Entrevista
Cómo el bienestar cambió la vida de Katherine Porto y dio vida a Matchamor
La actriz y empresaria Katherine Porto transformó su proceso de crecimiento personal en el origen de Matchamor, una marca que hoy impulsa una propuesta centrada en el bienestar, la experiencia y la comunidad.
En los últimos años, Katherine Porto ha recorrido un profundo camino de cambio que la llevó a replantear su vida más allá de la actuación. A través de la espiritualidad, el amor propio y el autoconocimiento, redefinió su propósito con una visión clara: conectar, inspirar y acompañar a otros en sus propios procesos.
Ese recorrido también la impulsó a expandir su mensaje a través de distintos formatos. Es autora de Microdosis de Amor Propio y creadora de su versión en pódcast, uno de los más escuchados en Colombia, con alcance en México y España. Además, el pódcast obtuvo el reconocimiento como Mejor Vodcast Temático en los Premios India Catalina 2026 el pasado sábado 18 de abril. A esto se suma su nominación en los Spotify Podcast Awards como Podcast Favorito de Habla Hispana, fortaleciendo su alcance y conexión con audiencias dentro y fuera de Colombia.
Al mismo tiempo, Matchamor ha crecido de forma significativa, pasando por distintas etapas que han fortalecido tanto la marca como sus productos. En ese recorrido, ha logrado colaboraciones con marcas como Crepes & Waffles, donde su helado de matcha ha generado gran popularidad, además de su presencia en cadenas como Jumbo, entre otras, fortaleciendo así el reconocimiento de la marca.

La expansión también ha llegado a ciudades como Barranquilla. Además, la marca cuenta con un punto físico en Bogotá, ubicado en la Carrera 12A #78-58, donde las personas pueden vivir de cerca la experiencia Matchamor.
Hoy, desde una visión centrada en la conciencia y el bienestar, Katherine Porto comparte una nueva manera de entender el éxito, el amor propio y la transformación personal.
¿Quién es hoy Katherine Porto?
“Hoy soy una mujer en paz, más consciente. Después de años de trabajo interior, entendí que lo vivido también podía servir para inspirar y acompañar a otros. Más allá de la actuación y la presentación, descubrí nuevas formas de expresarme, encontrando en la escritura y en mi pódcast espacios para compartir aprendizajes y reflexiones”.
¿Cómo has logrado encontrar equilibrio entre todos los proyectos y facetas de tu vida?
“Siempre hay etapas en las que un proyecto requiere más atención, y ahí pongo el foco. El año pasado, por ejemplo, fue el único en 20 años de carrera en el que no actué; concentré mi energía en otros proyectos, primero en el lanzamiento de mi libro, con giras y charlas, y luego en abrir Matchamor, sin dejar de trabajar en el pódcast. Eso me enseñó que es clave tener claro dónde está puesta la energía. Si hubiera aceptado otros proyectos, no habría logrado sacar adelante lo demás. También entendí que hay que dedicarle tiempo y presencia a lo que uno quiere construir, y ver el crecimiento del pódcast me confirma que hay una necesidad real de hablar de amor propio, autoconocimiento y bienestar”.
¿En qué momento de tu vida entendiste que tu propósito iba más allá de la actuación y era momento de crear una marca propia?
“Nace de mi proceso personal y de encontrar en el bienestar una segunda oportunidad. Fue en Los Ángeles, donde llegué buscando crecer profesionalmente, pero terminé encontrándome a mí misma, conecté con la meditación, me convertí en maestra y viví una transformación profunda. Allí probé el matcha por primera vez, sentí que me hacía bien y que quería compartirlo. Más adelante viajé a Asia, especialmente a China y Japón, donde esa conexión se fortaleció y entendí que podía convertirlo en un proyecto con propósito”.

¿Qué ha sido lo más retador de emprender?
“Ha sido comprender que un proyecto abarca muchas áreas y que, para tomar las mejores decisiones, debo conocerlas a profundidad. En este camino, he aprendido de finanzas y operación, algo que jamás imaginé. En un solo día, puedo ser barista, mesera y desempeñar muchos roles dentro de la empresa”.
“Ser líder me ha enseñado que no puedo resolverlo todo de una vez; por esto, tomo pausas y un respiro para descansar. Entendí que, si yo me caigo, se cae el proyecto; al cuidarme a mí misma, cuido a mi equipo y cuido el proyecto”.
¿Cómo fue el proceso de llevar Matchamor de una tienda virtual a convertirse en el espacio físico y la comunidad que es hoy?
“Ese cambio llegó cuando entendí que, si quería que Matchamor creciera, tenía que estar realmente presente. En un momento me alejé por otro proyecto y sentí que la marca se había frenado, así que decidí dejar de dividirme y ponerme al frente por completo. Cuando le entregué todo mi tiempo, amor y dedicación, el proyecto empezó a crecer y me fue mostrando el siguiente paso”.
“Así nació la idea de tener un punto físico, aunque muchos decían que era una locura. Yo quería que las personas vivieran la experiencia, porque Matchamor va más allá del producto, habla de bienestar y conexión. Siempre digo que, si un día se acaba el matcha, Matchamor sigue, porque no es solo un producto, es una comunidad. Hoy ver cómo algo que nació en mi casa hace parte de la vida de muchas personas es algo que agradezco profundamente”.
¿Qué consejo le darías a quienes sienten miedo de reinventarse y comenzar de nuevo?
Les diría que primero se pregunten qué tan grande es realmente el deseo de hacerlo realidad. Siempre digo que el mundo es de los hacedores y no solo de los soñadores, porque puedes quedarte soñando o decidir trabajar por lo que quieres. Eso se construye todos los días, incluso con pequeños pasos, y los sueños sí pueden hacerse realidad cuando hay constancia y una motivación clara. Y, sobre todo, hacerlo con miedo; muchas de las cosas que he logrado también han sido con dudas, pero entendiendo que hay que intentarlo, aprender y atreverse a dar el paso.




