Estilo de Vida

Cómo crear un pequeño ritual nocturno para desconectarte del día

Redacción Fucsia, 21/8/2026

No necesitas una rutina de 15 pasos para terminar el día: unos cuantos hábitos sencillos pueden ayudarte a bajar el ritmo y preparar cuerpo y mente para dormir como un bebé.

Wide shot of smiling woman working on laptop and having coffee while sitting on bed in bedroom of boutique hotel suite | Foto: Thomas M Barwick INC

No te sientas culpable, sabemos que hay noches en las que (por fin) llegas a la cama, te quitas los zapatos, respondes “el último mensaje”, pero cuando te das cuenta, ya llevas 40 minutos viendo videos de una persona que organiza su clóset. El día terminó hace rato, pero tu cabeza todavía está en la oficina, en la conversación que tuviste en la tarde o en todo lo que tendrás que resolver mañana.

Por eso, crear un pequeño ritual nocturno puede ser más útil que intentar obligarte a dormir. La idea no es convertir la noche en otra tarea pendiente ni construir una rutina perfecta digna de un video de TikTok. Se trata de darle al cuerpo una señal clara de que la jornada terminó.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI) recomienda reservar la hora previa a dormir para actividades tranquilas y relajantes, además de mantener horarios de sueño relativamente constantes. Entre las opciones que menciona están leer, escuchar música tranquila, tomar un baño caliente y utilizar técnicas de relajación. Y aunque puede parecer difícil arrancar con estos hábitos, te mostramos cómo hacerlo.

‘Embajador del Sueño’ es el nombre del cargo que ejercerán las personas que recibirán dinero por dormir. | Foto: El País

Empieza por cerrar el día, no intentar dormir a la fuerza

Un ritual nocturno funciona mejor cuando comienzas antes de meterte en la cama. Si llegas directamente del trabajo a las sábanas esperando que tu cerebro entienda mágicamente que es hora de descansar, probablemente no suceda. Los humanos, contra todo pronóstico, no tenemos un interruptor de apagado.

Dedica unos minutos a terminar mentalmente la jornada. Puedes recoger tu espacio, preparar lo necesario para la mañana siguiente o escribir aquello que tienes pendiente antes de ir a las cobijas. No se trata de hacer una lista interminable de tareas, sino de sacar de la cabeza esas pequeñas cosas que siguen dando vueltas mientras intentas relajarte.

Después, cambia el ritmo. Baja la intensidad de las luces, ponte ropa cómoda y deja fuera de ese momento las actividades que todavía te conectan con el trabajo. El NHLBI recomienda utilizar la hora previa a acostarse como un periodo tranquilo y reducir la exposición a luces artificiales brillantes, especialmente las provenientes de pantallas.

Tomar un baño en agua pura puede ayudar a eliminar las malas energías. | Foto: Getty Images

Elige un ritual que realmente quieras repetir

La mejor rutina nocturna no es la más sofisticada, sino la que puedes mantener sin sentir que acabas de aceptar un segundo empleo. Es decir, que lo disfrutes completamente.

Puedes empezar con algo tan sencillo como una ducha caliente, preparar una infusión sin cafeína, leer algunas páginas de un libro o escuchar música tranquila. También puedes incorporar unos minutos de respiración o meditación si te resultan agradables. El objetivo es crear una secuencia que tu cerebro empiece a reconocer como el final del día.

La constancia importa más que la cantidad de pasos. El NHLBI recomienda, de ser posible, acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días, incluso durante los fines de semana, porque los cambios constantes pueden alterar el ritmo de sueño-vigilia.

Hazle espacio a una noche con menos pantalla

Aquí aparece nuestro amigo-enemigo habitual: el celular. No hace falta declarar una guerra tecnológica ni dormir con el teléfono encerrado en otra habitación si eso no funciona para ti. Pero sí puede ayudar establecer un momento concreto en el que dejas de consumir contenido y comienzas a prepararte para dormir.

La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda apagar los dispositivos electrónicos entre 30 y 60 minutos antes de acostarse y tenerlos apagados o, en su defecto, mantener las notificaciones en silencio para evitar interrupciones.

También importa qué haces durante ese último rato. Cambiar el scroll infinito por unas páginas de un libro, música tranquila o una ducha puede hacer que la transición sea mucho más clara. No porque exista un ritual mágico capaz de borrar las preocupaciones, sino porque estás sustituyendo estímulos que mantienen tu atención activa por actividades más tranquilas.

Haz que tu habitación también participe en el proceso

El ritual no termina en lo que haces. También importa dónde lo haces. El NHLBI recomienda mantener el dormitorio fresco, silencioso y oscuro, y reservarlo, en la medida de lo posible, solo para dormir y descansar.

Leer es un hábito muy importante. | Foto: Getty Images

Por eso, pequeños cambios pueden tener más sentido que comprar otro producto para mejorar tu rutina. Dejar la ropa del día siguiente lista, ordenar la mesa de noche, bajar las luces o ajustar la temperatura de la habitación puede convertirse en parte de esa señal que anuncia que el día está terminando.

Y si tienes la costumbre de trabajar desde la cama, ver series allí y contestar correos allí, quizá sea momento de devolverle a ese espacio una función menos caótica. El dormitorio también necesita vacaciones.

No conviertas la relajación en otra obligación

Hay una diferencia importante entre tener un ritual nocturno y sentir que tu vida depende de cumplirlo perfectamente. Si un día solo tienes tiempo para ducharte, ponerte el pijama y leer durante diez minutos, eso también cuenta. Si una noche quieres escuchar música y otra prefieres simplemente apagar las luces y descansar, no estás arruinando la rutina.

El objetivo es crear una transición entre el ritmo del día y el descanso, no conseguir una noche perfecta. De hecho, el propio NHLBI recomienda técnicas de relajación y actividades tranquilas como parte de los hábitos saludables de sueño, pero también señala que los problemas frecuentes para dormir requieren una conversación con un profesional de la salud.

Al final, un buen ritual nocturno puede ser mucho más sencillo de lo que parece: terminar lo pendiente, bajar las luces, dejar el celular a un lado, hacer algo que te resulte agradable y darle al cuerpo suficiente tiempo para entender que ya no tiene que seguir corriendo.

Y recuerda que desconectarte del día no significa conseguir que tu cabeza quede completamente en blanco. Significa darle un momento en el que no tenga que resolver nada más (por ahora).

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