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El gran año de la moda

Revista FUCSIA

El gran año de la moda El gran año de la moda

Se vienen respirando aires de prosperidad en la moda local, pero eso se convirtió en una verdad contundente en esta edición de Colombiamoda, en la que, sin temor a equivocarnos, presenciamos una de las ferias de mayor calidad en las apuestas creativas de nuestra historia.

Es grato notar que es generalizada entre los diseñadores la selección de buenos textiles, que la confección y los detalles se cuiden cada vez más y se vigile con detalle, que los zapatos y la música de los desfiles no se deje a su suerte, y que incluso muchos diseñadores estén embarcados en indagaciones textiles que hacen de sus apuestas algo único en el mundo.

Pero, sobretodo, nos anima saber que las ofertas en términos de siluetas e inspiraciones se vuelven diversas y complejas y superan con creces los tan aburridos vestidos de reina que por años fueron la única referencia para las pasarelas.

Este es nuestro resumen de lo mejor que sucedió en la vibrante Colombiamoda 2015.


**** KIKA VARGAS ****

Sensualidad oversize

Quién iba a imaginar que el país que alguna vez instauró una estética exuberante y casi vulgar porque sus mujeres pensaron que solo a fuerza de exagerar sus atributos conseguirían esos sueños imposibles, iba algún día a conseguir, no solo desmontar esas ideas miserables, sino además abrirle un espacio a una diseñadora tan desafiante como Kika Vargas, que fuera de todo pronóstico (por la dificultad de su obra), se convertiría en emblema de nuevos aires estéticos que empiezan a germinar en este país.

Lo sabemos. Muchos críticos de la moda dirán que la conquista que ha venido haciendo Kika Vargas tiene un alcance reducido, uno que solo toca a mujeres refinadas y adineradas que pueden comprender y comprar sus diseños.

Pero no es difícil afirmar con convicción que se equivocan. Kika Vargas, en su pasarela de cierre de Colombiamoda, no solo puso a desfilar vestidos excelsos que combinan la tradición de Oriente con los conocimientos detallados de Italia, sino que hizo un manifiesto, uno en el que mostró que hay otra belleza posible y unos nuevos referentes que, tarde o temprano, empezarán a permear a más y más mujeres. Solo es cuestión de insistir.

Justamente eso, su perseverancia, ha logrado transformar los rígidos criterios de los que predijeron que sus piezas –siempre holgadas y muy voluminosas–, no tendrían futuro entre las mujeres colombianas. Pues sus diseños –que encontraron rápidamente adeptas en Nueva York–, también son acogidos con gracia y beneplácito entre las clientes locales.

Esta colección es el resumen de su viaje a Oriente, en donde toda la fascinación por el brillo, las telas preciosas y los cortes rectos que envuelven el cuerpo se acentuaron como nunca con un elemento que les dio un viraje interesante: la sensualidad se hizo mucho más evidente. No importó cuánta tela usó Kika en cada uno de los vestidos que desfilaron en pasarela, los cuellos escotados, las formas como se bamboleaban las telas, esa insinuación casi íntima de una mujer que recién ha salido de la bañera hizo que la colección fuera, además, profundamente sexy. Es por eso, por hacer posible que la sensualidad habite en formas inesperadas, que Kika Vargas está marcando una senda.


****LEAL DACCARETT****

Creadores de una nueva feminidad

Hace una década, pensar que desde las lejanas tierras de Colombia se lograra coser algo que pudiera aruñar el interés del mundo de la moda internacional parecía un imposible.

Pensábamos que adolecíamos de algo que tuviera el potencial de seducir a la consumidora global, estábamos, tal vez, muy afanosos de imitar, de parecernos a tal o cual. Muy ciegos para mirar lo nuestro. Por suerte, muchos diseñadores, que paradójicamente se formaron en el exterior, regresaron al país para cambiar el curso de las cosas y hacer de nuestra cultura una rica inspiración de sus apuestas.

El orgullo de expresar sensualidad sutil en lugares insospechados como los hombros descubiertos o la espalda, el empoderamiento de levantar la cabeza, contonear las caderas afinadas por una falda que luego se abre en boleros y, por supuesto, la firmeza de unos zapatos altos, coloridos, escandalosos –con brillo y rojo–, parecen ser los sentimientos que revisten cada uno de los diseños de Leal Daccarett, que es una de las marcas colombianas que con más astucia y contundencia está vistiendo una nueva versión de una mujer latina sofisticada y letal, una nueva feminidad.

Es maravilloso presenciar cómo de manos de esta dupla creativa, referencias locales como nuestra botánica, nuestra pasión por el color y el gusto por demarcar la silueta estén siendo materializados con una sofisticación que vuelve todo universal. De su mano parecen imponerse los trajes de dos piezas con faldas que en su ruedo se abren como pétalos. También pantalones de cinturas muy altas que encorsetan la figura, y crop tops que exponen mucha piel.

La manera única como Francisco Leal y Karen Daccarett mezclan los colores, sus apliques hechos a mano, gorras insolentes y excelsas, y su apuesta por siempre hacer un trabajo colaborativo con otros diseñadores, e incluso tener la figura de una curadora como Catalina Zuluaga, hizo posible que ésta fuera una colección memorable que seguro se va a agotar en la tienda. Solo esperamos que estos diseñadores continúen en su impulso por seguir sorprendiéndonos.


****JORGE DUQUE****

El narrador de la moda

Quizá el talento de un diseñador no solo radique en su capacidad de traducir su esencia y las ideas que ha construido sobre el cuerpo de la mujer, en piezas que conquisten una y otra vez a sus clientas. Quizá, el talante de un creador pueda residir también en su capacidad de buscar inspiraciones, hacer indagaciones que lancen preguntas al mundo y que le permitan contar historias únicas, que sea capaz de traducir de la mejor manera en siluetas usables, favorecedoras y fieles a su estilo.

¿Puede ser valorada entonces la capacidad que tenga un diseñador como narrador? Pues Jorge Duque parece llevar la moda a otros terrenos con su habilidad especial de contarnos y encantarnos con todas sus historias –esas que se topa en los libros que husmea, y en los viajes que no se niega–, y que convierte en vestidos que todas quieren. Su ropa habla, narra, susurra cosas. Por eso, no importa tanto si comulgamos con su estilo o no, lo cierto es que el paso de sus modelos en las pasarelas, o de sus clientas en la ciudad, no deja a nadie tranquilo.

Esta vez Jorge Duque nos llevó a su pasado, a uno que muchos colombianos comparten de fiestas de salsa hasta el amanecer y recuerdos turbios de violencia y narcotráfico en los años ochenta. Así, sus vestidos bailaron al son de Richie Ray y Bobby Cruz. Y dejaron que una mujer latina, que celebra la diferencia entre su cintura y su cadera, que ama el escote y el movimiento de la falda, que está orgullosa de la mezcla y el color, y del desorden folclórico y el pop, pudiera convivir con otra mujer un poco más sosegada en siluetas, que va de sastre pantalón, colores más silenciosos como el gris, y que no necesita más que un buen cinturón para ratificar su sensualidad.

Sus mallas bordadas de frutas y flores, y sus avioncitos que parecían aterrizar en cinturones y sacos verdes como si de pistas y campos se tratara, nos encantaron; pero aunque sabemos que hace parte de su marca crear piezas con materiales extraños y rigidez –que esta vez fueron cintas de cuero–, creemos que ya la colección hablaba sola sin la necesidad de esas estructuras.


****JOHANA ORTIZ****

El nuevo vestido del Caribe


Hay voces en el mundo de la moda como la de Leandra Medine –la peculiar chica detrás del portal Manrepeller–, en las que confiamos y con las que solemos estar de acuerdo. Ella, una mujer conocedora de la moda pero reivindicadora de una manera muy singular de llevarla, se ha convertido, inesperadamente, en una nueva clienta de la diseñadora Johanna Ortiz.

En su Instagram, de casi un millón de seguidores, lo profesa con orgullo poniendo una foto de su nuevo atuendo que proviene directamente de Cali. Emociona ver que mujeres inusualmente sofisticadas empiecen a encontrar en las maneras colombianas una nueva inspiración.

Este post de la fashionista nos llena de confianza en lo que se está cosiendo en este país, pero por otro lado no toma a nadie por sorpresa. Una vez presentada la colección en Colombiamoda 2014, la diseñadora caleña logró algo que muchos tardan una vida en conseguir: creó una silueta y le inyectó un ADN tan especial que la reveló novedosa, diferente, única en un mundo ávido de sorpresas. Y eso no conoce fronteras.

La buena noticia es que Johanna Ortiz ha ratificado que esa senda que encontró un año atrás no fue fruto de una casualidad, sino de un trabajo juicioso que en esta segunda versión afirma, refina y explota dándole más vida y carácter a un vestido que vuelve a la mujer del Caribe la nueva insignia de las mujeres citadinas del mundo.

La camisa sigue siendo el lugar en donde más se puede hacer alarde de su talento. Después de volver la palenquera (esa blusa de cuello bandeja y hombros caídos), un éxito en ventas y una estrategia imbatible de hacer más bella a cualquier mujer, Johanna intenta deconstruir más sus cuellos, romper los patrones, abultar más las mangas y jugar con otros colores y tramas.

Por otro lado, la idea de ponerse una falda de boleros que naturalmente se amarra sobre la cintura como si se tratara de una salida de baño, y el uso de sandalias planas, habla de una mujer que consigue su elegancia y sofisticación con el mínimo esfuerzo. Combinar el azul oscuro, el rosa y el blanco fue una de las apuestas de color más acertadas de la feria. Johanna, creemos en ti.


****PEPA POMBO****

La ligereza de los tejidos


Los años han traído madurez pero no quietud, certezas y a la vez ímpetus de desafiar los terrenos conocidos. Es por eso que Pepa Pombo, a pesar de ser una de las marcas tradicionales colombianas, aún logra que en cocteles y fiestas, eventos y pasillos, su ropa prevalezca entre las mujeres más sofisticadas.

La colección que la dupla creativa Pepa Pombo-Mónica Holguín presentó en su regreso a Colombiamoda dejó a todos conmocionados, no solo por el riesgo y esa cualidad virtuosa con la que fueron mezclados los colores mandarina y cacao, amarillo y mostaza, verde esmeralda y rojo; sino porque además crearon unas siluetas tan ligeras que había que mirar dos veces para confirmar que, efectivamente, esa pieza que desfilaba sobre la pasarela era un tejido de punto.

A veces todo ondeaba de manera tan natural sobre las modelos que daba la ilusión de que se estaba ante una seda preciosa. Sin embargo, todo estaba hecho de tejidos livianos en lycra, algodón, rayón y viscosa.

Con los años, esta marca ha aprendido a jugar con los pesos. Los sacones amplios y pantalones de cintas trenzadas que le dieron fama a la marca parecen dialogar armónicamente con vestidos cortos ligeros, maxi faldas tipo tubos y tops de un solo hombro hechos de tejidos que ofrecen un universo infinito de bordados y estampaciones.

Además, impacta ver cómo una inspiración recurrente en todas las pasarelas: las flores y la botánica, las formas orgánicas y lo natural, fue reinterpretada de manera tan peculiar por esta firma. Las formas redondas, propias de las flores o de las hojas y tan difíciles de lograr en el tejido de punto, fueron convertidas en verdaderos pixeles de computador.

Así, una dificultad propia del material dio pie a la creación de universos gráficos sobre las telas, una cosmogonía que parecía propia de trazos indígenas. La pasarela Pepa Pombo fue una fiesta de color que conquistó a mujeres de todas las edades.


****ANDREA LANDA****

Domadora del cuero

Sobrecogimiento y emoción fue lo que desató la primera pasarela de la iniciativa Non Stop de nuevos talentos, a cargo de la diseñadora paisa Andrea Landa. Como si fuera una gran lectora de su tiempo, la diseñadora no solo trabajó duro para lograr contundencia en las siluetas y las formas, sino que se metió de lleno a trabajar con el material.

Su punto de partida, el cuero, le permitió presentar una pasarela muy especial, en donde cortes limpios, réplicas de tejidos tipo esterillado y técnicas de macramé domaron el cuero. Su paleta tierra, camel y gris le dio vida a unas muñecas de trapo que mutaron entre ternura y seducción.

****MIGUEL MESA****



Los nuevos pesos de la lana

Una vez más la pasarela Chocolyne de nuevos talentos tuvo como protagonista a Miguel Mesa, un joven estudiante que aún sin graduarse ha presentado ya dos colecciones en el marco de Colombiamoda, que le quitarían el aliento a cualquier avezado crítico de moda.

Si el año pasado su exploración fue con una peculiar fibra de nylon, esta vez fue suficiente el trabajo con lana para llevar ruanas, ponchos y vestidos a unas formas que desafiaban toda tradición. 

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