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8 Hábitos del día a día que ensucian tu pelo

Fucsia.co

8 Hábitos del día a día que ensucian tu pelo Foto: Pinterest

Por más inofensivos que parezcan son los culpables de tu pelo graso.

Por más que nos digan que lavarse el pelo todos los días es poco saludable, o aunque sigamos las recomendaciones de las top para llevar el pelo perfecto bajo el sol, lo cierto es que la peor pesadilla para la mayoría de las mujeres es tener el pelo sucio. Sobre todo porque paradójicamente, entre más lo lavemos, más se ensucia. 

Así que los expertos nos dan los trucos necesarios para que el pelo luzca limpio durante más tiempo. ¿La clave? Evitar los siguientes hábitos.

Cepillar el pelo desde la raíz

Aunque el cepillado diario es una de las claves para tener un pelo sano, debemos hacerlo únicamente de medios a puntas para evitar extender la grasa acumulada en la raíz hacia el resto del pelo. En los días en que no nos lavamos el pelo, como lo ideal es cepillarlo con el pelo mojado, podemos aplicar un serum y cepillar de forma suave, para evitar que se rompa. Además debes prestar especial atención al cepillo ideal para tu tipo de pelo.

Para desenredar, sugieren estos cepillos:
-De cerdas naturales, para pelo fino o normal
-De cerdas naturales y de nailon combinadas, para pelos gruesos o muy largos
-De cerdas de nailon, para pelo grueso y áspero

Pero en general, en cuanto menos manipulemos el pelo menos se ensuciará. Por eso, aunque no pretendemos que salgas con el pelo de recién levantada, es fundamental que no lo toques, especialmente con las manos, pues la grasa propia de la piel o los restos de cremas y productos lo engrasarán.

Dormir con el pelo suelto

La mayoría de los expertos coinciden en la importancia de recoger el pelo para dormir, sobre todo las que lo tienen largo o las que no paran de moverse en toda la noche. Lo ideal es hacerse una cola de caballo o una trenza suelta, ¡así tendrás ondas surferas al otro día! Por otro lado es crucial no irse a dormir con el pelo mojado. Por lo que si eres de las que no logra ser productiva en las mañanas y prefieres lavarlo en las noches, asegúrate de secarlo según su textura. 

Usar el shampoo equivocado (o darle mal uso)

Cuando tu pelo tiende a ser grasoso lo mejor es evitar los shampoos hidratantes y optar por uno con PH neutro. Si ya es un caso excesivo puede incluso ser necesario un tratamiento específico, consúltalo con tu dermatóloga.

Pero no sólo debes ser cuidadosa con el producto que elijas, sino la forma en que lo apliques también hace la diferencia entre el pelo sucio o limpio y sano. ¿Haces dos enjuagues? ¿Cómo lo restriegas? Los especialistas coinciden en que solo hace falta aplicarlo dos veces si el pelo está muy sucio, de lo contrario, si lo lavas con frecuencia es suficiente con solo un enjuague. Además, debes restregar únicamente el pelo en el cuero cabelludo, el resto se limpia con la espuma que se desliza con el agua. Es decir, no es necesario restregar como si no hubiera mañana, estarás haciendo más daño que bien.

Forzar el día extra sin lavarlo

El lavar poco el pelo parte del mito que entre menos lo laves más tiempo va a “aguantar” limpio y más sano va a estar. Sin embargo es algo con lo que los expertos no están nada de acuerdo. Aunque es cierto que no conviene lavarlo a diario porque se activa la glándula sebácea, tampoco quiere decir que debes evitar lavarlo a toda costa pues el sebo que se acumula en la raíz bloquea la transpiración y “respiración” del cuero cabelludo.

Al fin y al cabo, como cualquier otra parte de tu piel, es completamente necesario lavarla y eliminar las impurezas para que se vea sana. Así que aunque el shampoo en seco sea un salvavidas útil para ciertas ocasiones, tampoco debe volverse en tu rutina diaria.

Descuidar los cepillos

Tal vez no lo habías considerado, pero por más limpio que tengas el pelo, si el cepillo que usas está sucio (porque contiene rastros de productos o acumula la grasa propia del pelo) claramente lo va a ensuciar. Por eso es tan importante cuidar y lavar correctamente los cepillos y utensilios que usas en el pelo.

Para lavar un cepillo basta con introducirlo a un recipiente con un litro de agua y unas gotas de alcohol o amoniaco durante diez minutos. Luego debes pasarlo por agua y secarlo bien. Esto al menos una vez a la semana, pero también cada vez que lo uses retira todos los pelos que quedan en el. Las planchas también necesitan de tu atención, así que puedes repasarla de vez en cuando con un algodón impregnado en alcohol.

El miedo sin fundamento a los acondicionadores o mascarillas

La mayoría de las mujeres con tendencia al pelo graso han demonizado el acondicionador por creer que les ensucia más el pelo. ¡Pero esto no es cierto! Los acondicionadores y mascarillas son fundamentales para hidratar el pelo. Sin embargo, la clave está en elegir productos livianos y que sean específicos para pelo graso.

Empieza a usar acondicionador con cada lavado y recurre a las mascarillas de vez en cuando para reparar e hidratar a profundidad tu pelo. El truco está únicamente en evitar la raíz, pues además de no ser necesario que el producto llegue hasta esa zona, también lograrás mantener el pelo limpio por más tiempo. Aplícalo de medias a puntas, ¡o incluso solo en las puntas! y asegúrate de enjuagarlo por completo para evitar residuos.

Caer en el mito del agua fría

Alguna vez habrás oído el supuesto consejo de belleza (entre muchos más que no debes seguir nunca) que el agua fría hará que tu pelo brille más. Sin embargo, igual que cuando lavas ropa, el agua caliente es lo mejor para eliminar la grasa y la suciedad. Basta de mitos, ¡si el pelo está grasoso es necesario lavar con agua caliente! o al menos tibia.

No cambiar las sábanas o las toallas con regularidad

Tu mamá no te lo decía por nada ni la lógica falla: si quieres tener el pelo limpio por mucho tiempo, todo lo que esté en contacto con él también lo tendrá que estar. A lo largo de la noche las sábanas, sobre todo las fundas de las almohadas, se impregnan de sebo capilar. Por eso es necesario extremar la higiene de la ropa de cama.

Con las toallas es un poco diferente, pues cuando las usamos el pelo está recién lavado y limpio. Sin embargo lo más recomendado es usar una para el cuerpo y otra para el pelo. Y si usaste la toalla para secarte el sudor mientras hacías ejercicio, no la recicles, lávala.

Finalmente puedes dejar de sufrir, ¡ya no tienes que llevar el pelo recogido durante tres días seguidos para evitar que se vea sucio! Y recuerda, no pierdas la paciencia con tu pelo. En siete años te podría cambiar por completo. 

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