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Una bomba nuclear llamada “te amo"

Por: Odette Chahin

Una bomba nuclear llamada “te amo" Foto: Thinkstock

¿Te incomodan las declaraciones diarias de amor? Decir “te amo” puede detonar el inicio o el final de una relación en pañales si no se dice en el momento adecuado. Hay personas deseperadas por gritarlo; incluso al segundo día de la relación ya tienen la necesidad de expresarlo.

La primera vez que una persona diferente a mis padres me dijo “te amo”, me trasformé en la representación viva de ‘El grito’ de Munch y, en lugar de sentir mariposas en el estómago, sentía que tenía buitres que me picoteaban los intestinos. Lo único que podía pensar era si Houdini se había dedicado a perfeccionar sus actos de desaparición para escapar de esas declaraciones de amor no deseadas como las que yo estaba experimentando en ese momento; y es que cuando el “te amo” es articulado por una persona a la que no amamos, suena tan insultante y doloroso como si acabaran de decirle a uno “aborto de berberecho”.

Hoy en día, para asustar a alguien, ya no hay que caminar de puntillas y gritarle “buuu”, sino simplemente decirle “te amo”, y verá cómo la persona se descompone como si hubiera visto a Freddy Krugger. Decir “te amo”en una relación, es lo más parecido a un anillo de compromiso verbal, ahorrándonos los caros quilates, y al mismo tiempo ayudando a que una relación pase del estado gaseoso y volátil al sólido y formal.

Cuando uno está en los inicios y suelta esas dos palabras aparentemente inofensivas, pero que en realidad son una bomba nuclear, puede pasar una de dos cosas: a) si le va bien, la persona la mirará a los ojos, hará un eco del “te amo” y cerrará la frase con un apasionado beso, o, b) la persona se hará la sorda y le responderá con lo primero que se le ocurra para cambiar de tema, como “¿tienes hambre?”

No hay manual ni instrucciones de cuándo, dónde, ni cómo decir “te amo”, por eso, tanta incertidumbre y tanta metida de pata. Cuando uno dice “te amo”, lo dice porque espera reciprocidad, es como un match de tenis: uno espera que la otra persona se lo devuelva a uno. El problema es cuando uno lo dice y la bola se sale de la cancha. ‘15–Love’.

Hay personas desesperadas que al segundo día de una relación ya tienen necesidad de decir “te amo”, es como un eructo que no pueden contener, y lo dejan salir matando muchas veces la posibilidad de sedimentar una relación. También existen las personas precavidas, aquellas que para no quedar en evidencia o ‘hacer el oso’, utilizan palabras o indirectas que no suenan tan fuertes, rebuscándose en la bibliografía de las tarjetas Timoteo para decir: “Adorarte es inevitable”, o “Siento algo lindo por ti”, y así, tantear el terreno. No hay que olvidar a los del target más sofisticado, que declaran su amor utilizando otros idiomasr: por ejemplo, si le dicen a usted “Wo ie ni” (te amo en chino) y no entiende ni chino, entonces es más fácil para ellos esquivar el rechazo. El “I love you” ha desbancado al “te amo”, y no precisamente porque el amor se haya americanizado, sino porque es más fácil utilizar una palabra que carece de sentido, por no ser de nuestro idioma, que una que exige cierta cuota de compromiso.

Hay personas que usan más la palabra “mierda” en su cotidianidad que un “te amo”, o sólo lo han dicho unas cinco veces en su vida. Sin embargo, también existen las personas que desgastan la palabra en su rutina diaria hasta desteñirle la connotación. Por ejemplo, en una ocasión, un amigo empezó a salir con una chica que le dijo que lo amaba, después de que él le abriera la puerta del carro y pagara la cuenta del restaurante. Se sintió muy especial, hasta llegó a pensar que podría llegar a ser la madre de sus hijos, pero 20 minutos después ella dijo: “Yo amo las lentejas”, y a los 40 minutos: “Yo amo los caballos”. Él no podía creer que estaba en el mismo nivel afectivo de una legumbre y una yegua, y hasta ahí llegó la historia.

No hay sólo una forma de decir “te amo”: si no se atreve a decirlo, escríbalo en una carta, un e–mail, un mensaje de texto; dibújelo en un vidrio empañado, dedique una canción, tállelo en un árbol, lleve una serenata, pinte un graffiti, contrate a un avión para que eleve su mensaje o, como hacen algunos enamorados en mi natal Barranquilla, mande a hacer un pasacalles y colóquelo en la vía pública con su elocuente declaración. Y recuerde que hay que ejercitar nuestro corazón para estar sanos, y eso también involucra decir “te amo” regularmente, aunque eso asuste a unos cuantos.

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