Moda

Bernarda Becerra, una artesana que siempre buscó su ‘eje’ para poder tejer

Karen García, 27/8/2022

Tejer a mano es una actividad que implica juntar, cruzar y entremezclar dos o más cosas para formar un todo. Ese es el «hobbie» más adorado de la artesana, quien vio como un segundo ingreso esta práctica ancestral.

Dentro de las muchas historias que cobijan el proyecto ‘Historias hechas a mano’ de Juan Pablo Socarrás, un diseñador que desde muy joven sintió que quería polinizar al mundo con su talento, se encuentra la historia de Bernarda Becerra, una mujer de 60 años que empezó a tejer cuando apenas tenía 12 años.

“Recuerdo los atardeceres de mi infancia viendo a mi madre tejer con un grupo de mujeres en la vereda de Palacio, Sutatausa, Cundinamarca. Yo tenía un grupo de amiguitas de la edad y nos sentábamos largas horas a ver cómo tejían. Como éramos muy pequeñas y vivíamos lejos no teníamos acceso a la lana y a las agujas, así que nos tocaba coger la lana que dejaban las ovejas en la cuerda cuando se pasaban por debajo, la cogíamos y la tirábamos para volverla hilo”.

La artesana usaba un instrumento que utilizaban en el campo y que ahora es cada vez más escaso, el cual hacía de rueca para hilar las hebras finas de lana, formado por una vara o pedal donde se ponía la materia textil. “Enredábamos la lana en los radios de las ruedas de las bicicletas y de ahí, sacábamos el hilo para tejer, luego apareció nuestra primera madrina que sintió nuestra intención de aprender y nos regaló lana y agujas. En ese tiempo las agujas eran largas, las de ahora no se comparan, son mil veces más prácticas y, además, tienen forma circular. Nosotros estábamos entusiasmados porque era algo innovador. Recuerdo que lo primero que tejimos fue ropa para muñecas y para niños pequeños”, relató Bernarda.

A medida que el tiempo pasó, la tejedora se enamoró y tuvo dos hijos, con las labores del hogar y el campo, le quedaba poco tiempo para tejer, aún así en sus ratos libres lo hacía. Como sustento para su familia emprendió una tienda de víveres para vivir. Bernarda junto a otras mujeres de la vereda hacían cuanto podían para tejer con lo que tenían, pues sus facilidades para ir al pueblo más cercano eran escasas.

“Tuve una profesora en Ubaté y cuando ella falleció pensé para mis adentros —se acabó el tejido de Bernarda—, fue más adelante que apareció la maestra de Tejilarte, Luz María. Ella es nuestro eje. Somos varias mujeres y gracias a su liderazgo hemos logrado consolidar a más de 25 mujeres del Valle de Ubaté. Con ella aprendimos las distintas maneras de tejer. Ha sido un proceso de largo aprendizaje y, gracias a Dios, mi familia siempre me ha apoyado”, indicó la artesana.

Para poder transportarse de la vereda Palacio a Sutatausa, Becerra debe pedir el apoyo de sus hijos, quienes la traen y llevan según disponibilidad. Gracias a la profe Luz, conoció a Juan Pablo y desde el año pasado fue una de las elegidas para tejer las prendas de su colección. Este 2022 elaboró un suéter chunky con flecos en distintas tonalidades de azul, tejido de punto a distintas puntadas y hecho 100 % de algodón. Tardó un total de 12 horas realizando la prenda.

El suéter debía tener cuadros con flecos y su material fue complejo porque nunca había tejido con un hilo tan delgado, entonces no rendía y como fue contrarreloj tuve que hacerlo muy rápido. La gente me decía wow que bello ese suéter. Valió la pena tanto trabajo”, explicó Bernarda.

Dentro de las asesorías del proyecto, la tejedora pudo integrarse a las capacitaciones sobre temas relacionados con la utilización del material reciclado y las materias primas desechables que promueve Coca-Cola Company, en conjunto con el equipo del diseñador que lleva muchos años empatizando con más de 5000 mujeres en más de 122 municipios.

*En alianza con Coca-Cola Latinoamérica.

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