En el más reciente encuentro de Indómitas, Club FUCSIA, el estratega de marca Yuyo Says abrió una conversación sobre autenticidad, liderazgo y la importancia de contar tu propia historia en la era digital.
Durante mucho tiempo, hablar de marca personal parecía una conversación reservada para quienes solo buscaban ganar visibilidad en sus campos. Hoy esa idea ha cambiado. La marca personal dejó de ser una estrategia para hacerse notar y se convirtió en una herramienta para liderar, inspirar y construir confianza, incluso para quienes ya ocupan posiciones de influencia.
Esa fue precisamente la reflexión que reunió a empresarias, fundadoras, presidentas, ejecutivas y líderes de diferentes industrias del país en el más reciente encuentro de Indómitas, el club creado por Revista FUCSIA como un espacio donde el conocimiento, las conversaciones y la comunidad tienen tanto valor como las conexiones que allí nacen. En esta ocasión, el invitado fue Santiago Reyes, más conocido como Yuyo Says, uno de los analistas de marketing y estrategia de marca con mayor crecimiento en el ecosistema digital colombiano.
El escenario fue el Museo Grau, un espacio que ha hecho del arte y la cultura un punto de encuentro en Bogotá. Entre conversaciones pausadas, sodas italianas de Campo di Fiori en sabores como sandía, frutos amarillos y frutos rojos, y waffles de canela acompañados por frutas frescas, queso crema y diferentes toppings, el ambiente invitaba menos a una conferencia tradicional y más a una conversación entre mujeres que entienden que el aprendizaje también hace parte del liderazgo.
Lejos de ofrecer una clase sobre algoritmos o crecimiento en redes sociales, Yuyo nos propuso una pregunta mucho más profunda: ¿cómo construir una marca personal sin dejar de ser uno mismo?
Durante cerca de dos horas, el estratega explicó que la autenticidad sigue siendo el activo más valioso en un entorno donde cada día resulta más difícil diferenciarse. Su invitación fue sencilla, pero poderosa: presentarse en redes sociales, por ejemplo, de la misma forma en que una persona se comporta en una reunión donde no necesita impresionar a nadie o donde nadie lo ve. Porque, según explicó, es precisamente esa coherencia la que genera conexiones genuinas con la audiencia.
El mensaje encontró eco entre mujeres profesionales que, aunque ya son referentes en sus respectivos sectores, también buscan ampliar el impacto de sus ideas. La conversación giró en torno a cómo traducir conocimientos complejos a un lenguaje cercano, conectar desde la experiencia y entender que una marca personal no se construye mostrando una versión perfecta de sí misma, sino una versión auténtica.
En el encuentro también se habló de propósito. Nuestro speaker explicó que el verdadero diferencial aparece cuando las personas logran unir aquello que aman con aquello que saben hacer bien. Porque una carrera construida únicamente sobre el talento o únicamente sobre la pasión difícilmente perdura. El equilibrio entre ambas es lo que termina convirtiéndose en una propuesta de valor.
Otra de las ideas que marcaron la conversación fue que las personas rara vez recuerdan todos los datos o cifras que escuchan, pero sí recuerdan cómo alguien las hizo sentir. En un momento en el que la atención dura apenas unos segundos, la capacidad de emocionar, simplificar y generar identificación termina siendo mucho más poderosa que cualquier estrategia de exposición.
También quedó una reflexión que resonó entre las asistentes: no esperar a que el mundo valide una idea para empezar a construirla. Porque, al final, “el mundo no premia a quienes piensan hacer algo, sino a quienes se atreven a hacerlo”.
Al terminar el encuentro, el propio Santiago Reyes resumió su experiencia con una frase que refleja el espíritu de la comunidad: “Me voy profundamente inspirado y con una enorme admiración por mujeres que están construyendo liderazgo desde el conocimiento, la influencia y el ejemplo”.
Y no es casual que esa conversación haya ocurrido en Indómitas. Desde su creación, el club de Revista FUCSIA ha buscado convertirse en mucho más que un espacio de networking convencional. Su propósito ha sido reunir a mujeres que entienden el liderazgo como un ejercicio de construcción colectiva, donde compartir experiencias puede ser tan valioso como cerrar un negocio.
La filosofía de la comunidad parte de una idea sencilla: una mujer indómita no compite, crea. No imita, encarna. No busca encajar en moldes heredados, sino construir su propia historia desde la autenticidad, la coherencia y el propósito. Es una visión que entiende el éxito no como un destino individual, sino como un camino que también se fortalece cuando otras mujeres avanzan al mismo tiempo.
Bajo esa premisa, cada encuentro propone conversaciones que trascienden lo profesional y que están en manos de los mejores. Por ejemplo, en ediciones anteriores, Indómitas ha contado con invitados como Vanessa de la Torre, Adriana Jaramillo y David Betancur, quienes han abierto diálogos sobre literatura, comunicación, propósito y crecimiento personal. Más que conferencias, son espacios donde el conocimiento se comparte desde la experiencia.
En un momento en el que la influencia ya no depende únicamente del cargo que se ocupa, sino de la capacidad para generar confianza, inspirar y construir comunidad, conversaciones como la que lideró Yuyo Says recuerdan que la marca personal empieza mucho antes de publicar una fotografía o un video. Empieza cuando decidimos mostrarnos con la misma autenticidad con la que vivimos cuando nadie está mirando.
Y ahí está también la esencia de Indómitas: crear un lugar donde mujeres que ya transforman sus industrias sigan encontrando razones para seguir aprendiendo, compartiendo y escribiendo, juntas, nuevas historias.