Decoración

Gentileza: cuando la mesa se convierte en un acto de memoria y cuidado

Desde el diseño consciente y los oficios artesanales, una marca colombiana reivindica el ritual de sentarnos juntos, celebrando lo cotidiano con piezas hechas a mano que conectan territorio, tradición y vida real.

El arte de sentarse juntos: una celebración cotidiana llamada Gentileza
El arte de sentarse juntos: una celebración cotidiana llamada Gentileza - Foto: Cortesía

En un mundo que avanza con prisa y ruido constante, la mesa se mantiene como uno de los últimos refugios de la calma. Es el lugar donde las conversaciones encuentran tiempo, donde las historias se transmiten sin pantallas de por medio y donde lo cotidiano adquiere un valor simbólico. Desde esa certeza nace Gentileza, un proyecto colombiano que entiende que sentarse a la mesa no es un acto automático, sino un ritual íntimo que sostiene la vida familiar y emocional.

Creada por Ana Karina Ramírez, Gentileza surge como un homenaje a las tradiciones que nos definen y a los oficios que han pasado de generación en generación. Su propuesta combina diseño contemporáneo con un profundo respeto por los materiales y el territorio. El fique, fibra ancestral que habla de raíz y origen; el lino, elegante y atemporal; y las lonas antiderrame, pensadas para la vida real, conviven en piezas que equilibran belleza, funcionalidad y durabilidad sin perder sensibilidad.

Detrás de cada mantel, individual o servilleta hay una historia humana que le da sentido a la marca. Un equipo de mujeres artesanas, muchas de ellas madres cabeza de familia, transforma técnicas tradicionales como el bordado y la confección en creaciones hechas a medida. Cada puntada es un gesto de paciencia y dedicación.

Más allá de la lencería de mesa, propone una forma de volver a lo esencial. Su misión es rescatar el valor de reunirse, de hacer una pausa consciente en medio del día y de celebrar lo simple. Porque alrededor de la mesa no solo se comparte comida, sino también risas, acuerdos, silencios y afectos que terminan convirtiéndose en los recuerdos que definen lo que llamamos hogar.

Con una estética que mezcla lo natural, lo elegante y lo auténtico, la marca busca acompañar la vida real y dignificar el trabajo artesanal colombiano, llevando su mensaje más allá de las fronteras.

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