Indómitas

Del café al amor propio, una tarde para volver a lo esencial

Aromas, sabores, historias y reflexiones se encontraron en una experiencia que invitó a hacer una pausa y reconectar con aquello que muchas veces dejamos en segundo plano: uno mismo.

Katherine Porto, autora del libro 'Microdosis de amor propio', Club Indómitas
Katherine Porto, autora del libro 'Microdosis de amor propio', Club Indómitas - Foto: JORGE BASTID

Los mejores encuentros empiezan alrededor de una mesa y terminan mucho después de que se ha servido la última taza. El pasado jueves, el Club Indómitas encontró en Café San Alberto el escenario para una de esas tardes en las que los sentidos y la reflexión fueron los protagonistas.

La experiencia comenzó con una inmersión en el universo del café colombiano en Café San Alberto, una marca nacida en Buenavista, Quindío, creada por los hermanos Gustavo y Juan Pablo Villota con la intención de llevar el café colombiano a una conversación asociada al lujo, el conocimiento y la experiencia sensorial.

De la mano de Gustavo, las integrantes del Club participaron en una cata que permitió mirar el café desde un lugar diferente al de esa primera taza que tomamos casi en automático cada mañana. Esta degustación invitó precisamente a detenerse en aquello que normalmente pasa desapercibido: el aroma antes del primer sorbo, la acidez, el cuerpo, la dulzura, las notas que aparecen en boca y la manera en que permanecen después de beberlo. En el caso de San Alberto, su anfitrión presentó cafés con perfiles que pueden evocar frutos rojos, caramelo y chocolate oscuro, dependiendo también del método de preparación.

Aromas, sabores y distintas percepciones se encontraron alrededor de una experiencia dedicada a descubrir el café colombiano desde otra perspectiva.
Aromas, sabores y distintas percepciones se encontraron alrededor de una experiencia dedicada a descubrir el café colombiano desde otra perspectiva. | Foto: JORGE BASTIDAS

La cata permitió descubrir que detrás de una bebida tan cotidiana existe una cadena de decisiones y conocimientos que empieza mucho antes de que el café llegue a la taza. La variedad del grano, por ejemplo, su proceso, el tostado y la preparación pueden modificar la experiencia final, haciendo que un mismo producto pueda revelar matices diferentes.

Pero quizá lo más interesante de la experiencia fue detenerse. Oler antes de probar, observar, identificar sabores, comparar percepciones y escuchar las impresiones de otras mujeres alrededor de la mesa convirtieron algo tan cotidiano como tomar café en un ejercicio de atención, conversación y compañía.

La cata invitó a reconocer los matices que hacen de cada taza una experiencia distinta, desde sus aromas hasta sus notas en boca.
La cata invitó a reconocer los matices que hacen de cada taza una experiencia distinta, desde sus aromas hasta sus notas en boca. | Foto: JORGE BASTIDAS

Después de la cata, nuestros sentidos dejaron a un lado las papilas gustativas para enfocarse en nuestras decisiones y vivencias. Katherine Porto, actriz, empresaria, comunicadora y autora de Microdosis de amor propio, compartió con las integrantes del Club las experiencias que la llevaron a escribir este libro, que ya dio paso a su tercera edición, y a su despertar como mujer en un camino de amor propio.

Su historia no parte de una idea abstracta sobre el bienestar, sino de un recorrido marcado por momentos de crisis, preguntas personales y procesos de transformación. Katherine convirtió cada una de esas experiencias en una serie de reflexiones, herramientas, ejercicios y rituales destinados a acompañar procesos de autoconocimiento.

Las asistentes recibieron ejemplares del libro y la conversación se convirtió en un espacio mucho más íntimo. La autora habló de las etapas que han marcado su vida, de los momentos que la llevaron a cuestionarse quién era y qué quería construir, y de la importancia de aprender a reconocerse más allá de los roles que asumimos como mujeres, permitiendo que las mujeres a su alrededor pudieran identificarse y compartir sus propias experiencias.

Katherine Porto compartió las experiencias y reflexiones personales que dieron origen a Microdosis de amor propio.
Katherine Porto compartió las experiencias y reflexiones personales que dieron origen a Microdosis de amor propio. | Foto: JORGE BASTIDAS

El concepto de “microdosis” atraviesa esa propuesta: no se trata necesariamente de grandes transformaciones de un día para otro, sino de pequeñas prácticas y reflexiones que pueden incorporarse a la vida cotidiana. En su libro, Katherine plantea ejercicios relacionados con conocerse, hacerse cargo de uno mismo, aprender a soltar y construir una relación más amorosa con tu propia historia.

La conversación encontró un eco particular entre las asistentes porque hablar de amor propio desde las experiencias reales permite alejarse de la idea, a veces demasiado simplificada, de que cuidarse significa sentirse bien todo el tiempo. También implica reconocer cambios, atravesar momentos difíciles, cuestionar versiones anteriores de nosotros y entender que crecer no siempre ocurre de manera lineal.

Una pausa para disfrutar el café con todos los sentidos y descubrir todo aquello que puede esconder una bebida tan cotidiana.
Una pausa para disfrutar el café con todos los sentidos y descubrir todo aquello que puede esconder una bebida tan cotidiana. | Foto: JORGE BASTIDAS

Ese es, en buena medida, el espíritu que sostiene a Indómitas. Cada encuentro propone una experiencia diferente, pero existe un hilo común: crear un espacio donde mujeres con trayectorias, profesiones e historias distintas puedan encontrarse, aprender unas de otras y abrir conversaciones que trasciendan el momento.

Esta vez, una taza de café sirvió como punto de partida para hablar de percepción, tradición y conocimiento; después, un libro abrió la conversación hacia el mundo interior. Dos experiencias aparentemente distintas terminaron encontrándose en una misma idea: detenernos y disfrutar de lo que tenemos delante, lo que sentimos y lo que hemos aprendido.

Y también a aquello que estamos listas para dejar atrás. El verdadero lujo de estos encuentros no está únicamente en el lugar, la experiencia o quienes participan, sino en algo mucho más difícil de encontrar en medio de la rutina: el tiempo para conversar y volver a escucharnos.

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