Recetas
Huevo todos los días, pero no siempre igual: recetas para salir de la rutina
Si revueltos y fritos empiezan a sentirse repetitivos, te mostramos otras maneras de prepararlos sin complicarte en la cocina.

No podemos negar que el huevo es de esos ingredientes que terminan convirtiéndose en nuestros comodines de la cocina. Aparece en el desayuno cuando tenemos poco tiempo, resuelve una cena cuando no sabemos qué preparar y puede acompañar prácticamente cualquier alimento que encontremos en la nevera. El problema llega cuando, después de varios días, sentimos que estamos comiendo lo mismo.
Y no hace falta sacarlo del menú para recuperar las ganas de comerlo. Parte de una alimentación variada consiste justamente en combinar los alimentos de distintas maneras. Las recomendaciones de MyPlate, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), incluyen los huevos dentro del grupo de alimentos proteicos y aconsejan variar las fuentes de proteína a lo largo de la alimentación.
Así que, si tienes huevos en la nevera y quieres salir de los clásicos revueltos, estas preparaciones pueden convertirse en una buena excusa para cambiar la rutina.
Recetas diferentes con huevo para salir de la rutina
Huevos al horno con espinaca y queso
Si normalmente preparas los huevos en una sartén, llevarlos al horno ya cambia por completo la experiencia. Coloca espinaca fresca en un recipiente pequeño, agrega uno o dos huevos sin revolver, un poco de queso y condimenta con pimienta, ajo o las especias que más te gusten.
Llévalos al horno hasta que la clara esté cocida y la yema conserve el punto que prefieras. Puedes acompañarlos con una tostada de pan integral y alguna fruta para completar el desayuno.
Shakshuka: huevos con tomate y especias
Esta preparación de origen norteafricano y muy popular en distintas cocinas de Medio Oriente es una manera sencilla de transformar un par de huevos en un plato mucho más sustancioso.
Prepara una salsa guisando tomate, cebolla, ajo y pimentón, añade comino o paprika y deja que los sabores se integren. Después, haz pequeños espacios en la salsa y rompe allí los huevos. Tapa la sartén hasta que las claras estén listas y termina con hierbas frescas. El queso aquí le daría un toque delicioso, en especial si se derrite.
Puedes llevarla directamente a la mesa y acompañarla con pan para aprovechar la salsa. Además, es una buena manera de sumar verduras a una comida que tiene al huevo como protagonista.

Tortilla con lo que tengas en la nevera
La tortilla es probablemente una de las mejores estrategias para dejar de preparar el huevo de la misma manera, porque puedes cambiar los ingredientes según lo que tengas disponible.
Bate los huevos y agrega verduras previamente cocinadas, como espinaca, champiñones, tomate, cebolla o pimentón. También puedes añadir un poco de queso, hierbas frescas o incluso sobras de pollo. Cocina la mezcla a fuego medio hasta que cuaje y dóblala antes de servir.
Esta idea también funciona para aprovechar ingredientes que están a punto de quedarse olvidados en la nevera. De hecho, el USDA recomienda planear las comidas y reutilizar ingredientes y sobras para crear preparaciones diferentes durante la semana.
Huevos sobre tostada con aguacate
Si tu desayuno habitual consiste en huevos revueltos y una tostada por separado, puedes cambiar la presentación sin complicarte y seguro notarás la diferencia: tuesta una rebanada de pan, agrega aguacate picado y coloca encima un huevo preparado como más te guste, aunque cocido queda mejor presentado y harás menos regueros.
Puedes terminar con pimienta, ajonjolí, hojuelas de chile, tomate cherry o unas gotas de limón. El resultado se siente diferente aunque los ingredientes sean bastante sencillos. Para hacerlo más completo, puedes acompañarlo con una porción de fruta.
Huevos al pesto
Esta es una alternativa para cuando quieres cambiar el sabor sin tener que preparar una receta complicada. Cocina una cucharada de pesto en una sartén durante unos segundos y rompe encima los huevos. Tapa y deja que se cocinen hasta alcanzar el punto que prefieras.
Puedes servirlos sobre una tostada, acompañarlos con tomates asados o agregar unas hojas de espinaca. El pesto aporta hierbas, frutos secos, queso y aceite de oliva, por lo que basta una pequeña cantidad para transformar completamente el plato.
Huevos cocidos, pero con un acompañante
Y si prefieres preparar algo con anticipación, los huevos cocidos pueden convertirse en una opción práctica para varios días. Puedes cortarlos y agregarlos a una ensalada, ponerlos dentro de un sándwich o servirlos sobre una tostada con hummus y verduras.
La idea, al final, no consiste en buscar una nueva receta complicada cada mañana. A veces basta cambiar la técnica de cocción, incorporar una verdura diferente, probar nuevas especias o combinar el huevo con ingredientes que normalmente no utilizas.
Tener un alimento recurrente en la cocina no significa tener que comerlo siempre de la misma manera. Con unos cuantos ingredientes básicos y un poco de imaginación, ese huevo que ya empezaba a aburrirte puede volver a sentirse como una opción única.

