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¿Cómo puedes ayudar a alguien con depresión?

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¿Cómo puedes ayudar a alguien con depresión?

Según los expertos estas son las siete claves necesarias para convertirnos en salvavidas.

Lo más probable es que alguien cercano a ti, tu pareja, mejor amiga o un miembro de tu familia esté lidiando con depresión. Aún así, el concepto de “depresión” se suele usar con tal frivolidad que por eso en la mayoría de los casos no somos capaces de reconocerlo ni de ayudarles.

“Sal de cuarto, sonríe que la vida es bella, o hay problemas más graves en el mundo” son las cosas que solemos decirles. Pero no es lo mismo estar triste que estar atravesando un proceso depresivo. Seguramente esta persona se esté ahogando y aunque sin palabras, pide ayuda a gritos. Conviértete en su salvavidas siguiendo estos consejos.

Empieza por detectarlo

La depresión, como muchas enfermedades, puede ser completamente silenciosa. Es decir, podría pasar completamente inadvertida si no te fijas bien. Sin embargo ciertos cambios físicos pueden darte aviso: cambios radicales de peso, la apatía, la falta de energía o incluso el descuido del aspecto personal. Infórmate más al respecto para que tengas claro qué es la depresión y cómo se trata realmente.

Las señales comienzan a aparecer con la esperanza de ser escuchadas, por eso una vez lo notes, no lo ignores. Aunque pienses que hablarlo pueda ser malinterpretado, si cuidas tu tono y haces evidente tu preocupación, puedes obtener más pistas que indiquen una depresión y no sólo un bajonazo emocional.

No lo calles, díselo (eso sí, con mucha delicadeza)

Una vez eres capaz de detectarlo es hora de actuar. Habla con la persona sobre los síntomas de los que te has percatado e intenta crear un espacio de completa confianza en el que sienta que se puede abrir emocionalmente. La clave está en demostrar tu incondicionalidad y respetar sus tiempos. Mantén una buena actitud, usa frases de apoyo y recuérdale que estás ahí para ellos.

Pero ¡pilas! La depresión puede empujarlos hacía el aislamiento- de ti y del mundo-. Tu apoyo y compañía pueden ser lo único que le impida cerrarse por completo.

Nunca cuestiones sus sentimientos

Aunque de entrada estarás fuerte, la depresión es un proceso largo que puede ser agotador, tanto para ellos como para tí. Puede que en algún momento te desesperes de su continua negatividad pero no olvides, no es su culpa que se sienta así. De lo que sí se tienen que responsabilizar es de revertir la situación, pero de nada le sirve que los obligues o presiones. Síguete mostrando como alguien en quien puede confiar, que nunca juzga. Reformula en positivo sus avances mientras le agradeces que confie en ti, siendo siempre la mejor oyente y sin forzar ninguna situación.

Involucra a los demás

¿Lograste enteder su depresión? ¡Que bien!, ahora los demás también tienen que hacerlo. Analiza cuál puede ser su red de apoyo y discute con ellos la forma en la que cada uno va a colaborar. No se trata de gritarlo a los cuatro vientos, sino de saber quién sí (y quién no) pueden ser de gran ayuda.

Propón planes positivos

Las actividades realmente saludables, como salir a montar en bicicleta, dar un paseo en una montaña, o cualquier plan que incluya estar bajo el sol y en lo posible rodeada de naturaleza son totalmente regeneradores. El sol es un antidepresivo natural, que combinado con ejercicio físico y la buena compañía, puede ser el motor de arranque hacia un cambio.

Busca ayuda profesional

Por más sanador que sea el sol, tu compañía, o la red de apoyo, una vez te hayas ganado su confianza, es momento de buscar ayuda profesional. Aunque les cueste entenderlo, la depresión es un trastorno médico que afortunadamente sí tiene cura, solo debe recurrir a un experto para conseguirla. Abordar el tema del tratamiento profesional es fundamental para que acepte la enfermedad y se anime a buscar ayuda. Pero para ello hay que desmitificar: los psicólogos o psiquiatras no son para los locos ni la depresión es para los que buscan llamar la atención o drama. ¡Asegúrate de que lo entiendan!

Ten paciencia

Si la depresión es una tormenta en medio del viaje, y la persona está tratando de retomar el timón del barco, tú serás el viento de su vela. Si dejas de soplar (ojo, es una analogía, no quiere decir que realmente debes empujar solo acompañar) el barco podría detenerse y naufragar.

Así que debes estar preparada para lidiar con la presión de tu vida y la de alguien más pues es un sobreesfuerzo muy demandante. Asegúrate de mantener tu estabilidad emocional para poder dar un apoyo real. Sufrir de estrés excesivo e infelicidad puede conducir a la Distimia, la angustiosa depresión de los tiempos modernos. ¡Ten cuidado! 

Y aunque lleve su tiempo, al final, no debes olvidar que después de la tormenta vendrá la calma.

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