Luz Lancheros, columnista invitada Fucsia

Moda y fútbol: el punto de encuentro más “cool” entre mundos totalmente opuestos

Por Fucsia.co

22/11/2022

Con respecto al Mundial de Fútbol de Catar 2022, vale la pena recordar que la moda permea todo: hasta la expresión política, social y deportiva más importante del mundo.
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Ya comenzó el Mundial de Catar y si bien de lo que menos se hablaría sería de moda, vale la pena recordar que esta, como el fútbol, lo permea todo, tanto la política, como la sociedad e incluso el cómo se expresan las tendencias. Vale la pena examinarla desde la gradería y sus implicaciones sociopolíticas, por ejemplo: la frase anterior no suena nada grandilocuente cuando vemos a un hincha inglés vestido de cruzado medieval en un terreno que hace un milenio y durante siglos fue totalmente opuesto a todo el relato de expansión europea, para comenzar, y todo lo que implica que esté vestido de esa manera en uno de los países musulmanes más restrictivos del mundo.

Pero entre disfraces, héroes nacionales y mascotas que pululan en las gradas, también hay varios relatos: uno de industria y otro de semiótica; es decir, sobre lo que quieren decir los jugadores con sus peinados, por ejemplo, o qué transmiten con su modus vivendi, que oscila entre la modestia y sobriedad de un Zinedine Zidane que ha sido imagen de Mango o de Adidas con Yohji Yamamoto (cuando lanzaron su colaboración Y3, que se mantiene) y la ostentosidad versallesca llena de logos de Cristiano y Georgina Rodríguez, su esposa, entre otros ejemplos que bordean el consumo de moda entre la excentricidad y la aspiración.

Ahora, precisamente desde esos dos lugares de enunciación, se ha erigido el fútbol con sus figuras como generador de deseo. Verse como David Beckham o George Best, que con cuarenta años de diferencia encarnaban la figura ideal del ‘macho alfa’ o peluquearse como Olivier Giroud (con su contemporánea barba y peinado, modelo de más de uno en cualquier barbería) evidencian que muy a pesar de la retórica masculina de la reticencia hacia la moda, hay parámetros estéticos de identificación.

Sin contar, claro, lo que venden Cristiano u otros jugadores con su propia marca de ropa o al ser incluso imágenes de marcas de lujo. Messi mismo más de una vez ha vestido trajes de Dolce & Gabbana, bastante salidos del parámetro de la ' Gran renuncia masculina’ que desde el siglo XIX condenó a los hombres a la uniformidad, lejana de esa aristocrática ornamentación que irónicamente, más de dos siglos después, ostentan sus mayores y más exitosos ídolos deportivos.

Y por supuesto, en el otro espectro ,—tal y como me decía el famoso estilista y autor Simon Doonan al entrevistarlo por su libro Soccer Style por Rusia 2018— están aquellos futbolistas que buscan expresarse de la única forma que saben en un mundo lleno de concentraciones, horarios y entrenamientos extenuantes: su pelo. Sus lujos fuera de lo común, su ropa y de ahí que futbolistas como Neymar, por ejemplo, sean tan rupturistas con sus colores de pelo y sus cortes. Y otros, entretanto, lucen automóviles que hasta rozan lo fantasioso y las marcas que en muchos casos, con historias de precariedad, reafirman historias de éxito económico y social.

De las canchas a la pasarela

Por otro lado, para sorpresa de muchos, pero para sorpresa de nadie en la industria de la moda mundial, ya existían indicios de expresiones estilísticas más allá de las camisetas. Esto se ve actualmente, por ejemplo, con la macrotendencia ‘Brazilcore’, que mezclaba los colores de la bandera carioca con elementos Y2K y que ya tiene más de 36 millones de vistas en TikTok.

O que marcas como FILA o Kappa, que hicieron tantísimas camisetas históricas de fútbol (y ese es otro tema: el cómo ahora las grandes marcas deportivas usan símbolos ancestrales y culturales para diferenciarse, siguiendo el ejemplo de los Olímpicos), ahora integran todos estos elementos al streetwear colorido, desenfadado y llamativamente minimalista de las sudaderas, los rompevientos e incluso las zapatillas deportivas, que hace rato superaron el hype de la subcultura de los amantes de los sneakers y ahora hacen parte del hype de las marcas de lujo.

Asimismo, en la moda de autor, visionarios como Burberry ya exploraban la relación de sus clases populares (los chavs ingleses) con sus icónicas franjas. Por su parte, Demna Gvasalia (ahora director creativo de Balenciaga) y el mismo Goscha Rubishinsky ponían la estética hooligan en pasarela, con sus enormes bufandas. Koché, la marca paquistaní, hace cuatro años, precisamente, junto con el París Saint Germain ponía camisetas de fútbol en pasarela y Versace hizo lo suyo para adornar a sus fans con estilo en los estadios.

Cosa similar han hecho marcas como Nike con el fallecido Virgil Abloh, entre otras colaboraciones. Y claramente, todo tiene una explicación: todo se debe a esa mezcla de universos de vestuario donde toda esta estética de ocasión, a veces tan limitada hacia los adoradores más encarnizados de las estrellas del fútbol ya se ha hecho mainstream a través de la moda, que como este celebrado deporte, también es un puente entre culturas y significados. Uno en donde también se expresan sentimientos, historias universales, en lenguajes sin palabras y muchas veces, con gritos de júbilo.

* Las opiniones dadas por Luz Lancheros no representan la opinión de la revista Fucsia.

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