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¿Hasta los huesos? anorexia

Los desordenes alimenticios atacan a mujeres de todas las edades, sin embargo, el aumento de casos es menores de 12 años ha encendido las alarmas.

 
Catalina es una joven profesional, madre de dos niñas, y desde hace tres años su hija mayor presenta desórdenes alimenticios, más exactamente un cuadro de anorexia. Podría parecer una situación cotidiana que varias mamás han tenido que afrontar, pero en el caso de Catalina su drama comenzó cuando su hija tenia 7 años. “Empezó a comer poco.

Cuando nos sentábamos a la mesa estaba sin ganas, movía la comida en el plato y se demoraba horas en cada bocado. Usualmente almuerza en el colegio, así que le pregunte a las profesoras si estaba comiendo bien y me dijeron que sí, que comía sin problemas. Un día estaba echando a lavar unos uniformes cuando sentí un olor desagradable, tenía comida en los bolsillos. Entonces descubrí que estaba botando y escondiendo la comida del colegio. Llegó a estar cinco kilos por debajo de su peso, que a esa edad es algo serio. Cuando le pregunté sobre el tema me dijo que no quería “engordar”, y que por eso comía menos. Hace cuatro años, después de mi segundo embarazo comencé a subir de peso.

Desde entonces mi esposo se ha dedicado a recordarme mis kilos de más, “estas gorda”, “no te pongas eso porque no se te ve bien”. Al parecer nuestra hija asimilaba esas críticas y desarrollo un gran temor a subir de peso como su mamá. Me sentí terrible y desde ese momento comenzó mi batalla para ayudarla y evitar que su condición empeorará. Busqué asesoría. Ahora me aseguro que desayune y coma bien aunque sigue siendo cuidadosa con lo que come y pregunta siempre si eso la engorda o no. No quiere dulces, lo máximo que toma es una gaseosa ligth. Inclusive hemos llegado a un acuerda en el que yo bajo un poco si ella sube un poco”.

Modelos ‘petit’
Hoy en día no es raro que las niñas más pequeñas se preocupen por su figura mucho más que antes. Sin embargo, los desórdenes alimenticios, como la anorexia y la bulimia, muchas veces van más allá de una simple vanidad. O el deseo de una delgadez extrema; pueden estar conectados con otros factores que pasan inadvertidos ante ojos de padres y educadores.

De hecho el fenómeno está alcanzando tales dimensiones, que ya algunas niñas ven la bulimia y la anorexia como algo chic, pues muchas de sus estrellas admiradas como Lindsay Lohan o Keira Knightley han aceptado públicamente que tienen problemas con su alimentación. Lo peor es que en lugar de tener un rechazo tiene toda la publicidad en los medios, lo que hace que las niñas sientan que es un modelo ha seguir.

Por otra parte, hoy en día es posible encontrar páginas en Internet creadas por las mismas adolescentes en donde se ofrecen tolos los tips para ser una “anoréxica exitosa”. Desde como esconder la comida, hasta cómo liberarse de las calorías cuando las obligan a comer más de la cuenta.

En el caso de la anorexia, algunos sicólogos creen que puede estar relacionada con la transición a la pubertad. Algunas niñas se niegan a asumir el desarrollo de su cuerpo y encuentran en la anorexia la manera de disminuir sus curvas e inclusive retardar la llegada de la primera menstruación. Otros expertos opinan que estos desordenes están ligados en muchas ocasiones a cambios bruscos como la pérdida de un ser querido o una mudanza inesperada, e inclusive puede ser la señal de que un niño está viviendo episodios de abusos o violencia familiar o externa. También se ha estudiado la posibilidad de que estos desórdenes se presenten debido a una falla en el hipotálamo, que controla los impulsos de hambre, sed y actividad sexual.

Cómo tratarlo
Ante un cuadro de bulimia y anorexia (algunos pacientes presentan las dos) es fundamental buscar ayuda profesional. No se debe arrinconar a la persona, ni regañarla ni obligarla a que retome hábitos alimenticios normales. El apoyo de los padres y hermanos es definitivo, y todos en la casa deben ser partícipes en la terapia, pues en muchos casos parte del problema proviene del entorno familiar.

Señales de alerta
Existe una larga lista de síntomas asociados a los desórdenes alimenticios. Téngalos en cuenta, sobre todo si se presentan cinco o más de estas características.

Anorexia
La anorexia consiste en un rechazo permanente hacia cualquier tipo de alimento. Se produce como resultado una pérdida de peso notoria.

· Dietas extremas y sin control médico.
· Cansancio excesivo, incluso desmayos.
· Cambios radicales en el estado de ánimo.
· Piel con apariencia de resequedad y tono pálido.
· Ausencia del periodo menstrual.
· Cambio en su relación con la comida. Se queja de la cantidad, del contenido calórico, se tensiona a la hora de comer.
· Ocultar alimentos.
· Uñas quebradizas.
· Pérdida del pelo.
· Aparición de vello facial.
· Uso de prendas holgadas que no permiten observar su silueta.
· Comportamiento perfeccionista en todas sus actividades.

Bulimia
La bulimia es la ingestión de una gran cantidad de comida (usualmente de alto contenido calórico) que luego son eliminadas mediante el vómito inducido o el uso de laxantes. Esto hace que se produzca una inestabilidad en el peso.

· Ir al baño con ansiedad luego de comer.
· Dientes manchados producto de los ácidos producidos por el vómito.
· Síndrome de Russel, nudillos enrojecidos a causa del vómito inducido.
· Inflamación de la laringe y el esófago.
· Consumo de laxantes.
· Problemas intestinales.
· Buscar episodios de soledad para poder comer desaforadamente.
· Distanciamiento de sus amigas más cercanas.
· Poca o ninguna preocupación por actividades que antes le gustaban.
· Depresión.
· Comentarios negativos sobre su apariencia personal.
· Apatía social. No quieren salir ni relacionarse con los demás.



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