Repasamos las recomendaciones oficiales para prepararte, protegerte durante el movimiento y saber qué hacer cuando termine.
Un temblor puede durar apenas unos segundos, pero es suficiente para cambiar por completo una casa, una oficina, una calle y hasta tu vida. Y aunque sentir miedo en ese momento es completamente normal, tener claro qué hacer puede ayudarte a reaccionar mejor y, sobre todo, a evitar decisiones impulsivas que aumenten el riesgo.
Por ejemplo, el sismo registrado en Colombia de magnitud 7,4 y que tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, según el Servicio Geológico Colombiano, fue el evento sísmico de mayor magnitud registrado en el país durante el siglo XXI. Además, el temblor ocurrido en Venezuela hace apenas unos meses dejó aún secuelas en su población.
Por eso, debemos recordar algo importante: la preparación no empieza cuando vuelve a temblar. Empieza ahora.
No podemos saber cuándo ocurrirá el próximo sismo. El SGC es enfático en que actualmente no existe un método científico que permita predecir estos fenómenos ni sus réplicas.
Lo que sí podemos hacer es reducir los riesgos.
Empieza por identificar los lugares más seguros de tu casa o lugar de trabajo. Durante un movimiento fuerte, busca espacios alejados de ventanas, vidrios, espejos, objetos que puedan caer y muebles que no estén asegurados. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres recomienda también fijar muebles y objetos pesados a las paredes y revisar las condiciones estructurales de la vivienda.
También es importante tener un punto de encuentro familiar. Si después de una emergencia las redes telefónicas están congestionadas, todos deberían saber dónde encontrarse.
Y si vives con niños, personas mayores, personas con discapacidad o animales de compañía, inclúyelos en el plan. La preparación funciona mejor cuando cada persona sabe qué debe hacer.
Las autoridades recomiendan tener un kit que puedas tomar rápidamente y que contenga elementos suficientes para afrontar una emergencia durante al menos 72 horas.
Puede incluir:
El IDIGER recomienda mantener el kit en un lugar visible y de fácil acceso y revisar periódicamente los elementos que puedan vencerse.
Cuando empieza a temblar, la reacción natural puede ser correr hacia la salida. Sin embargo, salir corriendo durante el movimiento puede exponerte a objetos que caen, vidrios, escaleras u otros peligros.
La recomendación de la UNGRD es recordar tres acciones: agáchate, cúbrete y sujétate.
Si estás dentro de una edificación:
Agáchate para evitar perder el equilibrio.
Cúbrete debajo de una mesa o estructura resistente, si está disponible, y protege especialmente tu cabeza y cuello.
Sujétate hasta que el movimiento termine.
Aléjate de ventanas, vidrios, espejos, estanterías y objetos que puedan desprenderse. No uses ascensores durante el sismo.
Si estás en la calle, busca un lugar abierto y aléjate de fachadas, postes, cables eléctricos, árboles y cualquier estructura que pueda caer.
Si estás dentro de un carro, detente cuando sea seguro hacerlo y permanece dentro del vehículo, evitando hacerlo debajo de puentes, árboles, edificios o cables eléctricos.
Y algo fundamental: no corras hacia las puertas mientras está temblando.
Cuando deje de moverse el suelo, tómate unos segundos para revisar tu situación antes de actuar.
Primero verifica si tú estás bien y si las personas que están contigo necesitan ayuda. Si alguien está herido, busca asistencia. El SGC recomienda ayudar a las personas que puedas atender de manera segura y dejar los rescates complejos a los organismos especializados.
Después, observa tu entorno.
Si encuentras grietas importantes en paredes, columnas o placas, estructuras inclinadas, daños visibles o grietas en el suelo, no asumas que el lugar es seguro. Aléjate y sigue las instrucciones de las autoridades.
Si percibes olor a gas, no prendas ni apagues interruptores, no enciendas fósforos y aléjate del lugar. Si es seguro hacerlo, ventila y avisa a los organismos de emergencia.
No intentes mover postes, cables eléctricos ni estructuras dañadas por tu cuenta.
Y recuerda que pueden presentarse réplicas. El SGC explica que pueden ocurrir durante días, semanas e incluso meses después de un sismo importante; por eso es importante permanecer atento a las recomendaciones oficiales.
Si hay una situación que requiere atención inmediata, el número que debes recordar es:
123 — Número Único de Emergencias.
Desde allí se pueden coordinar servicios de seguridad, salud y organismos de socorro. La numeración oficial también contempla el 112 para Policía, 119 para Bomberos, 125 para ambulancias y 144 para Defensa Civil.
Pero intenta no saturar las líneas. Si no estás ante una emergencia, evita llamar únicamente para preguntar si hubo un sismo o para comunicar información que no requiere atención inmediata. La Policía Nacional recomienda utilizar el teléfono solo cuando exista una emergencia real.
Para conocer la información sobre la actividad sísmica, consulta directamente al Servicio Geológico Colombiano y, para reportes de afectaciones y atención de emergencias, a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El SGC también dispone del formulario Sismo Sentido para que la ciudadanía reporte cómo percibió un evento, aunque esta herramienta tiene fines de investigación y el SGC no es la entidad encargada de atender daños.
Después de un movimiento fuerte es normal que comiencen a circular mensajes sobre supuestas réplicas, fechas, horas o “predicciones”.
No las compartas como información confirmada. El SGC explica que los sismos no pueden predecirse científicamente, por lo que ningún mensaje que asegure que habrá un terremoto a determinada hora o en determinado lugar debe tomarse como una alerta oficial.
En momentos de incertidumbre, informarse también es una forma de cuidarnos y la mejor preparación es la que haces cuando todavía estás tranquila. Un terremoto no se puede evitar y tampoco podemos saber exactamente cuándo ocurrirá el siguiente. Pero sí podemos decidir qué tan preparados estamos cuando suceda.
Hoy puede ser un buen momento para revisar dónde está tu kit, hablar con tu familia sobre un punto de encuentro, asegurar ese mueble que lleva meses tambaleándose y guardar en tu celular los números de emergencia.
Guarda esta guía y compártela con las personas que quieres. Prepararnos no significa vivir con miedo, significa saber cómo cuidarnos y cómo ayudar cuando más lo necesitamos.