarnos y forjarnos de nuevo. Es en ese vacío dónde sale lo mejor de nosotros mismos y podemos empezar a labrar una nueva manera de estar en el mundo, una nueva forma de estar con el otro. Es en ese momento donde la pareja puede dar un salto hacia otro momento con el amor transformado y fortalecido. Es ahí cuando ocurre la magia y de repente, somos otros y al mismo tiempo mejores.

Hay una expresión popular que dice que loro viejo no aprende a hablar. Mentira. Con un poco de riesgo y confianza seremos loros viejos que hablan cada vez mejor.
 
Nicolás Velasquez Correa
Sicólogo
6206320




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