Entrevista

Honey Ordóñez y el orgullo de llevar sus raíces a la moda internacional

Redacción Fucsia, 21/10/2026

La modelo sanandresana habló con FUCSIA sobre los desafíos de la industria, su debut en Victoria’s Secret y los sueños que aún quedan por cumplir.

La modelo colombiana Honey Ordonez desfila durante el  Victoria's Secret Fashion Show 2026 el 18 octubre de 026 en Los Angeles, California.
La modelo colombiana Honey Ordonez desfila durante el Victoria's Secret Fashion Show 2026 el 18 octubre de 026 en Los Angeles, California. - Foto: 2026 Victoria's Secret

A pocos segundos de salir a la pasarela, Honey Ordóñez pensaba en los ensayos del día anterior. Había practicado durante horas; sabía por dónde caminar y cómo sería su salida. Aun así, estaba nerviosa. Y cómo no estarlo, si en unos instantes iba a pisar la pasarela que muchas mujeres, modelos y no modelos, imaginamos frente al espejo de la habitación. El Victoria’s Secret Fashion Show estaba a punto de comenzar para ella.

Al mismo tiempo, al otro lado de la pantalla y a miles de kilómetros, cientos de colombianos esperábamos verla aparecer. Queríamos ver cómo esa modelo sanandresana, con apenas 21 años, llevaba el nombre de Colombia a uno de los espectáculos más icónicos de la industria de la moda. Cuando llegó su momento de brillar, los nervios ya no estaban. Salió a desfilar y, por unos minutos, todo lo que había imaginado sobre esa pasarela dejó de ser una idea lejana y tomó forma bajo sus pies. Caminó frente a las cámaras vestida con un conjunto sport gris, con una chaqueta rosa y con la seguridad de quien sabe que por fin tiene delante aquello que tanto había soñado y que además sabe cómo manejarlo a la perfección.

Honey se convirtió en la segunda colombiana en la historia en desfilar para Victoria’s Secret, una marca que, solo en 2025, facturó más de US$6.500 millones en ventas netas y organizó este Fashion Show que sumó más de tres millones de espectadores en su edición de 2026. Su aparición como ángel de VS fue un hito para su carrera y para la moda colombiana, pero también fue el resultado de una trayectoria que ya había puesto en escena las habilidades de la sanandresana. Honey debutó para Dior a los 18 años y ha trabajado con marcas como Ralph Lauren, Coach, Puma y Bally, además de participar en diversas publicaciones internacionales de moda y belleza.

Llegar hasta allí le tomó más de un intento y cursar por momentos difíciles que no se ven en pantalla. Detrás de esa salida triunfal, hay decisiones que se imponen cuando una oportunidad todavía no está asegurada y la capacidad de seguir creyendo en uno mismo cuando miles de rostros buscan el mismo lugar. Honey conoce esa espera. También conoce la presión de trabajar en una industria que observa constantemente el cuerpo, el rostro y el cabello de las mujeres, y que todavía tiene mucho por aprender sobre la diversidad. Porque en este negocio, donde miles de mujeres hermosas, preparadas y con experiencia compiten por las mismas oportunidades, lograr el éxito requiere algo más que saber caminar frente a una cámara.

Por eso, Honey se aferra a sus raíces y a su atenticidad. Su historia también lleva el Caribe a cuestas, pues su padre es colombiano, de San Andrés, y su madre es nicaragüense, de la costa caribe sur del país. Y aunque se siente parte de ambas culturas, hay algo de la isla que, para ella, resulta irremplazable: su gente, su música, su comida y esa energía que reconoce como parte de quien es. En FUCSIA, hablamos con Honey sobre el camino que la llevó a Victoria’s Secret, la presión de trabajar con su imagen, los estándares de belleza y los sueños que le quedan por perseguir.

FUCSIA: Llevabas años imaginando este momento. ¿Cómo fue exactamente el proceso para llegar a Victoria’s Secret?

Honey Ordóñez: Como tú misma lo dices, yo ya había intentado hacer el casting durante dos años. El segundo año tuve el callback en Nueva York. Creo que siempre el casting lo hacen allá, durante Fashion Week, porque es donde están todas las modelos y resulta más fácil hacerlo, pero no surgió. Este año dije: «Bueno, vamos a intentarlo nuevamente. Esto es lo que yo quiero, es lo que me encantaría llegar a hacer. Sea un sí o un no, no pierdo nada. Al menos me van a ver y eso es lo importante».

En esta ocasión viajé a Nueva York para el casting. Antes de que me dijeran que tenía que presentarme, como en julio tuve que mandar videos caminando. Envié un video de pasarela, después me hice unas fotos para que vieran mi cara y mi cuerpo, y las mandamos. Finalmente, tuve el casting y programé mi viaje a Nueva York para eso. Asistí directamente al callback porque el director de casting ya me conocía.

Esa noche, mientras empacaba mis maletas para volver a Colombia, mi agente me dijo que tenía que cambiar el vuelo porque el cliente estaba ready to confirm, Victoria’s Secret, y quería hacerme el fitting la semana siguiente. Teníamos que hacer que todo funcionara. Yo no entendía mucho lo que estaba pasando y dije: «Pues me quedo». Cambié el vuelo y después intenté buscar dónde quedarme. Una amiga me dejó quedarme en su casa. Fui al fitting unos cinco días después de que me avisaran y me probaron como diez looks de la sección Pink, si no fue que todos. Estuve unas dos horas haciendo el fitting, pero finalmente creo que ellos también estaban de acuerdo en que el look que usé en el desfile era el que más me representaba, en el que más me sentía yo misma y fue el que decidimos que iba a usar.

¿Cómo fue el momento exacto en el que te confirmaron que ibas a desfilar y qué sentiste?

Fue a través de un grupo de WhatsApp en el que estábamos mi agente, el que me representa en Nueva York, Natasha mi mánager y yo. Él escribió algo como: «Tenemos una buena y una mala noticia». Pero yo había leído mal el mensaje porque escribió en inglés: «Victoria’s Secret is ready to confirm», y yo pensé: «¿Qué?». Tuve que leerlo varias veces para entender lo que me estaba diciendo. Después me explicó que tenía que quedarme porque, dentro de cinco días, debía cambiar el vuelo o volver a Nueva York para el fitting. Yo dije: «No, me quedo».

Pero no podía creerlo. Te juro que leí ese mensaje mil veces y llamé a Natasha. Ella tampoco se lo creía; estaba como: «Yo no sé». ¡Wow! No esperábamos una respuesta tan rápida. Yo estaba empacando las maletas porque viajaba en la madrugada, así que tuve que cambiar el vuelo. Me quedé, pero todavía no me lo podía creer. Incluso durante el fitting pensaba: «Esto es una broma, esto es mentira, ustedes me están ilusionando, no les creo nada». Después de que me confirmaran, el director creativo de Victoria’s Secret me dijo: «Wow, Honey, es que tú eres muy Pink, eres una chica Pink». Y yo seguía pensando: «No, eso es mentira, ustedes están jugando conmigo»(risas). Me fui y todavía no lo podía creer. Ni siquiera cuando llegué a Los Ángeles y fui a hacer la prueba de maquillaje terminaba de asimilarlo.

¿Qué parte del proceso para llegar a Victoria’s Secret fue más difícil de lo que imaginabas?

Yo creo que, como ese casting es tan grande, van miles de chicas y todas son espectaculares, son hermosas, una empieza a pensar: «¿Yo también puedo?». Eso es lo más difícil. Creo que justo lo que me faltaba era esa decisión personal de recordarle a Pierre Giorgio, que es el director de casting, que yo podía hacer ese desfile. Yo puedo.

Cuando hice mi pasarela frente a él, fui con la intención de que recordara mi manera de caminar, mi pelo, mi rostro; que recordara que yo podía hacerlo, que me iba a ver bien en la ropa y que podía hacer el desfile. Yo diría que, más que todo, fue eso.

Antes de salir a desfilar, ¿qué estaba pasando por tu cabeza y qué recuerdas de la pasarela?

Yo estaba muy nerviosa. El día anterior estuvimos como tres horas haciendo prácticas y viendo por dónde íbamos a salir y por dónde no. Yo estaba muy nerviosa durante los ensayos y pensé: «No puedo estar así mañana. Si estoy así mañana, no lo voy a disfrutar, no voy a recordarlo y no voy a poder decir: “Wow, me divertí”».

Entonces, durante la práctica del día del desfile, me dije que, cuando estuviera lleno de personas, aunque viera a un montón de gente que no conocía y a personas famosas, no me iba a poner nerviosa. No, no. Yo me iba a divertir y a disfrutarlo al máximo. Y creo que lo logré.

Ya durante la pasarela mis pensamientos eran: «Me siento muy bonita, creo que estoy caminando muy bien, mi ropa se ve bien». Quería mirar a la cámara y decir: «Aquí estoy, lo logré y la estoy pasando bien».

¿Cómo fue compartir ese momento con las otras modelos? ¿Hubo algún consejo que te ayudara a disfrutar la experiencia?

De hecho, sí. Yo estuve más que todo con las chicas de Pink, las que salimos a desfilar para esa sección. Todas estábamos nerviosas y muy emocionadas de poder hacer el desfile. Muchas estaban viviendo su primera vez, igual que yo, y creo que eso también nos unió.

Cuando nosotras, las de Pink, ya íbamos a salir, Gigi Hadid caminó, se devolvió y nos habló. Nos recordó que teníamos que divertirnos, disfrutarlo, respirar hondo y simplemente no pensar en nada más que en que lo estábamos haciendo bien y lo íbamos a hacer bien. Creo que eso también nos ayudó bastante a todas a relajarnos y disfrutarlo.

¿Qué diferencias encontraste entre trabajar para Victoria’s Secret y para otras marcas?

El casting de Victoria’s Secret es bastante largo. Son muchos filtros. Yo creo que, en total, son como cinco o seis para que al final te confirmen. Usualmente, para mis otros trabajos, son máximo dos filtros o, directamente, si ya te conocen, es un sí o un no con las agencias.

En esta ocasión fue un proceso mucho más largo y más detallado. También está la manera en que se trabaja en Victoria’s Secret, desde muy temprano. El tipo de maquillaje, el brilli brilli, tú sabes, el vestuario que es precioso... Todo está pensado para que te sientas bonita, te veas hermosa y te hagan sentir hermosa.

Creo que ese también era el objetivo de ellos, hacer que las modelos nos sintiéramos bien en todo momento. Te dicen que te ves hermosa, con el maquillaje rosa, mucho blush y mucho brillito que me encanta.

Este fue un hito, pero tu experiencia en el modelaje internacional no empezó aquí. Según lo que has vivido, ¿cómo percibes la industria del modelaje y qué te gustaría cambiar sobre cómo trabajan con talentos latinoamericanos?

Me gustaría que recordaran que nosotras, las chicas afro, podemos ser muy versátiles. Nuestro cabello puede cambiar de miles de maneras que ellos ni siquiera se puedan imaginar. Me gustaría que no se quedaran con la imagen de cómo llevábamos el cabello ese día del casting, porque de pronto tú me lo puedes alisar y me veo muy diferente; me maquillas y me voy a ver muy diferente.

Las chicas con cabello rizado y afro tenemos eso, podemos generar muchos looks diferentes. Muchas veces nos detienen por esa razón porque creen que nuestro cabello es difícil de manejar, que no entra dentro de lo que quieren para el desfile. Pero no es así, es fácil hacerme un recogido, por ejemplo. Aunque tú lo veas grande y pienses que es demasiado cabello, es fácil. Entonces, más que todo, se trata de recordar que yo también puedo.

Y más en una región como la nuestra, que tiene demasiado talento para dar. Creo que eso a veces es un obstáculo en el modelaje internacional, cuando en realidad es un diferencial muy importante que tenemos.

¿Alguna vez has sentido que, para avanzar en la industria, tenías que cambiar algo de ti, de tu apariencia o de tu personalidad? ¿Cómo has manejado esa presión?

¿Sabes que sí? Es algo que nos pasa a todas las mujeres, independientemente del ámbito de la vida en el que estemos o de la carrera que desarrollemos. Siempre tenemos esa presión de pensar: «¿Debería cambiar mi cabello? ¿Debería ser más delgada? Ah, no, tengo demasiadas piernas. Ah, no, estoy muy delgada». Además mi trabajo también es muy visual, entonces todo el tiempo tengo que estar muy pendiente de cómo me veo y cómo no me veo. Sí es difícil, es algo con lo que una tiene que trabajar y recordarse que no es así, que independientemente de cómo te percibas, tú te ves bien, estás bien como eres.

Es una carga bastante pesada. Estamos rodeadas de chicas muy, muy guapas, con cuerpos muy diferentes. Muchas veces piensas: «Tal vez debería ser un poco más delgada» o «Tal vez debería ser un poquito más rellenita». O hay días en los que dices: «Hoy me siento demasiado delgada, hoy no me siento bien con mi cuerpo». Es algo que pasa bastante en esta carrera porque nos toca estar observando nuestro cuerpo todo el tiempo. Nos están viendo constantemente también, nos están tomando fotos a cada rato. Creo que hay que trabajar mucho con un profesional de la salud como una psicóloga y es muy importante recordarte que eres más que eso. Eres más de cómo luces.

Tu historia familiar conecta a Colombia y Nicaragua. ¿Cómo vives esa doble pertenencia y si tuvieras que elegir un lugar, ¿cuál sería?

Mi mamá es nicaragüense, de la costa Caribe sur de Nicaragua, específicamente de Laguna de Perlas, y mi papá es colombiano, de San Andrés Islas. Yo nací en San Andrés, pero he vivido ambas partes de mi vida en los dos países. Entonces, me siento igual de nicaragüense que de colombiana. Estoy orgullosa de ser de ambos países y de poder celebrar las dos culturas. Siento ese sentido de pertenencia a ambos. Pero, San Andrés... ¡Mi gente de San Andrés! La energía de San Andrés no la cambio por nadie. La comida, la música, el reggae, el dancehall… Para mí, eso define mucho mi personalidad y la forma en que soy hoy en día. Estoy muy orgullosa de poder compartir esa herencia con todos, con el mundo, de mostrar qué es San Andrés, quiénes somos y todo lo que tenemos por dar.

¿Qué oportunidad te gustaría perseguir ahora que ya viviste esta experiencia?

Yo sueño con poder seguir representando. Seguir representando y recordando siempre a Colombia y a San Andrés donde quiera que esté. Pero también me gustaría seguir trabajando con Victoria’s Secret; hacer alguna campaña con ellos. También me encantaría trabajar con Calvin Klein. Mi sueño también es estar en Chanel y hacer una campaña de belleza con ellos. No sé, lo que venga, la verdad no sé lo que tenga preparado el destino para mí, pero estoy muy emocionada y estoy lista para recibirlo.