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Bienvenido el pop espiritual

Bienvenido  el pop espiritual Bienvenido el pop espiritual

Después de permanecer varias semanas en el top 10 de la radio independiente con su sencillo Inmadura (Sentirnos bien), la bumanguesa Elsa Carvajal lanza su primer álbum de larga duración: Rey. Hablamos con una de las artistas con mayor proyección en Latinoamérica.

El primer sencillo Exploradora es muy íntimo. ¿Cuál será el foco de su álbum debut, Rey?

Cada canción entrega diferentes emociones. Es un disco que tiene contrastes, desde lo acústico y ligero, hasta lo electrónico e intenso.



¿Qué tan cercano es a su EP Sentirnos bien?


Rey se parece a Sentirnos bien porque guardé esa manera sincera de escribir mis letras. Por momentos esa sinceridad puede llegar a sonar “infantil”.

Pero también hay muchísimas diferencias. Rey es una evolución. En todo sentido, como artista, como música, como compositora… En Sentirnos bien creé un sonido y en Rey lo reinvento por el simple gusto de cambiar y de nunca quedarme en lo mismo. Rey es un viaje y es un disco que te entretiene; nunca vas a sentir que dos canciones se parecen.

¿Cuál es su propuesta musical como solista?

Elsa y Elmar es una propuesta como solista que busca conectarnos, entregar música sincera que acalore el corazón. Es hacer algo diferente, una música que no se encasilla en un género, en un público. Una propuesta visual, con identidad, en la cual quienes escuchan sienten que me conocen, que son mis amigos y que estamos juntos en esto.

¿En qué momento se gestó este proyecto en San Francisco?


Es una historia bastante particular. En agosto de 2014 terminé de estudiar en Boston, pero cuando me iba a mudar no quería hacerlo hacia los lugares donde todos los músicos se van. Quería vivir en una ciudad que me llenara de inspiración, donde hubiese mucho arte, mucha belleza, ¡mucha comida rica! Decidí mudarme a San Francisco para grabar el disco y no me arrepiento. Llevo ocho meses viviendo aquí, me siento en casa.

¿De qué manera la impactó estudiar musicoterapia en Boston?, ¿ha cambiado su relación con la música?

La musicoterapia me hizo entender que la música no se trata de mí, que puede sanar, y que una vez nace una canción ya no es mía, es de quien la necesite. No es que me siente a escribir una canción pensando en qué tan “terapéutica puede ser”, pero haber visto el poder que tiene cantar junto a poblaciones con necesidades hace que me dé cuenta del poder que tenemos como músicos.

Últimamente en el pop las mujeres están conquistando la escena musical independiente. ¿Qué cree que ha cambiado?

El hecho de que el público entendió que ser una mujer y querer hacer música no implica andar a medio vestir y moviendo la cadera. México ha sido una inspiración porque nos enseña que se puede. Que no tienes que seguir las expectativas, porque mira, Ximena Sariñana, Natalia Lafourcade, etc., ¡lo han hecho!

Ha dicho que define su pop como espiritual…


Fue un término que me inventé en broma, pero que luego cobró sentido. Considero que lo que hago es pop, pero no es lo que te imaginas cuando digo que es pop. Y luego, según yo, espiritual es relativo al alma; a lo que no se ve pero que se siente.

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