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Multitasking VS. felicidad

Fucsia.co

Multitasking VS. felicidad Ilustracion: Natalia Sierra

Los estudios demuestran que las personas que intentan hacer varias cosas a la vez se estresan más, producen menos, aumentan su peso y, como si fuera poco, pueden terminar de mal humor.

Quienes en su hoja de vida se jactan de tener la habilidad de hacer muchas cosas al tiempo estarían cometiendo un error: “Se volvió una condición heroica, tanto que las descripciones de un puesto de trabajo buscan en sus potenciales empleados esa supuesta virtud. Lo que la gente hace en realidad es switchtasking, es decir, saltar de una labor a otra. Y, sin importar qué tan rápido se haga la transición, se pierde tiempo en ella”, advirtió a FUCSIA Dave Crenshaw, autor del bestseller The Myth of Multitasking. “Lo que sucede es que en la actualidad las personas equiparan su valor a cuán ocupadas están”. Como coach de negocios calcula que el costo de picar aquí y allá es perder una semana entera de trabajo cada mes, pues, pese a que existe la ilusión de estar haciendo de todo, no se le presta atención consciente a nada. Esto significa que las compañías estarían tirando a la basura el 25 por ciento de sus pagos de nómina. Se habla de unos 650.000 millones de dólares al año en la economía norteamericana.

Además, si alguien se declara un maestro en la materia es muy probable que esté mintiendo. Aunque muchos se crean excepcionales, un estudio realizado por la Universidad de Utah denominó supertaskers solo al 2,5 por ciento de la población que mostraría un buen desempeño a la hora de resolver varios temas en paralelo. Pero el 97,5 por ciento de los mortales tardan 15 minutos en volver a concentrase en una tarea después de una interrupción, de manera que demoran 50 por ciento más en finalizarla y cometen 50 por ciento más de errores frente a quienes se ocupan de una sola cosa. La misma definición de multitasking ya va en contra de la naturaleza humana: se trata del intento por operar como computadoras, tratando de burlar el funcionamiento del cerebro, que procesa de manera serial. Nadie discute que se puede masticar chicle al caminar... Es cuando se suman dos o más acciones de mayor exigencia que se producen varios efectos secundarios.

Quizás el peor de todos, más que la falta de eficiencia, es la frustración. “La felicidad viene de darle nuestra entera disposición a lo que estemos haciendo. Si uno quiere disfrutar la vida, debe enfocarse en lo que tiene en frente, ya sean sus hijos, su pareja, su trabajo o un programa de televisión... La atención parcial es la receta para la insatisfacción”, concluye el especialista.

Para la psicóloga Linda Blair, quien publicó el libro The Key to Calm, los multitareas crónicos pierden la confianza en sí mismos “porque sienten que fallan y que en últimas no cumplen con las metas que se proponen”. Aún tendrían más razones para deprimirse. El estrés los invade y manifiestan un estado permanente de alerta, evidente en su pulso acelerado. Debido a la liberación de cortisol y adrenalina, hormonas relacionadas con este proceso, exhiben señales de envejecimiento prematuro y acumulación de grasa abdominal.

Otra razón para que engorden es que al estar distraídos no son conscientes de cuánto comen y les cuesta sentirse satisfechos. Su memoria de corto plazo se ve afectada y algunas investigaciones apuntan a que andar cambiando de una actividad a otra restaría diez puntos de coeficiente intelectual. Al multitasking también se le acusa de reducir la creatividad y de ser peligroso: cuando las personas hablan por teléfono al dar un paseo sufren de una especie de ceguera que les impide estar pendientes de los detalles del entorno, y algo similar ocurriría, a pesar de que se use manos libres, al conducir. Encima deteriora las relaciones: un análisis de la Universidad de Essex determinó que el solo hecho de tener un celular cerca durante una conversación personal puede generar fricción.

Para el mito de que las mujeres son mejores haciendo mil cosas simultáneamente, Blair tiene explicaciones históricas: “En el pasado, los hombres se especializaban únicamente en cazar y sus compañeras se dedicaban a cuidar de los hijos mientras estaban pendientes de cualquier señal que los pusiera en peligro. Crenshaw agrega que precisamente la mayoría de sus clientes son propietarias de negocios, “que se han sentido incompetentes debido a los estereotipos que reflejan los medios según los cuáles deberían ser capaces de cumplir con todo”.

Un estudio presentado en el Journal of Consumer Research asegura haber encontrado la fórmula de la felicidad: la variedad de actividades es estimulante y un antídoto contra el aburrimiento siempre y cuando estas se lleven a cabo en periodos largos. Así lo explica la profesora de marketing Cassie Mogilner Holmes, autora del trabajo, quien señala que en lapsos breves, de diez minutos o una hora, es apropiado elegir a qué se le prestará atención. “Cuando lo que se pretende es hacer muchas cosas a la vez con la idea de salir de las distintas obligaciones más rápido, el resultado será el agotamiento y la sensación de fracaso”.

Ponga atención

Clara Chica, dedicada al coaching ejecu-tivo, aclara que en lugar de condenar al multitasking, hay que entender que existen momentos en que estar en ese modo puede ser útil. De eso dan fe los padres de familia que alistan a sus hijos para ir al colegio. La consultora considera que la clave para hallar la satisfacción en la rutina diaria es “estar aquí y ahora”.

Para vivir plenamente el presente recomienda dos prácticas fundamentales:

Lleve la mente adonde está el cuerpo. Atienda a los sentidos, dese cuenta de lo que está oliendo, saboreando, tocando, escuchando y viendo en este preciso instante. Enfóquese en “sentir los sentidos” en lugar de pensarlos. Tómese un minuto para hacerlo, mínimo, tres veces al día.

Dirija su atención a la respiración. Enfóquese en la punta de la nariz. Observe con agudeza la inhalación y la exhalación. Poner la mano en el abdomen o el pecho ayuda al registro de los movimientos. Si nota que su mente empieza a divagar (sobre las tareas pendientes, algo que pasó o a juzgar si está haciendo bien este ejercicio), tome una postura afectuosa y dígase algo como: “Me he distraído”. Y vuelva a concentrarse en la temperatura del aire al entrar y al salir.

Para entrenar la atención, la psicóloga Linda Blair recomienda lo siguiente:

1. Cada mañana, antes de salir de la cama, escoja algo en su cuarto que le guste. Mírelo y descríbalo detalladamente mientras respira 30 veces lentamente. “Esos minutos dispondrán su mente para estar feliz el resto del día”.

2. En las noches, vaya a la cama con una libreta de papel, y escriba en ella dos cosas por las que se sienta agradecido. Así se acostumbrará a enfocarse en lo positivo.

3.Cuando sienta agobio debido a la cantidad de obligaciones, haga una lista de las tareas pendientes. Pregúntese: “Si solo pudiera hacer una cosa, ¿cuál escogería?”. Y dele prioridad a esa actividad. Luego elija dos más e ignore el resto.

4. Para optimizar el tiempo, distribuya sus quehaceres en grupos. Por ejemplo, pague las cuentas en una tanda y en otra revise los correos. Cada labor requiere acciones y facul-tades específicas.

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