Con su colección Playing It Dandy, la firma argentina reinterpreta la sofisticación clásica desde una mirada relajada y poderosa, donde la herencia se transforma en una declaración de estilo actual.
En un momento en el que la moda busca constantemente nuevos lenguajes para narrar la identidad, Prüne presenta Playing It Dandy, una colección que no solo revisita un código clásico, sino que lo resignifica con una sensibilidad profundamente contemporánea. El universo dandy —históricamente ligado a la precisión, el detalle y una elegancia casi ritual— se transforma aquí en una propuesta más libre, donde la sofisticación convive con una actitud relajada y segura.
La clave está en el equilibrio. Entre lo pulido y lo provocador, entre lo estructurado y lo espontáneo. Playing It Dandy no busca replicar el pasado, sino tensionarlo, abrirlo y adaptarlo a un presente donde las reglas ya no son estáticas. La colección propone un cambio de escenario —no solo visual, sino también simbólico— en el que cada pieza cuenta una historia que evoluciona sin perder su raíz. Es un ejercicio de memoria y reinvención, donde la herencia se convierte en punto de partida y no en límite.
La temporada 2026 se construye a partir de piezas nobles en las que el detalle cobra protagonismo absoluto. Cueros vegetales, acabados minuciosos, monogramas y guiños sartoriales consolidan una identidad que entiende el lujo desde la materia y el oficio. La gamuza se presenta como uno de los grandes acentos de la colección, recorriendo siluetas con una riqueza táctil que dialoga con cueros charolados, superficies gloss y estampados animal print. El resultado: una serie de ítems de líneas definidas que elevan lo cotidiano hacia una dimensión más refinada.
La paleta cromática acompaña esta narrativa con profundidad y carácter. Borgoña, oliva oscuro, espresso y una gama de chocolates construyen una base intensa y envolvente, mientras acentos en pistacho, burgundy y metalizados irrumpen con sutileza para aportar ritmo y contraste. Los neutros —siempre presentes— funcionan como ancla, recordando que la identidad también se construye desde lo esencial.
Cambiar de perspectiva implica también volver a las raíces, reinterpretarlas desde una sensibilidad folk y autóctona que se refleja en los colores tierra y en la honestidad de los materiales. En ese cruce entre tradición y modernidad, Prüne construye una narrativa auténtica.