Opinión

Una deuda con las mamás y futuras generaciones

Lina Aristizábal, 20/5/2022

Quinta entrega de la columna de opinión “Sentirse sana” de nuestra columnista invitada Lina Aristizábal, politóloga, periodista, profesora de yoga y una madre real.

Lina Aristizábal, columnista invitada Fucsia
Lina Aristizábal, columnista invitada Fucsia - Foto: Fucsia

Estoy a 10 días de que se acabe mi licencia de maternidad y sufro de pensar que tengo que dejar a mis hijos de 4 meses y año y medio para volver a trabajar. Me falta tiempo para conectar con mi bebé. No la hemos tenido fácil.

Cuando quedé embarazada de Antonio estaba transitando mucho: una depresión posparto, un piso pélvico tan destruido que no aguantaba para ir al baño, una separación de pareja y dos cambios de trabajo. Con tanto moviéndose interna y externamente, no estuve tan presente para mi bebé como hubiera querido. Lloraba mucho y vivía muy estresada. Me sentía culpable por darle eso a Antonio, pero tenía que darle espacio a todo y sentirlo. Haberle huido a mis emociones por años solo las acumuló y con tanto movimiento, volvieron a salir.

Pensé que una vez naciera Antonio y pasara todo ese tsunami emocional tendríamos más tiempo para conectar, pero no ha sido así. Cuatro meses es muy poco tiempo para ajustarse a una nueva vida y a los cambios que eso implica, y más cuando se tiene otro bebé que también toma teta y pide mamá.

Yo, que viví con la herida de abandono, no quería que la llegada de Antonio generara algo similar en Benjamín y para ahorrarle unos años de terapia, puse mucha atención en él. Ha sido hermoso, pero ahora me falta Antonio. Me sigue haciendo falta.

A veces siento miedo de que Antonio piense que no lo quiero, quisiera más tiempo con él para fortalecer nuestro vínculo y fomentar el apego seguro. Me da tristeza separarme de él estando tan chiquito y con la poca mamá que le ha tocado.

Sé que no puedo pretender que seamos como Canadá o tantos países europeos donde la licencia de maternidad es de un año o más (allá lo entendieron todo), pero lo mínimo sería poder estar juntes los 6 meses de lactancia exclusiva materna que recomienda la OMS para reducir el riesgo de leucemia en la niñez o el de muerte súbita. Y ni hablar de la licencia de paternidad: ¡DOS SEMANAS! No alcanzamos ni siquiera a recuperarnos del parto y a cumplir con los 40 días de reposo.

Es lamentable que a hoy no hayamos integrado el cuidado de esos nuevos seres como una tarea colectiva y que la salud mental de las madres que están criando esas próximas generaciones, de las que dependeremos en algún momento, no sea hoy una prioridad en nuestra agenda. Es evidente que a nuestra sociedad le falta más amor y un primer paso pareciera ser que les bebés puedan pasar el mayor tiempo posible con sus cuidadores, fortaleciendo los vínculos de amor y cuidado. Y para eso definitivamente se necesita más de cuatro meses para las mamás y dos semanas para los papás.

Sobre mí

Soy Lina Aristizábal. El cartón que me dieron dice que soy politóloga y periodista. En mi corazón soy una madre, yogui y aprendiz de ceramista. Escogí hacer yoga como un camino de sanación y encuentro. Doy clases de yoga para todo tipo de personas, hago sesiones de reiki, doy clases de cerámica y en mis pocos tiempos libres hago platos de cerámica con amor.

Soy una mamá real que siempre te dirá las cosas como son, desde el amor. Soy una persona que diariamente se reta a sí misma para demostrarse que se puede vivir en unión con nuestra esencia divina. ✨En YOGA✨

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