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Teoría económica para una mejor vida sexual

Teoría económica para una mejor vida sexual Foto: Thinkstock

Anímate a aprender de la economía para mejorar tu desempeño sexual.

Llega un momento en la vida de toda relación de larga duración en que se comienza a extrañar la frecuencia de los encuentros sexuales. Tal vez se deba a la rutina, a la monotonía, o a la falta de estrategia; lo cierto es que la cantidad de buen sexo va aminorándose con el paso de los meses y cada vez resulta más difícil retomar el hábito. Cenas románticas, juegos de rol, masajes y otros trucos han funcionado para que algunas parejas revivieran la pasión; otras lo han intentado y no ha funcionado, otras ni siquiera tienen la disposición para organizar el evento. Si perteneces a estos últimos grupos, te recomendamos una estrategia más fácil que puede resultar muy efectiva porque es muy práctica y tiene como principio fundamental la eficiencia, así como ocurre en la economía.

Paula Szuchman, periodista de The Wall Street Journal, junto con Jenny Anderson, periodista del New York Times, ambas especialistas en economía en sus respectivos medios de comunicación, publicaron Spousonomics, un libro que presenta una idea radical, cada unión es su propia economía, un negocio de dos personas, con un número finito de recursos que necesitan ser asignados eficientemente. Con gran ingenio, introspección e historias de la vida real, Szuchman y Anderson aplican principios económicos a algunos de los conflictos más comunes de la vida doméstica, entre los que se encuentra el principio de ‘oferta y demanda’ o, en otras palabras, cómo tener más sexo.

Reducir el costo de tener sexo
Las parejas tienden a volverse más quisquillosas para tener sexo entre más antiguas son. Hay que esperar a que se terminen los quehaceres diarios, a que se gaste el tiempo necesario en internet, a que se acabe el programa de televisión, a que los niños estén dormidos, etc. Estos hábitos hacen que el sexo ocupe el último lugar en la lista, cuando solía estar en el top 3.

No se trata de pagar dinero a la pareja para tener sexo, sino que, con el paso de los años, tener diversión en la cama implica una lista de acontecimientos previos; es así como el sexo se convierte en un aspecto de la relación excesivamente caro. La solución tipo economista que plantean las expertas es reducir el costo de tener sexo, es decir, reducir los requisitos que implica y hacerlo asequible durante más horas del día, más días a la semana.

Cómo reducir los costos
1. Ser más transparente:
el buen funcionamiento de todo mercado requiere transparencia de las partes para lograr un buen flujo de oferta y demanda que convierta en eficiencia. Traduciendo esto a las relaciones de pareja, no es necesario adivinar si la persona está con el ánimo de empezar a jugar o no; ambos quieren sexo y ambos quieren que sea de buena calidad, tomar la iniciativa con la mejor disposición es un excelente primer paso.

2. Cambiar de hábitos: una vez que se asume un patrón, es difícil romperlo. Los recién casados tienen buenos hábitos sexuales, pero con los años las cosas se complican. Regresar a los buenos tiempos es reducir los costos de inicio, es decir, quitar las ceremonias previas, dejar de esperar el momento propicio. En el libro, las autoras recomiendan empezar a tener sexo, aunque sea mediocre, pero más seguido.

Parte del problema radica en que se comienza a idealizar el sexo perfecto, rodeados por velas, después de una cena romántica, tal vez en hotel de lujo; pero la calidad de una relación sexual no está determinada por los accesorios, sino por la pericia y el fragor de los participantes; el parqueadero de la casa o la ducha de un metro cuadrado pueden ser escenarios ideales si los dos tienen ganas.

Por otra parte, como en todos los oficios, la práctica hace al maestro. Igual a cuando te obsesionaste por aprender a bailar cierto ritmo musical, por aprender a preparar postres o por manejar otro idioma, ser excelente en la cama con tu pareja de hace años requiere una intensión verdadera de tu parte, un deseo real por especializarte en buen sexo con tu pareja.

3. Enviar las señales adecuadas de exactamente qué quieres y cuándo: Ser eficiente implica mostrar la clara intención de tener buen sexo. Como en los negocios, cuando se explica de manera diáfana los intereses y presupuestos para el acuerdo, sino que se hace en la cama y con otro tipo de lenguajes.





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